Caso Helguera: “No podemos explicar el dolor que sentimos por los Márquez”

El hermano del condenado dijo que quiere ser la voz de los que nadie escucha

TRAS LA CONDENA. Gerónimo Helguera es esposado por la Policía. TRAS LA CONDENA. Gerónimo Helguera es esposado por la Policía.

“Después de más de 11 años de ser su mejor amigo, no permitiré que se niegue su condición, su soledad y su sufrimiento de los delirios constantes. Lucharé por mi hermano, por las familias que tienen integrantes con enfermedades mentales a causa del bullyng o la razón que fuese, por la falta de profesionalismo y conocimientos a la hora de manejar un tema delicado como una enfermedad mental”, sostuvo Santiago Helguera, hermano de Gerónimo que fue condenado a prisión perpetua en un juicio que finalizó ayer.

El joven le contó a LA GACETA que desde los 15 años acompañó a “Gero”, como lo llaman sus allegados. “Cuán difícil es conocer el interior de una persona y más aún cuando esa persona no percibe la misma realidad que todos nosotros. Llegar a enfatizar y entenderlo fue una de mis motivaciones para llevar a cabo todo en mi vida”, describió.

Santiago dijo que gran parte de su existencia vio a su hermano aislado, apartado del mundo de la gente, estudiando seis carreras universitarias con un excelente rendimiento, abandonando todo sin motivo al poco tiempo y volviendo a empezar otra cosa, constantemente. “Ver como todos nos preparábamos para salir con amigos y él mirando al techo en su cuarto con la luz apagada. Cada vez que salíamos a tomar algo, intentábamos hacer de eso algo especial para él sin que se sienta acorralado, perseguido, ver cómo entraba de a poco en un mundo donde él se sentía atacado”, añadió.

El hermano del condenado se gana la vida como programador. “Un día ‘Gero’ decidió estudiar lo mismo. Quedé asombrado porque a los seis meses sabía más que yo que había estudiado dos años. Comenzamos a trabajar juntos y grande fue mi sorpresa al ver su rendimiento y compromiso. Qué grande fue mi decepción al ver cómo abandonaba todo al poco tiempo. Una idea de persecución en ese momento era sobre hackers rusos. A los pocos meses había aprendido ese idioma, con el tiempo me di cuenta porqué”, contó. “Una persona esquizofrénica no sólo puede ser programador, sino que pueden ser mentes brillantes que perciben una realidad distinta y se ven limitados en la cotidianidad debido a su alteración de la realidad. No soy psiquiatra, pero si algo he logrado a lo largo de mi vida, es conocer a mi hermano con mis propias experiencias”, añadió.

Santiago contó que con el tiempo todo fue empeorando y cada vez eran más preocupantes los síntomas. “Nunca podré entender lo difícil que es llevar una enfermedad mental, principalmente porque la persona no tiene conciencia de que la tiene y hay que convencerla para que tome sus medicamentos diciéndole que la realidad que percibe es equivocada; eso es mucho más duro”, detalló.

“El día que logramos que empezara a medicarse fue festejado por toda la familia. Le vimos un cambio en su mirada, con menos tormentos. Leer un mensaje de WhatsApp de que quería volver a trabajar. Ahí estaba él, volviendo a empezar. Nuevamente estaba motivado para llevar a cabo una vida normal”, reconoció. “En septiembre del año pasado empezó a faltar al trabajo, a esquivar nuevamente lo que habíamos planificado. No logré ver cómo se sentía, no logré ver que le estaba pasando. Cuando recibí la llamada con la noticia de lo ocurrido, simplemente me negué a creer que fuera él, me preguntaba: ¿por qué abandonaría todo lo que estábamos construyendo juntos?”, señaló.

El hermano del condenado explicó que por respeto al proceso nunca habló, pero después que se escuchara la sentencia, decidió romper el silencio. “Quiero que a partir de una tragedia tan grande algo buena suceda. Que este tipo de cosas no vuelvan a sucederle a nadie. Las enfermedades mentales están muy estigmatizadas, lo más fácil es actuar de una manera tibia. Voy a velar por aquellos no tienen voz, por los que nadie escucha”, expresó.

“No podemos explicar el dolor que sentimos por la familia Márquez. La angustia, tristeza y empatía que tenemos hacia ellos, es algo con lo que cargaremos el resto de nuestras vidas. Quiero que sepan que aquí hay una familia con el corazón abierto y destruido dispuesta a hacer lo que sea para intentar remediar lo irremediable”, aseguró. “Tenemos ganas de ser parte de su dolor, que se sientan acompañados y que Dios alguna vez nos permita ver más allá del dolor. Quiero que toda su familia sepa que aquí tendrán el resto de su vida a un hermano con ganas de compartir e intentar encontrar una explicación ante tanto sufrimiento”, finalizó.

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