23 Junio 2002 Seguir en 
La presencia de extraños en Agua Azul, Leales, genera temor. Los vecinos, al ver llegar a desconocidos, se meten en sus casas y espían para saber si atenderán o no. Saber que pululan por la zona cuatro o cinco jóvenes que fueron capaces de degollar a tres personas les causa miedo y no pueden ocultarlo. Confirmar que los presuntos homicidas son vecinos suyos no hizo más que profundizar el temor que sienten desde que el lunes pasado aparecieron, a la vera de la ruta 323, los cuerpos de Juan Carlos Brandán (49), y sus hijos Roberto (19) y Juan Carlos (17).
Efectivos de la Brigada Este mantienen bajo vigilancia a los familiares de Melitón Rodolfo "Tyson" Toscano y de su primo Francisco "Kello" Vallejo, los principales sospechosos del terrible asesinato.
Testigo en peligro
Si bien los hombres comandados por el subcomisario Segundo Ponce sospechaban de esos dos muchachos, la aparición de un testigo presencial de parte de lo ocurrido derivó en el pedido de detención y en nuevos allanamientos en sus viviendas. El testigo -de identidad reservada- está amenazado, por lo que su familia es custodiada por la Policía.
Según dijo, el joven fue amenazado la noche del crimen, cuando se acercó al lugar donde aparecieron los cuerpos luego de escuchar varios disparos. Al otro día los acusados habrían ido a su casa a amedrentar a la familia, diciéndole que aparecerían degollados en la ruta si él hablaba.
Antes de saberse que están acusados al menos cuatro jóvenes de la zona, los vecinos creían que los homicidas serían foráneos. "Este es un pueblo chico; nos conocemos todos y no creo que se hagan estas cosas entre vecinos", dijeron los hermanos Ignacio y Carlos Argañaraz, que viven muy cerca de la casa de Vallejo.
Los sospechosos, que tienen antecedentes por robo, son conocedores del monte de la zona, por lo que policías -al mando de los comisarios Manuel Melián y Juan Monroy- están rastrillando el sector. También los buscan en las cercanías de las casas de sus parientes. Pero hasta el momento lograron escabullirse.
De su detención dependerá la posible identificación de sus presuntos cómplices, ya que el testigo dijo no haber visto quiénes eran. El fiscal Pedro Gallo ordenó que los pongan a su disposición apenas se los atrape, puesto que quiere interrogarlos inmediatamente. De todos modos, los elementos encontrados en sus casas (cuchillos, revólveres y ropa con sangre) los comprometerían seriamente.
"Es como que se estaba despidiendo"
"Esa noche estaba muy contento. Había tomado un poco y bailaba... es como que se estaba despidiendo", contó Carlos Argañaraz, un amigo de Juan Carlos Brandán que estuvo con él hasta poco antes de que fuera asesinado junto con sus hijos.
Tras un partido de fútbol, las víctimas, los acusados y varios amigos más bebieron algunas cervezas en un almacén. El negocio pertenece a parientes de los protagonistas de esta dramática historia de antiguos odios, originados en la posesión de las casi 400 hectáreas en las que viven los Brandán.
Oscar Romero, quien también participó del encuentro, comentó que no los conocía mucho porque Brandán padre no solía ir a la cancha o a beber con ellos. "Pero se lo veía buena gente, amable", dijo. Argañaraz, en tanto, destacó que los Brandán son gente muy solidaria. "Tienen una amabilidad única, y no lo digo porque hayan muerto; es así de verdad", señaló.
Sin embargo, Graciela Ponce, que fue compañera de la escuela primaria de Brandán padre, dice que tuvieron siempre una buena relación, aunque "él tuvo sus cosas malas". "Una vez, hace unos años, le encontraron una vaca que no era de ellos", dijo, para aclarar sus afirmaciones. La mujer agregó que vio días antes del crimen a Brandán y a alguno de sus hijos. "Se los veía bien y no me enteré de que hayan tenido problemas con nadie", añadió.
Efectivos de la Brigada Este mantienen bajo vigilancia a los familiares de Melitón Rodolfo "Tyson" Toscano y de su primo Francisco "Kello" Vallejo, los principales sospechosos del terrible asesinato.
Testigo en peligro
Si bien los hombres comandados por el subcomisario Segundo Ponce sospechaban de esos dos muchachos, la aparición de un testigo presencial de parte de lo ocurrido derivó en el pedido de detención y en nuevos allanamientos en sus viviendas. El testigo -de identidad reservada- está amenazado, por lo que su familia es custodiada por la Policía.
Según dijo, el joven fue amenazado la noche del crimen, cuando se acercó al lugar donde aparecieron los cuerpos luego de escuchar varios disparos. Al otro día los acusados habrían ido a su casa a amedrentar a la familia, diciéndole que aparecerían degollados en la ruta si él hablaba.
Antes de saberse que están acusados al menos cuatro jóvenes de la zona, los vecinos creían que los homicidas serían foráneos. "Este es un pueblo chico; nos conocemos todos y no creo que se hagan estas cosas entre vecinos", dijeron los hermanos Ignacio y Carlos Argañaraz, que viven muy cerca de la casa de Vallejo.
Los sospechosos, que tienen antecedentes por robo, son conocedores del monte de la zona, por lo que policías -al mando de los comisarios Manuel Melián y Juan Monroy- están rastrillando el sector. También los buscan en las cercanías de las casas de sus parientes. Pero hasta el momento lograron escabullirse.
De su detención dependerá la posible identificación de sus presuntos cómplices, ya que el testigo dijo no haber visto quiénes eran. El fiscal Pedro Gallo ordenó que los pongan a su disposición apenas se los atrape, puesto que quiere interrogarlos inmediatamente. De todos modos, los elementos encontrados en sus casas (cuchillos, revólveres y ropa con sangre) los comprometerían seriamente.
"Es como que se estaba despidiendo"
"Esa noche estaba muy contento. Había tomado un poco y bailaba... es como que se estaba despidiendo", contó Carlos Argañaraz, un amigo de Juan Carlos Brandán que estuvo con él hasta poco antes de que fuera asesinado junto con sus hijos.
Tras un partido de fútbol, las víctimas, los acusados y varios amigos más bebieron algunas cervezas en un almacén. El negocio pertenece a parientes de los protagonistas de esta dramática historia de antiguos odios, originados en la posesión de las casi 400 hectáreas en las que viven los Brandán.
Oscar Romero, quien también participó del encuentro, comentó que no los conocía mucho porque Brandán padre no solía ir a la cancha o a beber con ellos. "Pero se lo veía buena gente, amable", dijo. Argañaraz, en tanto, destacó que los Brandán son gente muy solidaria. "Tienen una amabilidad única, y no lo digo porque hayan muerto; es así de verdad", señaló.
Sin embargo, Graciela Ponce, que fue compañera de la escuela primaria de Brandán padre, dice que tuvieron siempre una buena relación, aunque "él tuvo sus cosas malas". "Una vez, hace unos años, le encontraron una vaca que no era de ellos", dijo, para aclarar sus afirmaciones. La mujer agregó que vio días antes del crimen a Brandán y a alguno de sus hijos. "Se los veía bien y no me enteré de que hayan tenido problemas con nadie", añadió.







