En una jornada marcada por la tensión legislativa y un fuerte despliegue de seguridad, el oficialismo logró convertir en ley su ambiciosa reforma laboral. Con 42 votos a favor, La Libertad Avanza (LLA) cerró una semana de éxitos en la Cámara Alta -tras la aprobación del Régimen Penal Juvenil-, al despejar el camino para el discurso del presidente Javier Milei ante la apertura de sesiones ordinarias.
El mapa de la votación
La victoria del Gobierno se cimentó sobre una alianza heterogénea que incluyó a la UCR, el PRO y un bloque clave de aliados provinciales (Neuquén, Misiones, Tucumán y Salta).
En la vereda opuesta, el peronismo abroqueló sus 28 votos en contra, mientras que el oficialismo de Santa Cruz optó por la abstención, al alegar discrepancias con la modalidad de votación.
El debate estuvo marcado por los contrastes. Mientras la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, cerró la defensa del proyecto al asegurar que la ley "rompe con un sistema donde nadie contrata a nadie", la oposición justicialista advirtió sobre la "judicialización" inminente de la norma.
El kirchnerismo, liderado en el recinto por Mariano Recalde, intentó infructuosamente devolver el proyecto a comisiones, al vincular la reforma con posibles vulneraciones a acuerdos internacionales como el de Mercosur-Unión Europea.
Tensiones internas y clima social
El recinto no estuvo exento de fricciones propias. La vicepresidenta Victoria Villarruel protagonizó un nuevo cruce con su propio bloque al advertir a la senadora Nadia Márquez por cuestiones reglamentarias.
Afuera, un Congreso blindado por fuerzas federales contenía las movilizaciones gremiales, mientras la CGT ya calienta motores para una presentación ante los Tribunales el próximo lunes.