21 Diciembre 2004 Seguir en 
Una respuesta que sorprendió a las alumnas que desarrollaban una investigación en un hospital público tucumano fue la que les dieron muchos de los pacientes que desde las tres de la mañana esperaban por un turno de atención: "¿los baños? ¿las colas? Está todo bien". Los baños -como es tradición en los edificios públicos tucumanos- no estaban bien. Y las colas, tampoco. Y las estudiantes concluyeron que lo primero que había que comunicarle a la población que transita a diario por los pasillos de ese hospital era un decálogo de los derechos humanos básicos.
Entre otras conclusiones, las chicas remarcaron que en Tucumán la gente no reclama porque su umbral de conocimiento de sus derechos básicos (a la salud, a la educación, a la vivienda, a la seguridad, entre otros) es mínimo. ¿Cómo desarrollar ciudadanía -ya que de eso se trata- en la única provincia de la Argentina que en el último trimestre de 2004 no logró mostrar una baja en sus índices de desempleo?
No hay reflexión más "consensuada" que aquella que indica que la escuela es el ámbito ideal para esa construcción de ciudadanía. Sin embargo, dos investigaciones sobre la incidencia y aplicación del gasto social en la Argentina en la última década, que desarrollaron respectivamente Unicef y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), muestran que no hay presupuesto que alcance si no hay una planificación estratégica (sostenible en el tiempo, más allá de quien detente el poder) de los fondos destinados al área social.
El trabajo sobre el Gasto Público nacional dirigido a la Niñez de Unicef muestra que la inversión social consolidada, que en 1990 constituyó el 16,2% del PBI y que en 2001 trepó al 19,9 %, bajó en 2003 al 17%. Ese documento desnuda, una vez más, los costados de la Argentina como un país paradojal: hay más inversión social en épocas de crecimiento que en tiempos de crisis. La otra gran paradoja es que más de la mitad de la inversión social destinada a la niñez fue a parar al sistema educativo, que no reflejó semejante bonanza en indicadores tangibles de calidad académica y de acortamiento de las brechas sociales.
Una investigación desarrollada por el Cippec señala que el federalismo fiscal "condiciona" el federalismo educativo. Y dibuja un nuevo mapa socioeconómico en el que Tucumán comparte el ranking de "provincia pobre" con Catamarca, La Rioja, Entre Ríos, Río Negro y San Juan (Salta y Jujuy forman parte del grupo de extrema pobreza). El documento que desarrolló el Cippec ofrece aristas valiosas para la planificación del futuro educativo de la Provincia.
Algunas conclusiones: en Tucumán hay una leve tendencia a ofrecerles mejores condiciones edilicias a los alumnos "menos pobres"; la falta de computadoras amplía las desigualdades; hay que mejorar las políticas compensatorias para los niveles más bajos del sistema educativo. Una revelación que sorprendió a los propios investigadores es el alto porcentaje de abandono del Polimodal, independiente del nivel socioeconómico del estudiante. En otras palabras, la escuela media no contiene.
En la columna del haber, el Cippec registró que Tucumán muestra una escuela en la que no se observa con tanta profundidad como en otras jurisdicciones la brecha social entre los que menos tienen y los más ricos. Sin embargo, concluye que es en los resultados educativos del Polimodal (Prueba nacional de Evaluación) donde se manifiestan las desigualdades sociales entre los alumnos tucumanos. El Gobierno nacional intenta zanjar esas diferencias -y otras- incluyendo a Tucumán entre las beneficiarias de programas "compensadores". Las autoridades provinciales enfrentan el desafío de planificar la inversión educativa. Para que los próximos diez años no sean otra década perdida.
Entre otras conclusiones, las chicas remarcaron que en Tucumán la gente no reclama porque su umbral de conocimiento de sus derechos básicos (a la salud, a la educación, a la vivienda, a la seguridad, entre otros) es mínimo. ¿Cómo desarrollar ciudadanía -ya que de eso se trata- en la única provincia de la Argentina que en el último trimestre de 2004 no logró mostrar una baja en sus índices de desempleo?
No hay reflexión más "consensuada" que aquella que indica que la escuela es el ámbito ideal para esa construcción de ciudadanía. Sin embargo, dos investigaciones sobre la incidencia y aplicación del gasto social en la Argentina en la última década, que desarrollaron respectivamente Unicef y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), muestran que no hay presupuesto que alcance si no hay una planificación estratégica (sostenible en el tiempo, más allá de quien detente el poder) de los fondos destinados al área social.
El trabajo sobre el Gasto Público nacional dirigido a la Niñez de Unicef muestra que la inversión social consolidada, que en 1990 constituyó el 16,2% del PBI y que en 2001 trepó al 19,9 %, bajó en 2003 al 17%. Ese documento desnuda, una vez más, los costados de la Argentina como un país paradojal: hay más inversión social en épocas de crecimiento que en tiempos de crisis. La otra gran paradoja es que más de la mitad de la inversión social destinada a la niñez fue a parar al sistema educativo, que no reflejó semejante bonanza en indicadores tangibles de calidad académica y de acortamiento de las brechas sociales.
Una investigación desarrollada por el Cippec señala que el federalismo fiscal "condiciona" el federalismo educativo. Y dibuja un nuevo mapa socioeconómico en el que Tucumán comparte el ranking de "provincia pobre" con Catamarca, La Rioja, Entre Ríos, Río Negro y San Juan (Salta y Jujuy forman parte del grupo de extrema pobreza). El documento que desarrolló el Cippec ofrece aristas valiosas para la planificación del futuro educativo de la Provincia.
Algunas conclusiones: en Tucumán hay una leve tendencia a ofrecerles mejores condiciones edilicias a los alumnos "menos pobres"; la falta de computadoras amplía las desigualdades; hay que mejorar las políticas compensatorias para los niveles más bajos del sistema educativo. Una revelación que sorprendió a los propios investigadores es el alto porcentaje de abandono del Polimodal, independiente del nivel socioeconómico del estudiante. En otras palabras, la escuela media no contiene.
En la columna del haber, el Cippec registró que Tucumán muestra una escuela en la que no se observa con tanta profundidad como en otras jurisdicciones la brecha social entre los que menos tienen y los más ricos. Sin embargo, concluye que es en los resultados educativos del Polimodal (Prueba nacional de Evaluación) donde se manifiestan las desigualdades sociales entre los alumnos tucumanos. El Gobierno nacional intenta zanjar esas diferencias -y otras- incluyendo a Tucumán entre las beneficiarias de programas "compensadores". Las autoridades provinciales enfrentan el desafío de planificar la inversión educativa. Para que los próximos diez años no sean otra década perdida.







