ARCHIVO LA GACETA
La pobreza alcanza a uno de cada cuatro trabajadores ocupados en la Argentina, con una fuerte incidencia de la pandemia de la Covid-19 y la lenta recuperación exhibida en algunas actividades económicas. Esta tendencia se ha observado durante la primera mitad de este año, de acuerdo con el informe de Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD). Ese diagnóstico, al que accedió LA GACETA, fue realizado en base los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del segundo trimestre de este año, recientemente publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
“En la primera mitad de este 2022, el 25,2% de los ocupados fueron pobres, lo que representa una suba de 1,2 puntos respecto al período anterior (octubre 2021 a marzo 2022). La aceleración inflacionaria producto de la guerra entre Rusia y Ucrania explica este freno en la mejora que se había dado durante buena parte de 2021”, remarca el documento.
Advierte los especialistas que “la pobreza en la población ocupada tuvo un sendero ascendente durante 2018, 2019 y 2020. A modo de referencia, a fines de 2017 tal cifra era del 17,3%. La suba de casi 8 puntos porcentuales desde entonces equivale a alrededor de 1,6 millones de trabajadores y trabajadoras que cayeron debajo de la línea de la pobreza producto de la crisis de balanza de pagos de 2018-19 y la pandemia”.
“Estos porcentajes, sin embargo, ocultan la gran heterogeneidad existente al interior de la población ocupada. En el segmento asalariado informal, la pobreza alcanzó en el primer semestre de 2022 al 42,4% de los ocupados. En contraste, en el segmento asalariado formal esa cifra asciende al 15,2% -el 36% del valor que asume entre trabajadores no registrados-. Si bien los niveles son muy contrastantes, la evolución de los últimos años ha sido similar, ya que en ambos casos la tasa de pobreza inicia un proceso de crecimiento en 2017”, destaca el documento.
La pobreza infantil en Argentina supera el 50%
Al desagregar por sectores productivos, se nota una enorme heterogeneidad en las tasas de pobreza, lo cual tiene que ver en gran medida con: a) la tasa de informalidad promedio de cada sector, b) el nivel de calificación promedio de cada sector, c) los salarios promedio de cada sector, d) el grado de sindicalización promedio de cada sector y e) la productividad relativa de cada sector.
-La rama de mayor tasa de pobreza es servicio doméstico: se trata de una rama casi completamente feminizada, en donde el 50,4% de las trabajadoras son pobres. Producto de la pandemia, que tuvo un impacto severo en el sector al recortar horas trabajadas, la pobreza subió 5 puntos comparado con 2019.
- La construcción es la segunda actividad con mayor tasa de pobreza, con un 44,5%. En este caso, producto de la fuerte reactivación del sector post-pandemia, la pobreza muestra una mejora respecto a 2019, cuando alcanzaba al 48,7% de los ocupados.
-En tercer lugar, se encuentra el agro, con un 39% de trabajadores pobres. Vale tener en cuenta que la fuente de esta información es la EPH, que capta 31 grandes aglomerados urbanos, de modo que el empleo más propiamente de peones rurales está subestimado.
En el otro extremo encontramos a los trabajadores y trabajadoras del sector financiero, con un 6,1% de pobres, la menor cifra de toda la economía. Le siguen información y comunicación (principalmente software y telecomunicaciones), con un 6,4%, servicios profesionales (6,6%) y petróleo y minería (7%). En salud, enseñanza y administración pública y defensa -todas ramas con alto peso del sector público como empleador la pobreza oscila entre el 13-15% aproximadamente y en los tres casos se incrementó desde 2019.
Un párrafo aparte merece la industria manufacturera, que en los últimos cinco años fue empeorando su situación relativa en cuanto a la pobreza de sus trabajadores. En el primer semestre de 2022 hubo 31,1% de trabajadores industriales pobres, lo cual se explica en parte por un creciente cuentapropismo dentro del sector desde 2015.
El IET de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo y el Centro para la Concertación y el Desarrollo informaron, además, que la inflación de los trabajadores y las trabajadoras argentinas registrados en blanco alcanzó el 6,7% en octubre. Así, “en los primeros diez meses del año la inflación acumuló un 77,2%. En los últimos 12 meses, la suba interanual alcanza el 88,7%. En ambos casos se trata de los registros más elevados desde 1991”, destacan los especialistas que elaboraron el informe.
Según el director general del CCD y ex ministro de Educación de la Nación Nicolás Trotta, “estos nuevos datos de inflación siguen reflejando la necesidad urgente de generar un consenso entre todos los sectores productivos y de los trabajadores. Si bien hay un orden de trabajo que se ha establecido desde el Ministerio de Economía, es necesario que haya resultados más inmediatos para evitar que las trabajadores y trabajadores argentinos sigan perdiendo poder adquisitivo y se conviertan en la variable de ajuste. La gestión debe avanzar más rápido en la integración social para garantizar que todas las ciudadanas y ciudadanos puedan cubrir sus necesidades básicas”.








