¿No hacer nada o cambiar de rutina en las vacaciones?

Muchos de quienes cuentan con unos días para descansar y desconectarse de sus obligaciones se preguntan cuál es la mejor manera de desenchufarse.

Lucía Lozano
Por Lucía Lozano 14 Julio 2022

Llegaron las vacaciones de invierno. Para muchos de los que tienen unos días libres para descansar y desconectar surge la gran duda: ¿la mejor forma de desenchufarse es no hacer nada o hacer cosas distintas?

Vacaciones es una palabra que deriva del latín vans, que proviene del verbo “vacare”, que significa estar desocupado, encontrarse libre. En un contexto en el cual lo ideal es aprovechar al máximo el tiempo y ser eficientes, para muchas personas es hasta una obligación llenarse de actividades en el receso. ¿Se descansa menos de esta forma?, le preguntamos a los especialistas.

“Vivimos en una sociedad en la que es aplaudido ser productivo y las personas se han acostumbrado a asociar éxito con hacer contínuamente. Si hago más cosas soy exitoso; las personas suelen sentirse culpables por no hacer nada, dado que es una creencia instalada socialmente”, apunta la María del Carmen Vega, coach, facilitadora del bienestar e indagadora apreciativa.

Vega sostiene que pocas personas son realmente conscientes de la importancia del tiempo libre, del descanso, del ocio.

Las vacaciones deberían ser pensadas para evitar el estrés y ayudar a que, en el período productivo, el rendimiento se incremente.

Son esenciales, y más en tiempos de pandemia. Por un lado, hay muchas personas que se sienten demasiado cansados a mitad de año. ¿Cómo puede ser?, se preguntan. La sobreexigencia y las condiciones socioeconómicas adelantaron el malestar. Y no hay que perder de vista que los dos años de pandemia implicaron un desgaste inmenso del que cuesta recuperarse. De hecho, a fines del año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre un nuevo fenómeno: la fatiga pandémica.

“La pandemia, el formato de trabajo híbrido y las nuevas tecnologías han traído un gran beneficio: la flexibilidad laboral. Pero también una consecuencia que es la conexión 24/7, un dato para observar. Basta con leer los informes sobre este tema. Una pregunta que suelo hacer a las personas que recurren a un proceso de coaching ante los hábitos en la forma de trabajar es: ¿cómo está tu calidad de vida, tu salud, tus relaciones familiares, tu vida social? El tiempo libre y el descanso es un indicador de la calidad de vida y salud. Por eso es importante gestionar el desconectarse y validar ese espacio vital para preservar el bienestar personal, profesional y laboral”, sugiere la coach.

Buscar el equilibrio

La psicóloga especialista en recursos humanos, Graciela Chamut, advierte que no todo el mundo está preparado para la nada, o para no hacer nada. Tampoco cree que es del todo beneficioso. Así como no lo es llenarse la agenda de actividades. “Pienso que lo mejor es el equilibrio. Por otro lado, no es que uno no está haciendo nada. Contemplar la naturaleza, leer un libro o ver una película pueden ser modos de desconectarse. En la cultura oriental se valora mucho el ocio, como un espacio bueno para la creatividad. No hacer nada puede ser productivo para mi inteligencia y emociones cuando estoy acostumbrado a vivir a mil”, remarca.

Para encontrar el equilibrio, la experta recomienda que aunque haya ciertos ratos del día dedicados a relajarse sin hacer nada, también tratemos de hacer algunas cosas productivas y que nos gusten.

La compañía

Cuando uno descansa, ¿es bueno estar solo o mejor buscar la compañía de otras personas? Chamut vuelve a apuntar al tema del equilibrio. “El hombre es un ser social; socializar es una necesidad humana”, remarca. “Pero estar solo también puede ser bueno en algunos momentos para conectarse con uno mismo; estos espacios de soledad permiten un gran crecimiento personal. Estamos acostumbrados a las relaciones de apego y dependencia. Estar solo nos deja desarrollarnos”, señala, aunque aclara que no es lo mismo estar solo que sentirse solo.

“Tiempo libre es el periodo disponible para una persona para realizar actividades de carácter voluntario, cuya realización reportan una satisfacción y que no están relacionadas con obligaciones laborales y/o formativas. Por lo tanto, en este contexto de podemos decir que a veces es necesario un tiempo de estar solos, de reconexión con uno mismo. Hay un ejercicio muy interesante que propone Julia Cameron en su libro “Camino del Artista” que llama la Cita con tu artista, que tiene que ver con hacer semanalmente algo solo con nosotros mismos, desde ir a un parque a leer un libro hasta regalarnos una cena en un lugar especial, entre tantas cosas que pueden generar satisfacción y potenciar tu creatividad”, explica Vega.

También es importante la actividades con otras personas, sean esta familia, amigos y hasta compañeros de trabajo a fin de cultivar vínculos, fortalecerlos, añade.

Para desconectar

Hay algunas personas que ni siquiera pueden desconectarse en vacaciones, a miles de kilómetros de la oficina. Son amigos de las redes sociales y de las aplicaciones, que parecen especialmente diseñadas para que las personas estén enganchadas todo el tiempo.

Por tanto, en este aspecto coinciden los especialistas, necesitamos una desconexión móvil. Al menos durante unas horas de nuestro descanso.

“No desconectarnos puede realmente afectarnos cuando hay un cansancio, un estrés y un agotamiento extremo. El cuerpo empieza a dar señales, que van desde respirar y dormir mal, estar nerviosos más de la cuenta y hasta males de estómago”, advierte Chamut.

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