23 Noviembre 2004 Seguir en 
La Municipalidad de San Miguel de Tucumán ha informado acerca de la clausura de dos bailantas en la zona norte de la ciudad. Es positivo que se hayan llevado a cabo estos procedimientos. Con frecuencia, en nuestra columna de cartas de los lectores se pueden apreciar justificadas quejas por la pesadilla que el funcionamiento de tales negocios -uno de ellos en San Juan al 800- representa, a causa de los ruidos molestos y por las incidencias callejeras que genera la clientela en sus inmediaciones.
Por cierto que las dos clausuras referidas no agotan, ni mucho menos, el problema. Hay numerosas situaciones similares que corresponde que sean encaradas dentro de la jurisdicción municipal, con la adopción de las medidas del caso. Urge implementar una criterio definitivo sobre tales establecimientos, que evidentemente no tendrían que funcionar en zonas residenciales.
Además, las clausuras no deben ser recaudos que duren nada más que un par de días, después de los cuales el local se reabre en las mismas condiciones, y todo sigue como antes, según ocurre muy a menudo.
Por cierto que las dos clausuras referidas no agotan, ni mucho menos, el problema. Hay numerosas situaciones similares que corresponde que sean encaradas dentro de la jurisdicción municipal, con la adopción de las medidas del caso. Urge implementar una criterio definitivo sobre tales establecimientos, que evidentemente no tendrían que funcionar en zonas residenciales.
Además, las clausuras no deben ser recaudos que duren nada más que un par de días, después de los cuales el local se reabre en las mismas condiciones, y todo sigue como antes, según ocurre muy a menudo.







