En seguridad, más de lo mismo

Juan Manuel Montero
Por Juan Manuel Montero 02 Marzo 2023

Pasan los años y el discurso no cambia. La seguridad en Tucumán sigue siendo un tópico al cual el gobierno no le encuentra la vuelta. Podrá decirse que la problemática es nacional, y no faltará verdad en eso, pero a los tucumanos les importa lo que pase aquí, lo que sufren cada vez que salen de sus casas y esperan, desde hace años, que la situación se revierta. Pero por ahora, todo queda en palabras. Y en un Gobierno que tiene como máxima la frase de su líder: mejor que decir, es hacer.

La apertura de sesiones de la Legislatura es uno de los momentos políticos del año. Allí el gobernador rinde cuentas a los representantes del pueblo de su gestión. Hace una mirada retrospectiva de lo que se hizo durante doce meses, de 1 de marzo a 1 de marzo, y adelanta nuevos proyectos a futuro. Este año, además tiene una particularidad: en poco más de dos meses deberemos votar para elegir nuevas autoridades. Y la seguridad es uno de los problemas más acuciantes de la ciudadanía, y puede ser clave a la hora de decantarse por uno u otro de los candidatos.

¿Qué dijo ayer Juan Manzur, a pocas semanas de haber reasumido como gobernador, ante la asamblea legislativa? Repasemos sus palabras. Se dijo, el discurso es un análisis de lo pasado y una mirada hacia lo que viene. “Una de las áreas de mayor preocupación ha sido la política de seguridad. Ustedes saben de nuestra decisión y voluntad de avanzar en esta materia tanto en su ampliación como en su mejora. Entendemos que es un tema de alta sensibilidad en nuestra comunidad, y que todavía resta mucha tarea por delante. Sabemos también de la alta complejidad del problema que nos ocupa”, Así comenzó el gobernador el párrafo dedicado a la seguridad. Lo dijo un 1 de marzo de 2023.

Hace un año, el que estaba al frente del Ejecutivo era Osvaldo Jaldo. A Manzur lo habían llamado de urgencia a Buenos Aires para hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete después de la paliza que sufrió el oficialismo en las elecciones intermedias. El contador, que hace de la seguridad un caballito de batalla desde que asumió, también abrió las sesiones legislativas. Y dijo: “En materia de política de seguridad hemos dado pasos importantes para su ampliación y mejora. Entendemos que es un tema de alta sensibilidad de nuestra comunidad, y que todavía resta mucha tarea por delante. Sabemos también de la alta complejidad del problema que nos ocupa (...) A lo largo del año que pasó el índice de intervenciones policiales ha aumentado respecto a delitos y contravenciones, lo cual es una muestra de un mayor accionar de nuestras fuerzas de seguridad. Ello ha tenido como una de sus consecuencias un mayor número de detenciones”. Suena muy similar al discurso de Manzur de este año, ¿no? Volvamos al actual gobernador. Ya en 2021, y en plena pandemia, otra vez se puso delante de los legisladores para brindar su análisis. ¿Qué dijo sobre seguridad? Le llevó dos minutos hacer pintar un panorama. Destacó el Programa Cuadrantes de Patrulla; que se incorporaron casi 1.000 nuevos policías; que se compró equipamiento; que construirían una alcaidía en Banda del Río Salí; y el rol de los uniformados en la pandemia. Y volvió a repetir que se trataba de un tema sensible, y complejo de encarar. ¿Y en 2020? La pandemia en marzo de ese año aún no había pegado con fuerza, e incluso en Tucumán no había casos. Manzur, evidentemente, tuvo siempre la misma idea acerca de lo que decir cuando tuviera que hablar de seguridad. Veamos, si no: “La tarea es compleja y no se puede negar la existencia de situaciones trágicas que atentan contra la seguridad y golpean fuertemente en la sensibilidad de las familias tucumanas. A este respecto quiero decirles que seguiremos trabajando incansablemente con todo el rigor y la fuerza que nos da la ley, para asegurar el orden y la tranquilidad diaria de los tucumanos”, afirmó. Y remató: “El Ministerio de Seguridad junto a otros ministerios viene realizando tareas de avanzada en las zonas más vulnerables, articulando acciones multidisciplinarias en respuesta a los distintos requerimientos vecinales. El delito es cada vez más complejo y sofisticado. Por ello hay que dotar a nuestra policía de los instrumentos adecuados para estos cambios”.

Lo de que se trata de un tema de alta sensibilidad es sabido. Cualquier encuesta pone a la inseguridad y a la inflación en la provincia al tope de las preocupaciones. Y que es un flagelo que necesita un abordaje complejo también es real. La lucha contra la seguridad no requiere solo de más policías en la calle. Debe estar acompañada por una enorme inversión en educación y en políticas inclusivas para que la brecha entre los más ricos y los mas pobres no se amplíe cada vez más. El problema, más que de recursos, parece seguir siendo de metodologías. Desde hace cuatro años (al menos en lo que hace a esta gestión), se promete siempre lo mismo: más efectivos, más camionetas, más armas, más cámaras de seguridad. Y se invierte en ellos. Los recursos están, pero los resultados no cambian. Lo dicen las estadísticas, aunque en el Gobierno cuando se pregunta por los índices en materia de robos en sus amplios espectros prefieren hablar de otras cosas. Pero en Tribunales, los fiscales dedicados a Robos y Hurtos tienen cada vez más denuncias sobre sus escritorios. La ley de Narcomenudeo impulsada por Jaldo todavía está dando sus primeros pasos. La incidencia de la droga sobre el delito es enorme, y tal vez esa norma ayude a bajar un poco los índices, pero aún es incipiente y a pesar de eso ya hay quienes comienzan a mirar de reojo los procedimientos policiales en los que se piden allanamientos por el robo de un celular y, sorpresivamente, encuentran droga.

El próximo gobernador de la provincia, sea del oficialismo o de algún sector de la oposición, enfrentará el mismo dilema que sus antecesores. ¿Cómo combatir la inseguridad? Mientras tanto, de la vereda de enfrente sacan a relucir viejas fórmulas que no dieron resultado en ninguna parte del mundo, como permitir la libre portación de armas, o prometer “balas para los delincuentes”. Paradójicamente, poco se utiliza la palabra prevención, el alma mater de cualquier plan de seguridad. Evitar que los hechos sucedan. En esto, la columna del debe estalla en la cara de cualquier funcionario del área. Los famosos cuadrantes de seguridad que el Gobierno impulsa desde hace años aún no tuvieron los resultados que se esperaban. Los vecinos, incluso cerca del centro, salen de sus casas y deben penar para encontrar un patrullero. La presencia policial brilla por su ausencia en gran parte de la provincia.

Hablar de los recursos ya es repetitivo. Lo más importante son los planes. Saber para qué se van a utilizar esos recursos. De otro modo, como pasa con los discursos en la Legislatura, las ideas siempre dan vueltas sobre el mismo concepto. Y a la gente ya no le alcanza con las palabras.

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