El deseo de escalar a cualquier edad

Cuatro tucumanas realizaron el ascenso a Piedra Parada, un tradicional lugar para escalar en Chubut. En un deporte de hombres y de “jóvenes”, ellas hacen la diferencia. Los riesgos

DE A POCO. El ascenso se realizó con una técnica clásica; las mujeres debían perforar la roca para sostenerse. DE A POCO. El ascenso se realizó con una técnica clásica; las mujeres debían perforar la roca para sostenerse.

100 metros de ancho y 280 metros de altura. Eso es lo que mide la famosa “Piedra Parada”, ubicada en el centro de la caldera de un volcán en Chubut. Se formó hace 50 millones de años entre ríos de lava que luego se convirtieron en roca. Hoy, claro está, no hay magma calentando la atmósfera, pero sí hay otro movimiento que le da vida al pequeño paraje que se emplaza a su alrededor: el de los escaladores. De todas partes del mundo se acercan al pueblo para desafiar aquella formación; allí llegaron cuatro tucumanas que se dieron a la tarea y lo lograron con creces. “Nos lo hemos propuesto y lo hemos logrado; no hay edad (para hacerlo). En la medida que uno tenga la actitud y se ponga a entrenar, todo es posible”, resumió ayer a LG Play Cecilia Bellomio, una de las protagonistas de esta historia. Las otras intrépidas que completan la troupe son María Elena Fuentes, Carina Aguilera y Constanza Bossi.

Resalta la cuestión de la edad por un “datito” de color: una de las integrantes tiene 54, dos tienen 53 y la más joven, 43. Dos de ellas ya son abuelas; y tienen las profesiones más diversas: hay una profesora de lengua, una abogada, una médica y una fonoaudióloga. A todas ellas las une el amor por escalar, una actividad que realizan desde hace varios años. “Alguna vez nos hemos propuesto (practicar) este deporte que es de elite, que en realidad lo practican más los hombres y que recién se está despertando en el norte -contó Cecilia-; a Piedra Parada la hicimos en escalada clásica, que es un tipo de escalada que se hace muy poco en la provincia. Creemos que somos las primeras mujeres de Tucumán y de nuestra edad que la hacemos”.

Con expectativa

Piedra Parada es un Área Natural Protegida y se extiende a lo largo de 132 hectáreas. Allí se conservan atributos y cualidades naturales de ese ambiente histórico; se puede visitar el “Cañadón de la Buitrera” y existen varios senderos de trekking y de biking para los interesados. Por supuesto, la piedra es el atractivo más recorrido. “Es un lugar muy conocido para la escalada y para el turismo. Y, como decían algunos escaladores, nosotros (subiendo) también somos algo turístico que ver... la mayoría de los visitantes nos sacaban fotos y nos preguntaban sobre nosotras”, dijo Carina.

El grupo realizó el ascenso el 25 de enero. “El acceso a la piedra no es fácil, porque desde Esquel a Piedra Parada tenés un colectivo por semana. Entonces no siempre te coincide y tenés que tomarte un remís o ir en auto. Nosotras siempre vamos en auto, salvo esta vez que decidimos movernos en avión para acortar distancias -relató Cecilia-; de ahí tenés que caminar hasta la entrada de la cañada y luego varios kilómetros más”. Todo eso se realiza llevando a cuestas las mochilas con el material para el ascenso; cada una cargó a sus espaldas 15 kilos.

“Ansiedad pura es mi nombre”, admitió entre risas Constanza y advirtió: “llegamos y nos fuimos a escalar ese mismo día”. “Es normal hacerlo así -agregó Cecilia- pero el promedio de edades es de 25 y 30 años. Todos nos miraban y nos decían ‘ya le voy a decir a mi mamá que he visto mujeres de su edad’. Eso nos representa: la edad, y que tenemos la actitud de hacer algo así”. Para este tipo de actividades -contaron- las mujeres se preparan en Tucumán con entrenamientos indoor, pero, por supuesto, la actividad en el terreno es diferente. Y tiene mayor peligrosidad.

Con gran mérito

La forma en que escalaron la pared -explicaron las mujeres- tiene un nivel de riesgo. “El peligro está en la exposición. Normalmente se hace la escalada deportiva, donde los anclajes, que son una especie de ‘ganchos’, ya están puestos en la pared con anterioridad y es difícil que se salgan. En lo que hemos escalado nosotros, vos tenés tu propio equipo y vas poniendo esos seguros en todas las grietas que tiene la roca. Tenés que saber leer cómo está la piedra; que esté en condiciones, qué herramientas vas a usar... es como que ponés una ‘inyección’; una herramienta se abre dentro de la piedra y eso te sostiene -indicó Cecilia-; por eso siempre se habla de que esto tiene un grado de exposición, no de dificultad”. Para lograr la tarea fueron guiados por el escalador Mauricio Ho y por su pareja Giselle. “Él iba poniendo los seguros; lo que se dice ‘abriendo’, que es lo más complicado”, agregó. Es que, si los seguros se ponen mal, los escaladores pueden caer.

Cecilia destacó dos cosas: una, que esta actividad sólo es realizable con el apoyo de sus familias. “Para poder practicarlo nos tenemos que ir -reflexionó-; siempre implica una salida, que no es poca cosa. Para poder progresar necesitás ir a la montaña, como mínimo, dos veces al mes”. Lo otro, es que la preparación es fundamental. “Si bien son deportes de alto riesgo, hay que hacerlos con mucha responsabilidad. Y en la medida de que uno lo haga de esa forma, estos riesgos disminuyen -consideró-; esa responsabilidad implica primero prepararte, practicar maniobras, que te enseñen y tomar cursos e instructivos con gente preparada”.

Un mensaje

Esta, lógicamente, no es ni la primera ni la última pared que van a escalar. Pero sí es un gran logro. “Con un propósito en mente, con la fuerza de la disciplina, con la paciencia en la constancia, y con la confianza en nosotras y en la amistad, somos imparables. A cualquier edad y frente a cualquier adversidad”, dijo Carina a sus amigas.

Y también quisieron dejar un mensaje a la sociedad. “Lo que a nosotras nos mueve es el deseo de hacerlo, de mejorar, y con la convicción de que podemos hacerlo. Obviamente nos frustramos, porque también nos cuesta; yo tengo 0 aptitud física, pero sí tenemos actitud. Y el mensaje es que se puede; cualquiera que se proponga un objetivo en la vida y que luche por él, o tenga una meta clara, puede hacerlo”, resumió Cecilia.

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