Encontraron sus huellas en 19 robos

Departamentos, oficinas y empresas fueron visitadas por delincuentes que entraban por las ventanas, luego de romper vidrios.

23 Junio 2002
Las huellas dactilares lo delataron como sospechoso de 19 robos entre 1997 y 1999, y un meticuloso trabajo de inteligencia derivó en su detención. Así, Enrique Eugenio Barboza, de 37 años, cayó en su propia telaraña y la forma de trabajo que tantas satisfacciones le habría proporcionado terminó por ponerle fin a una impresionante carrera delictiva que comenzó hace por lo menos 12 años.
El 1 de octubre de 1999, la División Criminalística de la Policía concluyó un informe sobre las huellas dactilares detectadas en un robo cometido en diciembre de 1998. La conclusión fue tajante: los rastros hallados coincidían con los encontrados en 18 casos anteriores, en robos cometidos con la misma modalidad.

Las manos sobre el vidrio
Departamentos, oficinas y empresas fueron visitadas por delincuentes que entraban por las ventanas, luego de romper vidrios. Pero no se trataba de roturas simples, sino que ponían contact adhesivo para evitar el ruido y el desparramo de los fragmentos. Esa meticulosidad obligaba a los ladrones a apoyar sus manos sobre los vidrios, cuya superficie es una de las que mejor conserva las huellas dactilares.
Generalmente robaban dinero, algunos aparatos y especialmente computadoras.
El seguimiento de las huellas estuvo a cargo del subcomisario Oscar González y de los oficiales Francisco Castro y José Orillo. Con ese informe en las manos, efectivos de Investigaciones al mando del comisario principal Jesús Brito iniciaron la búsqueda del sospechoso Barboza. Pero todos los domicilios que figuraban en sus planillas de antecedentes eran falsos y sus allegados se negaban a brindar información, haciendo que la investigación se complicara.
La semana pasada los oficiales Julio Peñaloza y Jorge Dib, entre otros, supieron que el acusado estaba trabajando como sereno en una empresa, y que su pareja lo estaba haciendo en el centro. Empezaron a seguir a la mujer hasta que descubrieron el domicilio real de Barboza, y el viernes a la noche lograron detenerlo.
Además de la acusación por esos 19 robos, cometidos casi todos dentro de las cuatro avenidas de la capital tucumana, Barboza cuenta con otras 9 acusaciones por robos, hurtos de automotor y de motos y estafas ocurridos entre 1990 y 2002, además de dos pedidos de captura anteriores.El procedimiento fue supervisado por los comisarios Alfredo Jiménez y Marcial Escobar.

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