PULSO ECONOMICO

31 Marzo 2002
RIGOR EN MEXICO
La Reunión de Monterrey sirvió para confirmar la postura que tiene la comunidad internacional con respecto a la crisis argentina. El durísimo discurso de Bush (sin nombrar a la Argentina pero mirándola de reojo) le anticipó a Duhalde el rigor que lo esperaba en México. El FMI plantea demandas jurídicas, políticas y económicas a la Argentina. La realidad de las demandas jurídicas pasan por parar la oleada antibancos y antiempresas impulsada desde el Parlamento y el Poder Judicial. El epicentro de esta demanda se ha centrado en torno de la modificación de la Ley de Subversión Económica y la re-reforma de la Ley de Quiebras. Ya hay aval político y los cambios están en etapa de operatividad en el Congreso.

RUMBO PENDULAR
La demanda política pasa por la visión de que Duhalde no es el mejor socio para el involucramiento de EE.UU. en la crisis argentina. Lo ven como un Presidente con rumbo demasiado pendular, con el populismo en la sangre (a pesar que está haciendo un curso acelerado de capitalismo) y sin la acumulación de poder necesario para imponer las medidas económicas que requiere la ocasión. Aquí el tema pasa por cuáles son "las pruebas de amor". Solo el día a día concreto y real va a cambiar el tono.

FUERZAS DEL MERCADO
Las demandas económicas del Fondo hacen hincapié en el sinceramiento de dos aspectos centrales: a) los precios de la economía; b) las finanzas y cuasi-monedas provinciales. El sinceramiento de precios hace eje en el tipo de cambio, la tasa de inflación y la tasa de interés. El FMI, aunque no tiene una posición interna homogénea, pretende dejar estos precios librados a las fuerzas del mercado. Busca minimizar las intervenciones cambiarias del BCRA (con un piso para las reservas); tiene, aunque con diferencias puntuales, la posición de desactivar el "corralito" para las cuentas transaccionales y pide crear instrumentos financieros que definan con transparencia la tasa de interés de la economía y a su vez actúen como "chupadores" de pesos. Apunta a tratar de instalar una política monetaria ortodoxa de altas tasas de interés como instrumento principal para frenar la corrida cambiaria. En el fondo, promueve un shock sincerador sin anestesia, pensando que Argentina, al igual que otros países, no tiene que preocuparse por "llamaradas" dado que si las cosas se hacen bien, las cosas se reacomodan cerca de donde partieron. Remes Lenicov (foto) no se alinea a la propuesta de shock sincerador. Sigue aferrado a la política de gradualismo administrado. Cree en una actitud intervencionista en la transición, basado en la experiencia argentina de riesgo de rápida espiralización y desmonetización ante un overshooting del tipo de cambio. Desde su concepción, prefiere un Banco Central activo en el mercado de cambios y fundamentalmente "corralito" que vaya desagotándose de a poco.

GRADUALISMO
Las últimas medidas monetarias lucen, en principio, como una mezcla de ambas posiciones con una tónica de retroceso antimercado. La intervención del Banco Central, ofertando un monto determinado de dólares en el mercado a un tipo de cambio dado y la imposición a los exportadores de liquidar divisas en un plazo de cinco días en el BCRA, hablan del afán de controlar el valor del peso más que de sincerarlo. La presión sobre la Corte Suprema para frenar la salida de depósitos vía amparos es una muestra de querer mantener lo más rígido posible el "corralito". Esta parte de medidas es una apuesta redoblada al gradualismo administrado. En cambio, las medidas que apuntan a generar nuevos instrumentos financieros y a encarecer la asistencia financiera del BCRA a los bancos, hablan de tratar de instalar en la economía la pulseada dólar-tasas que está fogoneando el FMI. Frente a estas medidas, la escala de prioridades pareciera indicar: primero hacer jugar a la tasa de interés; segundo empezar a avanzar en la liberación del "corralito" transaccional; tercero y residual, pensar en cómo queda el nivel de actividad económica.

SINCERAMIENTO
El otro punto central de sinceramiento son las finanzas públicas. Más allá del avance en busca de alcanzar un cierre financiable de las cuentas de la Nación (más retenciones y vetos al Presupuesto), los cañones apuntan al desequilibrio fiscal de las provincias y a su forma de financiamiento a través de cuasimonedas. Lo único que importa a futuro es el déficit consolidado Nación-Provincias y tender a la absorción de las cuasimonedas provinciales.

DEBILIDAD POLITICA
En síntesis, Remes se siente tironeado por las demandas de sinceramiento económico y político. En lo político, es consciente de que acompaña a un Presidente que tiene raíces populistas y no sale a luchar con convicción por las necesidades de la política económica. Siente en carne propia la desconfianza internacional y la debilidad política interna, aunque comparativamente respecto a hace 60 días piensa que Duhalde esté haciendo un curso acelerado de capitalismo. En lo económico, ve cómo tambalea su estrategia gradualista administrada y gana terreno el shock sincerador sin anestesia.

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