Museo Casa Padilla: una joya escondida, a la vista de todos

Museo Casa Padilla: una joya escondida, a la vista de todos

Recibe visitantes con una nueva sala de exhibición, códigos QR, remodelaciones y una mejor accesibilidad para disfrutar de su colección de arte decorativo.

19 Enero 2023

En el corazón de la capital, frente a la plaza Independencia y al lado de la Casa de Gobierno, se encuentra una pequeña joya de la arquitectura italianizante y de la decoración. El Museo Casa Padilla (25 de Mayo 36) reúne la tradición de los objetos exhibidos con la innovación en el modo de mostrarlos, y recibe visitantes de martes a domingo por la mañana, con entrada libre y gratuita.

Prácticamente todos los tucumanos han pasado alguna vez por sus puertas, pero sólo algunos las han atravesado. Secreto escondido a la vista de cualquiera, la casa que perteneció a Ángel Padilla y a su mujer Lastenia Frías, está embarcada en un proceso de relanzamiento para ser más concurrido. Así, durante 2022 se habilitó un nuevo salón y se dotó al lugar de tecnología de punta, que permitan una experiencia museológica especial, con atractivos que motivan a seguir averiguando del pasado una vez que se abandonan sus espacios.

“La casa se construyó hacia 1860 y es uno de los exponentes más notables de la lujosa arquitectura italianizante de la época, con pilastras de orden corintio, molduras vegetales y arcos de medio punto. Tiene 15 habitaciones, cuatro patios, un aljibe que se conserva en su estado original y representa lo que se conoce como ‘casa chorizo’. Sus paredes fueron testigos de más de un siglo de historia”, describe el responsable del museo, Juan García Posse.

Su fachada exhibe un notable tratamiento ornamental (en su tiempo, las pilastras estaban cubiertas de mármol), cornisas y rejas de hierro forjado. Lo que se ve es sólo la mitad del predio original, ya que la parte que correspondía a Justiniano Frías (hermano de Lastenia) fue demolida. Herederos del matrimonio Padilla-Frías vendieron el lugar al Estado en 1972, para que se transforme en museo y resguarde el rico patrimonio mobiliario familiar y la Colección Padilla de arte decorativo, con obras europeas, hispanoamericanas coloniales y orientales.

Buena parte de las piezas de época que integran su patrimonio no tenían lugar para ser exhibida. De ahí la importancia de haber habilitado una nueva sala. “Es una de las que se encontraba al final de la casa, donde solía ser la reserva. Nos faltaba espacio, por la cantidad de elementos de valor que hay en la propiedad”, señala García Posse. Ahora se pueden apreciar un juego de mesas original del siglo XIX, candeleros, sillones, máquinas de escribir, alfombras bordadas y biombos orientales.

El museo no solo es una cápsula de tiempo que nos envuelve en una sociedad tucumana aristocrática de época, sino que también transporta a la historia de muchas culturas. La Colección Padilla incluye trabajos de pintores como el holandés Jan Miense Molenaer o los italianos Giusseppe Castiglioni y Santiago Falcucci dentro de su destacada pinacoteca, un euphonicon (piano de cola vertical), objetos religiosos, piezas arqueológicas y artículos en su mayoría de origen chino, compuesto por biombos, muebles, porcelanas y piedras preciosas talladas. Las salas son temáticas, de muestra permanente, sin un orden particular pero siempre dedicadas al arte decorativo y con una accesibilidad mejorada para una circulación óptima.

Paso a paso

Pasemos su entrada. La primera habitación, a la izquierda, nos lleva al siglo XlX con su comedor ambientado con muebles de esa época; son originales de la familia los sillones de cuero, los bordados y el juego de mesas con un estilo francés.

En la segunda sala está retratada Elvira Salvatierra de Padilla, mujer del exgobernador Ernesto Padilla, junto a sus abuelos; y en una mesa se exhibe su famoso libro de cocina “La mesa del hogar - Recetas de Elvira”, que en sus 500 páginas reúne la forma de preparar numerosos platos. Todas las pinturas son de autoría de famosos artistas de la aristocracia tucumana, como Ignacio Bas. En el centro está el gremial, una tela bordada con hilos de oro.

La famosa pinacoteca está en la tercera sala, donde se exponen una colección de obras, pinturas y grabados muy bien conservados, de la escuela de Venecia y de importantes pintores como Rieder y Tiziano del siglo XVI, aparte de otros mencionados.

Con una estética oriental, el cuarto espacio es una muestra de la colección china de Ernesto Padilla, una de las más grandes de Sudamérica conformada por distintos tipos de jarrones, vasos, platos de porcelana celadón. Incensarios, corales petrificados, racimos de uva en jade y jaspe y un biombo de ocho hojas que muestra la vida típica de mujeres y niños de la China de antaño, junto a las dos piezas arqueológicas del museo: el escudo y la máscara egipcia.

La antepenúltima sala ilustra cómo era la relación entre las clases populares y la élite durante el periodo colonial. En un costado, se recrea el ambiente de una tertulia con sus objetos más tradicionales. A un costado está el euphonicon, antiguo piano. Alrededor se sentaban a leer las cartas que venían de Buenos Aires en los sillones originales bordados por Elvira. La habitación se completa con 11 grabados de nobles y el candelabro.

El museo ya dio sus primeros pasos a las nuevas tecnologías con la implementación de códigos QR para su lectura por celular. En las paredes se puede recordar la historia de Tucumán a través de los bustos de Presidentes y libertadores del país, de gobernadores de mitad del siglo XIX, fotografías de las carbonillas de Lola Mora. El proyecto principal para este año es brindar una nueva accesibilidad, a través de links con audio que cuenten la historia de cada una de las salas. Además, se planea seguir con las exposiciones temporales de distintas temáticas, que en años anteriores fueron de arte y grabado, y con la refuncionalizacion de las salas. En esta temporada habrá actividades especiales como funciones de teatro y de narración oral en enero y febrero los sábados a la tarde.

Estas iniciativas ha han sido probadas con éxito en anteriores oportunidades. “En la Noche de los Museos y la Navidad de los Museos vinieron miles de tucumanos; durante el resto del año la mayor afluencia es de turistas, vienen en mayoría de otras provincias argentinas y también de distintos países, hemos tenido visitantes de Francia, Bélgica y Rusia. Les interesa mucho la historia y la colección. Es bueno que todos la valoren porque fue una casa importante, lujosa de la época y constituye el acervo cultural de una sociedad”, se despide García Posse, con invitación abierta.

(Producción periodística: Victoria Reinoso)

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