En un mundo hecho en base a un valor irrenunciable como la libertad, todos vivenciamos la mayor de las restricciones para no morir. El diálogo silencioso de cada uno. Las presiones del trabajo y del hogar.…
La pandemia ha colapsado las infraestructuras de países desarrollados como España e Italia que, con lógica de guerra, han llegado al punto de tener que priorizar pacientes.