Una respuesta política para un alegato judicial

Berensztein dijo que los errores en el discurso denotaron el nerviosismo que la causa le genera a Cristina Fernández de Kirchner.

DESDE EL CONGRESO. Cristina Fernández saluda a los militantes. DESDE EL CONGRESO. Cristina Fernández saluda a los militantes.
Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 24 Agosto 2022

Cristina Fernández habla hacia los cuatro puntos cardinales. A los propios, a los “compañeros” del Partido Justicialista, a todo el arco opositor y a la sociedad en general. Su tono enfatiza cada frase. No es la misma de siempre. La vicepresidenta de la Nación mostró algunas inconsistencias en su discurso, algo que no es propio en ella, advierte a LA GACETA el consultor Sergio Berensztein. Por ejemplo cuando confundió al puntero Marcelo Chancalay con el jugador de Racing, Tomás Chancalay. “Hay otro mensaje inentendible que debe tener que ver con el fútbol porque hablan de un tal Chancalay, que estuve averiguando y parece ser un jugador de Racing. ‘Es un tal Gustavo Mola de Angelici. Todo es para que Caputo y otra empresa construyan’, dicen. ‘El volumen parece demasiado grande para el tipo de la 15′, no entiendo de qué se trata demasiado ese… Bueno, sigamos”, citó textualmente. La confusión se hizo tendencia en Twitter. A tal punto que la misma titular del Senado tuvo que salir a aclarar la cuestión por la misma vía. “Durante mi intervención identifiqué erróneamente al Chancalay que figuraba en los mensajes del teléfono de José López con un jugador de Racing. No… El Chancalay del teléfono de López es un puntero histórico del macrismo de CABA”, escribió en su cuenta. El analista señala que las contradicciones de Cristina se sucedieron a lo largo de su mensaje. Como cuando dijo que, a lo largo de su gestión, las “obras pública se hicieron a lo largo y a lo ancho del país. Desde Jujuy hasta La Quiaca” o cuando rememoró que “Héctor Magnetto iba a Olivos durante toda la gestión de Néstor, y saben que, cuando Néstor terminaba la gestión le firmó la fusión de CableVisión, el negocio más importante junto con Telefónica, mucho más que cualquier obra pública. No sé si algún fiscal tomará nota para pedir si hubo algún acuerdo entre Magnetto y Kirchner. Todo es así en Argentina”.

Berensztein indica que esas confusiones denotan que la compañera de fórmula del presidente Alberto Fernández “no sólo estaba caliente por el embate particular hacia su figura”, sino también que su indignación con la decisión de los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola de pedir 12 años de cárcel en la causa obra pública haya sido a título personal y no en general. “Sus errores discursivos reflejan que Cristina está nerviosa y que sintió el impacto de la causa en su contra, porque, de otra manera, un discurso de ella no tendría tantos errores como los que se cometieron en su descargo desde el Congreso de la Nación”, explica.

En una charla con LA GACETA, el analista político dice que lo que se vio ayer fue una respuesta política para un alegato judicial. “Es una respuesta con la que Cristina Fernández intenta ponerse en el centro de la escena y, de esa manera, intenta galvanizar a los peronistas de los que no lo son”, expresa. En su descargo, la titular del Senado involucra al macrismo en la trama de la investigación judicial al sugerir que Nicolás “Niki” Caputo tuvo relación con el ex secretario de Obras Públicas de la Nación, José López. “Ella dice que frenó la candidatura a diputado nacional del ex funcionario tucumano, pero nada explica acerca de cuál ha sido el motivo por el que siguió en el cargo (tras los hechos vinculados con los bolsos en el convento”, acota Berensztein. El ex presidente Mauricio Macri recibía en sus oficinas de Olivos a distintos dirigentes y funcionarios del PRO para analizar distintos aspectos de la coyuntura y del armado político de Juntos por el Cambio de cara a 2023, mientras la vicepresidenta de la Nación hacía su descargo por Youtube y lanzaba cuestionamientos contra el Gobierno de Cambiemos.

A su criterio, la gran pregunta que surge tras la causa y el descargo político de la vicepresidenta de la Nación es ¿cómo sigue todo esto?

El politólogo expone una serie de variables con final abierto a raíz de las conductas asumidas por distintos sectores políticos. Por caso, menciona si lo observado hasta ahora se constituirá en el pico del conflicto o, si por el contrario, con el correr de los días irá perdiendo poder hasta caer la causa. Pero, además, Berensztein no descarta otros escenarios, como que la Argentina ingrese en una etapa de alta conflictividad o una ola de movilizaciones en defensa de la líder del Frente de Todos. Claro está que un escenario de estas características no le conviene al resto de los socios del oficialismo, que tendrán que poner en juego sus liderazgos territoriales en las elecciones de 2023. En este lote se pueden inscribir los gobernadores y los intendentes bonaerenses.

Ambiente tóxico

Según el sociólogo Marcos Novaro, el Gobierno de Alberto Fernández ha intentado por todos los medios demorar la causa contra Cristina Kirchner. “Hace dos años y medio que el Gobierno está tratando de desarmar la causa e hizo lo imposible por limpiar los tribunales. Tuvieron varias oportunidades para desarmar el juicio y, aún así, la justicia al fin les llegó en su peor momento”, manifestó el analista en una entrevista con MDZ Radio.

“La Justicia avanzó en el peor ambiente tóxico creado por el Ejecutivo que trató de entorpecer el proceso judicial y quedó evidente en la intervención del presidente sobrepasando varios poderes. Sin embargo, a pesar de todo esto, los fiscales actuaron y es una excelente noticia. Hemos dado un paso adelante como país”, puntualizó Novaro.

El mensaje de Cristina ha causado reacciones en distintos ámbitos. “La Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional repudia las expresiones perjudiciales para el sistema republicano que realizaron altos funcionarios públicos pertenecientes al Poder Ejecutivo y Legislativo”, expresaron sus directivos a través de un comunicado. Con las firmas del presidente y secretario general de la Asociación, Marcelo Galle Tagle y Marcelo Peluzzi, respectivamente, la entidad ha señalado: “usar calificativos inapropiados en el marco de un procedimiento judicial en curso no hace más que debilitar las instituciones democráticas”.

La comisión directiva de la asociación argumentó que “tienden a descalificar” la tarea que lleva a cabo el Poder Judicial y los Ministerios Públicos, lo que conlleva a que generen “desconfianza en la ciudadanía”.

En tanto, el Grupo de Puebla denunció ayer una “persecución mediática y judicial” contra la vicepresidenta argentina, en el marco del juicio por la causa Vialidad y, desde su cuenta en Twitter, afirmó que la derecha busca “proscribirla sin permitirle defenderse”. El Grupo de Puebla tiene entre sus integrantes más destacados a los ex presidentes José Mujica (Uruguay, 2010-2015), Ernesto Samper (Colombia, (1994-1998)), Evo Morales (Bolivia, 2006-2019), Rafael Correa (Ecuador, 2007-2017), Dilma Rousseff (Brasil, 2011-2016), Lula da Silva (Brasil, 2003-2010), Fernando Lugo (Paraguay, 2008-2012), Manuel Zelaya (Honduras, 2006-2009), Martín Torrijos (Panamá, 2004-2009) y José Luis Rodríguez Zapatero (España, 2004-2011), así como los actuales mandatarios Luis Arce, de Bolivia, y Alberto Fernández.

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