Miles de venezolanos se juegan la vida en el cruce de la selva

La peligrosa zona del tapón del Darien, en Panamá, es el camino que recorren para llegar a Costa Rica y, desde ahí, a América del Norte. Antes, la mayoría de los migrantes eran haitianos

23 Junio 2022

ESTACIÓN MIGRATORIA DE SAN VICENTE, Panamá.- Más de mil kilómetros recorridos en colectivo o caminando separan a tres familias venezolanas de sus casas. Migraron de su país por supervivencia. Están sentadas en el césped, esperando a que se desocupe una carpa para pasar la noche. A esta estación llegan diariamente entre 300 y 900 personas que quieren avanzar cuanto antes a Costa Rica y seguir hacia Estados Unidos.

A diferencia de 2021, cuando la mayoría de migrantes que cruzaron el tapón del Darién fueron haitianos, este año el país que predomina en las listas de migración es Venezuela, indica la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF).

La estación migratoria de San Vicente está ubicada en la provincia del Darién, en Panamá. Allí llegan, tras cruzar la peligrosa selva del Darién, miles de migrantes; en 2021 pasaron por esta frontera entre Colombia y Panamá 134.000 migrantes, de los cuales en su mayoría (62%) fueron haitianos, 14% cubanos, 3% provenían de África y 2% de Venezuela. Este año, la mayoría llega de Venezuela. De 19.000 personas que cruzaron entre enero y abril, 6.951 venían de ese país, seguido de Haití, con 2.195, en tercer lugar, Cuba, con 1.579, y 1.355 de Senegal, según el gobierno panameño.

Para llegar a Panamá desde Colombia, los migrantes tienen dos opciones: pagar 400 dólares para tomar un bote desde Capurganá, en Colombia, hasta Carreto, en Panamá, y luego cruzar la selva caminando durante dos o tres días hasta llegar a Canáan Membrillo, también en Panamá.

La otra ruta, menos costosa pero más peligrosa, consiste en caminar desde Capurganá hasta la comunidad indígena panameña de Canáan Membrillo, trayecto que puede tardar entre siete y 10 días y en el que se denuncian robos, agresiones y no pocos casos de violencia sexual.

Hasta mayo de 2022, MSF realizó 100 consultas por violencia sexual en la estación de San Vicente. En todo 2021 se realizaron 328 consultas por violencia sexual, dijo la ONG.

Yuleidy Peña tiene 20 años. El 19 de abril de 2019 dejó su casa, en Venezuela, y viajó a Ipiales, Colombia, buscando un trabajo: “Estuve dos años trabajando en un restaurante con mi esposo y enviando plata a Venezuela. En Ipiales tuve a mi bebé, quien ya tiene un año. La situación se complicó porque ya no querían a los venezolanos; no nos arrendaban, no nos dejaban trabajar y por eso decidimos cruzar a Panamá y buscar llegar a Estados Unidos”.

Con el bebé de un año alzado, Yuleidy y su esposo atravesaron la selva del Darién en siete días. “No imaginaba que fuera tan duro. Nos quedamos sin comida, dormíamos con miedo a la orilla del río porque había muchos animales. Ya en el día, el miedo era por otras cosas. A una mujer la iban a violar unos tipos de una comunidad local, pero el grupo peleó y no lo permitió. Ahora, para seguir a Costa Rica necesitamos 40 dólares por persona, que no tenemos. Mientras tanto vivimos acá, con el bebé enfermo”.

En San Vicente, MSF atiende un promedio de 150 pacientes cada día por dolencias en la piel, diarreas, dolores en el cuerpo, infecciones respiratorias, entre otras, incluidas afecciones de salud mental.

Comentarios