Se acabó la gratuidad en la internet que conocíamos

Pablo Hamada
Por Pablo Hamada 27 Febrero 2023

Hubo un tiempo en el que todo era gratis en internet. De hecho, el acceso libre a los contenidos fue uno de los motores más importantes que impulsó el cambio cultural que se nos avecinó a fines del siglo pasado. Noticias, música, libros, fotos. Todo lo que podía digitalizar se liberaba en foros y sitios con poca moderación.

Una anarquía y un espíritu de colaboración que muchos vincularon al romanticismo de los años sesenta, neohippies que sabían de informática y comenzaban a hackear a una industria que se creían omnipotente.

Sin embargo, este movimiento fue mutando a lo largo de estos años y hoy, a casi tres décadas de la invención de la web, muy poco de ese contenido queda liberado. La era de la gratuidad parece ver sus últimos suspiros y las principales redes sociales están dando la estocada final. En los últimos días, Meta anunció que dos de sus productos más populares tendrán una opción de pago: los usuarios de Facebook e Instagram podrán comprar insignias de verificación.

Según Zuckerberg

Según anunció el propio Mark Zuckerberg, la verificación será un plan de suscripción que podrá adquirir cualquier usuario y que por ahora se pondrá a prueba en Australia y Nueva Zelanda. Tendrá un costo de 11,99 dólares al mes para uso web y 14,99 dólares al mes para uso en productos iOS. La insignia azul, que ya poseen determinadas figuras públicas, estará al alcance de personas comunes, a quienes se les brindará protección adicional para casos de suplantación de identidad y acceso directo a atención al cliente.

El CEO de Instagram, Adam Mosseri, también detalló que entre los servicios incluidos en la versión paga también se podrá adquirir un mayor alcance en búsquedas, comentarios y páginas de recomendación. Es decir, quien pague, tendrá más posibilidades de crecer en las redes sociales de Meta.

Después de un 2022 difícil, la compañía intenta revertir pasos en falso que cometió con algunos proyectos, entre ellos el tan anhelado “metaverso”, que por ahora solo le ha traído incertidumbre y elevados costos a Zuckerberg. El escenario de recesión que enfrenta Estados Unidos golpeó duramente a las empresas tecnológicas y la decisión de Meta no sorprende del todo luego de que otras redes sociales también comenzaran a apostar por el sistema de suscripciones como modelo de negocio.

De hecho, una de las primeras acciones que tomó Elon Musk al arribar a Twitter fue lanzar el sistema de verificación paga para sus usuarios, con desaciertos en el inicio de dicho programa que tan solo atrajo al 0,2% de los usuarios estadounidenses. Antes ya lo habían hecho otras redes menos populares como Snapchat -que ahora sorprendentemente vuelve a gozar de popularidad-, sistemas de mensajería como Telegram y plataformas de video como Youtube.

Hasta hace pocos meses, las redes sociales solo se jactaban de su crecimiento y la audiencia a la que podían seducir. Hoy este alcance, como sus finanzas, también se ha desacelerado y el modelo de publicidad no alcanza para sostener estructuras de semejante tamaño. Por eso, la crisis económica aceleró la urgencia por la sustentabilidad de las plataformas.

Posible rechazo

Sin embargo, si Meta hubiese querido lanzar este sistema de suscripciones años atrás, seguramente hubiese tenido un rechazo global por parte de los usuarios. En el medio tuvieron que aparecer plataformas como Spotify, Netflix, Amazon y todas las que ya conocemos, las cuales tuvieron en claro desde el principio que su modelo de negocios tenía que estar apoyado en el aporte de sus suscriptores. Fueron estos productos los que convencieron a los usuarios que tenían que pagar porque les enseñaron el valor que tenían en su propuesta.

Con el avance de Meta al modelo de suscripción queda por ver qué harán otras redes sociales. Del otro lado del Océano Pacífico, TikTok sigue creciendo y esta podría ser la oportunidad para que también adopte un sistema de pago, o bien que se declare gratis para siempre y así suba la apuesta en la batalla que ya emprendió con Facebook e Instagram. Hasta entonces, veremos qué margen de decisión tendremos nosotros los usuarios, los que al fin de cuentas, somos los que le damos vida a cualquiera de estas plataformas.

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