Opinión
Las declaraciones de un dirigente azucarero retumbaron en la vida pública pero desnudaron cómo cuestiones poco lógicas se vuelven normales. Otros ejemplos a los que se acostumbró la sociedad.
El detonante de los roces en el oficialismo guarda estrecha relación con un tercero en discordia: el ex intendente Germán Alfaro.
El problema número uno que el Presidente no consigue sintonizar es su natural propensión a meter un elefante en el bazar, cuando los procesos de ajuste parecen requerir precisión de cirujano.