Triunfazo y chau mufa para Atlético

Le ganó a Vélez por primera vez en condición de visitante y sumó tres puntos valiosos.

Un triunfo oportuno e histórico. Atlético embolsó tres puntos ante Vélez Sarsfield en el “José Amalfitani”, donde jamás había ganado, y pegó el salto que precisaba en la tabla de promedios, cerrando una semana más que positiva.

El cabezazo de Manuel Capasso a los 18 minutos valió mucho más que tres puntos, cotizó como oro en polvo para el equipo de Lucas Pusineri, que viene superando prueba tras prueba desde su desembarco en 25 de Mayo y Chile.

El 1-0 ante el “Fortín” sirvió para desempolvar del baúl de los recuerdos las memorias de una victoria en rodeo ajeno, algo desconocido para el “Decano” durante diez largos meses, desde aquella victoria 2-1 sobre Newell’s Old Boys en el parque Independencia, a fines de agosto pasado.

Atlético sabía que el calendario le había tirado una soga, que esto de visitar Liniers entre partido y partido de Vélez por los octavos de Libertadores ante River representaba una oportunidad para no desaprovechar porque Alexander Medina iba a guardar todo para la revancha en el Monumental.

El acierto de Capasso elevándose en el corazón del área (con mérito de Ramiro Carrera, excelso ejecutor de pelotas paradas) sacudió los cimientos de un “José Amalfitani” que durante el primer cuarto de hora vivió la resaca de la fiesta del miércoles pasado.

El golpe de la desventaja caló hondo en un equipo que a partir de ese impacto mostró que no era tal, sino más bien un rejuntado de voluntades y talentos juveniles sin demasiada conexión.

De hecho, hasta el entretiempo, Atlético ya no pasó sofocones como los del inicio del partido, apenas si el anfitrión se aproximó con un par de pelotas paradas que no lastimaron y Carlos Lampe fue un espectador casi de lujo.

La autoestima del conjunto de Pusineri experimentó un subidón a partir de entonces. El “Decano” por momentos arrinconó a Vélez contra el arco defendido por el debutante Leonardo Burián y estuvo cerca de duplicar la diferencia, pero falló, como en partidos anteriores.

La hora de la verdad llegó al minuto 12 del complemento, cuando “Cacique” se diferenció de su colega Sebastián Battaglia (ultraconservador en la noche previa, guardando de manera absoluta a los titulares pese a que Boca ya caía 0-3 con Banfield en el primer tiempo).

El “Cacique” movió el tablero por tres, mandó a la cancha a Máximo Perrone, Lucas Janson y Walter Bou con la intención de sacudir el avispero, cambiar el rumbo a un partido que parecía con destino de derrota segura para el local.

Justo entonces Atlético perdió en Ramiro Ruiz Rodríguez a su segundo hombre por lesión (previamente había sido reemplazado Jonathan Sandoval) y en ese momento el partido cambió por completo.

Pusineri, en otro acierto, aprovechó para retocar el esquema, darle minutos a Francisco Di Franco, con más obligaciones de marca que “Triple R”. El jugador llegado de Ucrania, hace algunos meses, hizo un partido inteligente, cuidando la pelota y generando muchas infracciones que sirvieron para ganar minutos, cuando Vélez se venía con peligro.

Tampoco Lucas Pratto, ingresado más tarde, hizo la diferencia y el “Decano” siguió manejando los hilos del partido en sus propios términos, bien plantado en su campo, ordenado, compacto, solidario. Con Joaquín Pereyra y los centrales como estandartes. Y la promesa del debutante Andrés Balanta.

Los hinchas del “Decano” se fueron a dormir sabiendo que su equipo tenía siete equipos por debajo en la tabla que más importa por esta época. Y con la felicidad de que de la mano de “Pusi” se terminó de cortar una larga racha negativa.

Este Atlético también sabe lo que es ganar fuera del Monumental “José Fierro”.

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