19 Diciembre 2004 Seguir en 
El presupuesto de las universidades públicas en la Argentina es el más bajo en mucho tiempo. La inversión por alumno es un tercio de lo que era hace 10 años.
Un informe reciente elaborado por el rector de la Universidad Nacional de Entre Ríos evidencia estos problemas presupuestarios de nuestro país en comparación no sólo con los países del llamado "Primer Mundo", sino también con los países vecinos. El Estado nacional destina para cada alumno universitario argentino unas 24 veces menos que Brasil y cerca de 15 veces menos que Chile. En términos de porcentaje del PBI, nuestro Estado destina a la educación superior un poco más de la mitad que Brasil o México.
Por poco que tengamos en cuenta el rol fundamental que juega en el desarrollo económico de un país la inversión en estudios e investigaciones de nivel superior, esta cifras aparecen como algo decididamente alarmante. Sin embargo, a pesar de lo crítico de esta situación, la comunidad universitaria local parece no haber tomado conciencia del problema. A juzgar por la ausencia casi total de debate público acerca de esta enorme cuestión en el seno de nuestra universidad nacional, podría decirse que lo que se observa es una comunidad universitaria un tanto anestesiada. El estamento docente, en particular, parece preocupado más por cuestiones financieramente harto menores, como la marcha de lo que, sin ningún pudor, se conoce como programa "de incentivos", que por esta cuestión financiera de fondo.
Sin descuidar la atención que requieren cuestiones particulares como los subsidios a los proyectos de investigación (por lo demás, visiblemente magros) o las elecciones de consejeros, decanos, etc., la comunidad universitaria necesita hacerse cargo de las consecuencias de esta delicada situación financiera. Sólo así podrá entablarse el debate a fondo acerca de la universidad que necesitamos para un desarrollo integral y armónico del país.
Un informe reciente elaborado por el rector de la Universidad Nacional de Entre Ríos evidencia estos problemas presupuestarios de nuestro país en comparación no sólo con los países del llamado "Primer Mundo", sino también con los países vecinos. El Estado nacional destina para cada alumno universitario argentino unas 24 veces menos que Brasil y cerca de 15 veces menos que Chile. En términos de porcentaje del PBI, nuestro Estado destina a la educación superior un poco más de la mitad que Brasil o México.
Por poco que tengamos en cuenta el rol fundamental que juega en el desarrollo económico de un país la inversión en estudios e investigaciones de nivel superior, esta cifras aparecen como algo decididamente alarmante. Sin embargo, a pesar de lo crítico de esta situación, la comunidad universitaria local parece no haber tomado conciencia del problema. A juzgar por la ausencia casi total de debate público acerca de esta enorme cuestión en el seno de nuestra universidad nacional, podría decirse que lo que se observa es una comunidad universitaria un tanto anestesiada. El estamento docente, en particular, parece preocupado más por cuestiones financieramente harto menores, como la marcha de lo que, sin ningún pudor, se conoce como programa "de incentivos", que por esta cuestión financiera de fondo.
Sin descuidar la atención que requieren cuestiones particulares como los subsidios a los proyectos de investigación (por lo demás, visiblemente magros) o las elecciones de consejeros, decanos, etc., la comunidad universitaria necesita hacerse cargo de las consecuencias de esta delicada situación financiera. Sólo así podrá entablarse el debate a fondo acerca de la universidad que necesitamos para un desarrollo integral y armónico del país.







