FOTO LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
Fue como esas noticias que nadie quiere recibir, que se saben inevitables pero no escapan al deseo, imposible al fin, de un guiño favorable del destino. La noticia, lógica, inexorable, llegó. Era cuestión de tiempo. Es el primer caso de coronavirus en Tucumán y no será el último. Hay muchos en estudio y en los próximos días, cuando se descentralicen los testeos, empezarán a verse los números reales de la pandemia. El Presidente de la Nación pidió anoche responsabilidad para que la circulación del virus se restrinja al máximo.
El desafío para los tucumanos es encontrar en esta crisis la oportunidad de mostrar lo mejor de nosotros: ser solidarios, sensatos y maduros; pacientes para afrontar los cambios que ya rigen en nuestra vida y comprometidos con las exigencias de la hora. Necesitamos respetar y respetarnos, valores que fueron diluyéndose en nuestro tejido social y que podemos reconstruir con un sentimiento de unidad. Hay coronavirus en Tucumán y eso obliga a preocuparse, por supuesto, pero sobre todo a ocuparse.








