23 Noviembre 2004 Seguir en 
A juicio de no pocos observadores bursátiles el mercado de valores arrancó la semana sobreactuando, pero lo cierto es que el equipo económico fue puesto contra las cuerdas después de haber sido afectado por el alejamiento de las negociaciones con China a que fue sometido. Mientras la Bolsa se conmovía, el ministro Roberto Lavagna, quien mantuvo una intensa jornada dominical, asumía directamente las conversaciones con la banca JP Morgan para tratar de sustituir al renunciante Bank of New York como organizador del canje de la deuda en Estados Unidos. Casi nadie apuesta aquí a que esa operación pueda concretarse para llegar a tiempo con el canje por lanzarse en Buenos Aires el 29 del corriente, como el Presidente y el ministro han resuelto sin concesiones -¿sin concesiones?-. La situación se ha complicado en medio del panorama optimista que la precedía, cuando el Grupo de los 20, reunido en Berlín con ausencia de la Argentina -"por motivos de agenda", como señaló nuestro embajador el viernes- aprobó un nuevo código de comportamiento para los países en default, señalando sus voceros el desagrado por esa actitud abstencionista. "No íbamos a compartir una decisión semejante después de habernos comportado de acuerdo con el código anterior", se pretextó en el Palacio de Hacienda.
El Congreso espera
La imprecisión técnica con que se alude a las recientes negociaciones con la República Popular de China está impidiendo hasta el momento una definición de la Casa Rosada sobre el envío del presunto acuerdo para su análisis por el Congreso. La Constitución dispone en su artículo 75 incisos 13 y 22 que el parlamento debe reglar el comercio exterior, y "aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones" las organizaciones internacionales y los concordatos, pero tan solo se ha sabido que el presidente Kirchner recurriría a un decreto. Obviamente, la inquietud oficial deviene del temor a tener que enfrentar un debate donde no se pueda precisar la naturaleza concreta de aquellas negociaciones y, especialmente, los resguardos proteccionistas asegurados para la industria nacional. Se trata del aspecto más oscuro de los acuerdos, sobre los que el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, solo transmitió en su informe oficial un compromiso verbal. Sin duda que la oposición está cargando sus armas y esta semana reclamará los eventuales acuerdos.
El punto puede hacerse presente mañana en la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina, a la que han sido invitadas autoridades oficiales, entre ellas el jefe del Gabinete, quien hablará. También estarán representantes de la oposición que están haciendo buenas migas con empresarios inquietos con aquellos acuerdos y dispuestos a pedir mayores precisiones al gobierno sobre la suerte de sus Pymes. La asistencia de Alberto Fernández, quien con el canciller Bielsa monopolizó la presencia oficial con China, resta gravitación a la esperada asistencia de Roberto Lavagna, absorbido por los sospechosos y simultáneos tropiezos de la deuda (De nuestra Sucursal).
El Congreso espera
La imprecisión técnica con que se alude a las recientes negociaciones con la República Popular de China está impidiendo hasta el momento una definición de la Casa Rosada sobre el envío del presunto acuerdo para su análisis por el Congreso. La Constitución dispone en su artículo 75 incisos 13 y 22 que el parlamento debe reglar el comercio exterior, y "aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones" las organizaciones internacionales y los concordatos, pero tan solo se ha sabido que el presidente Kirchner recurriría a un decreto. Obviamente, la inquietud oficial deviene del temor a tener que enfrentar un debate donde no se pueda precisar la naturaleza concreta de aquellas negociaciones y, especialmente, los resguardos proteccionistas asegurados para la industria nacional. Se trata del aspecto más oscuro de los acuerdos, sobre los que el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, solo transmitió en su informe oficial un compromiso verbal. Sin duda que la oposición está cargando sus armas y esta semana reclamará los eventuales acuerdos.
El punto puede hacerse presente mañana en la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina, a la que han sido invitadas autoridades oficiales, entre ellas el jefe del Gabinete, quien hablará. También estarán representantes de la oposición que están haciendo buenas migas con empresarios inquietos con aquellos acuerdos y dispuestos a pedir mayores precisiones al gobierno sobre la suerte de sus Pymes. La asistencia de Alberto Fernández, quien con el canciller Bielsa monopolizó la presencia oficial con China, resta gravitación a la esperada asistencia de Roberto Lavagna, absorbido por los sospechosos y simultáneos tropiezos de la deuda (De nuestra Sucursal).







