Industria metalúrgica. ACTUALIDADPOLITICA.COM.AR

Los últimos datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) revelan una recuperación de la actividad del 4,4% durante 2025. Sin embargo, detrás de la cifra positiva se esconde una dinámica "en forma de K": una economía que se expande apoyada en sectores específicos pero que destruye empleo en las ramas vinculadas al consumo doméstico.
El mapa de la desigualdad sectorial
Según un informe de la consultora Quantum, la brecha entre actividad y empleo se explica por el desempeño dispar de las industrias:
- Intermediación Financiera: fue el gran ganador en actividad (+25,8%), pero paradójicamente redujo su plantilla de personal un 3%.
- Agroindustria: impulsada por la cosecha fina, creció un 24%, aunque su capacidad de generar nuevos puestos es estructuralmente baja (+2,5%).
- La contracara: la construcción sufrió un derrumbe del 11,1% en actividad y un drástico -14,7% en empleo. Por su parte, la industria manufacturera cayó 3,7% y despidió al 4,9% de sus operarios registrados.
Salarios y precarización
Si bien el salario real promedio formal registró una suba del 6,9% en el período, la cifra es engañosa frente a la perspectiva histórica: los ingresos actuales son un 23% más bajos que hace una década. Además, la pérdida de empleos asalariados fue "maquillada" por el crecimiento del monotributo (+130.000 personas) y un preocupante aumento de la informalidad, que ya abarca a más de 8 millones de trabajadores.
Para 2026, las proyecciones de consultoras como ACM y Vectorial sugieren un crecimiento cercano al 3,8%. El interrogante clave es si este flujo llegará al mercado interno. Advierten que la sostenibilidad del esquema actual está tensionada por las importaciones: en 2025, las compras al exterior crecieron cinco veces más rápido que la economía general, desplazando a la producción local y alcanzando niveles de penetración superiores a los de la Convertibilidad.







