Un abrazo humanista y musical para preservar el planeta

La Orquesta Sinfónica y el Coro Polifónico nacionales estrenarán en el CCK la Sexta Sinfonía “Coral”, del compositor tucumano, con dirección del suizo Emmanuel Seiffert.

CREADOR. Eduardo Alonso Crespo compuso una obra que aborda la urgente necesidad de preservar el planeta. CREADOR. Eduardo Alonso Crespo compuso una obra que aborda la urgente necesidad de preservar el planeta.

La sabiduría de un jefe Seattle del siglo 19 y la osadía de una adolescente sueca de la actualidad se dan un abrazo humanista a través del tiempo para defender la salud y el destino de la naturaleza. “¿Cómo es la imagen que refleja el mundo? ¿La de un caminante sin pudor? ¿Dónde está el rescoldo de nuestra complicidad con los cerros sempiternos? ¿Quién inventa desiertos yermos en su propio jardín? ¿Hasta cuándo el fuego consumiendo las entrañas del cerro tenaz? ¡Tanta codicia es el verbo del presente y será, al final, la condena!”, cantan los coreutas. La Sexta Sinfonía “Coral”, del compositor tucumano Eduardo Alonso Crespo, verá la luz hoy, en el Centro Cultural Kirchner de la Capital Federal, interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Polifónico Nacional, con la conducción del director suizo Emmanuel Seiffert. “Es un proyecto muy importante para mí -el más importante de estos últimos dos años- y es un privilegio muy especial que se destinen recursos y energías a estrenar una obra de estas características. Mi opus 35 fue comisionado por la Orquesta Sinfónica Nacional y tiene una duración aproximada de 25 minutos”, comenta el autor de conciertos para distintos instrumentos solistas, óperas, música de cámara y sinfónica.

- ¿Es tu primera sinfonía coral? ¿Cuáles son los desafíos para un compositor en este tipo de obras?

- Es la primera sinfonía coral de mis seis sinfonías. La Tercera, estrenada en 2007 y subtitulada “Lírica” emplea la voz humana, pero sólo para cantante solista con orquesta. Esta nueva sinfonía es realmente coral en el sentido de que el coro participa intensamente la mayor parte del tiempo y en todos los movimientos, no solo en el último, como ocurre con frecuencia. Los desafíos, entonces, son varios, desde expresar los textos con la música de manera unitaria y convincente hasta establecer un buen equilibrio entre orquesta y coro para que el resultado sea variado, claro y eficaz.

- ¿El texto cobra una mayor importancia que la música?

- La discusión sobre qué cosa tiene más importancia, si música o texto, es tan vieja como la música vocal misma. Personalmente, creo que ambos se potencian de manera mutua, si bien es cierto que muchas veces se puede disfrutar intensamente de una música vocal en una lengua que no conocemos, por ejemplo. En realidad, pienso que el poder de la música completa el de las palabras ya que muchas veces nace a partir de estas.

Un abrazo humanista y musical para preservar el planeta

- ¿Cuál es el contenido extra musical o literario de la obra?

- En 1854 el jefe Seattle, líder de la nación Susquamish en el noroeste de los EE.UU., recibió del gobierno la oferta de comprar los territorios restantes de la región que aún no habían sido apropiados por los colonos ante una virtual amenaza de tomarlos por la fuerza. El líder indígena respondió a la oferta con un famoso discurso en el que expresó durante más de una hora su profundo sentimiento respecto del hábitat en el que vivían y su extrañeza ante la idea de que se pudiera comprar. Más de un siglo y medio después, otra persona -también externa al “común de las gentes”- da otro discurso, esta vez en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. La activista adolescente sueca Greta Thunberg increpa a los políticos actuales, hablando en nombre de los jóvenes de su generación con duras frases y exigiendo medidas serias para proteger nuestro planeta ante la cercanía de una muy probable catástrofe existencial para la especie humana.

- ¿Quiénes son los autores de los textos que se cantan?

- Estos dos discursos determinaron por un lado el contenido lírico de la sinfonía -la supervivencia de nuestro mundo- y por otro, su estructura formal, las dos partes que constituyen la sinfonía. El contenido lírico encontró su vehículo en poemas del escritor salteño Marcelo Sutti, poeta y miembro fundador de la Orquesta Sinfónica de Salta, sumados a textos del Gradual Romano y propios. Y la estructura quedó repartida en dos partes: un Adagio contemplativo, que gira en torno del estado extático que induce nuestro jardín secreto, la Tierra, y un Allegro furioso que evoluciona alrededor de la esperanza de que reaccionemos. El contenido es profundamente humanista, ya que está inspirado en dos discursos que, aunque están separados por 165 años, tienen un tema común: la preservación de nuestra casa. Me resultó muy inspirador que dos personas tan distanciadas en el tiempo y en el espacio abordaran una temática tan fundamental y actual.

- ¿Tiene nombre este opus 35, teniendo en cuenta el contenido humanista de la obra?

- Si bien el contenido es humanista y no solo formalista -consecuencia natural del uso de textos- la obra no tiene un título especial y solo lleva como subtítulo “Coral” para diferenciarla de mis otras cinco sinfonías. El hecho de no llevar un título descriptivo intenta subrayar el hecho de que la obra es, después de todo, una sinfonía en el sentido más global y formalista del término, y no una obra musical descriptiva. No obstante, durante su gestación siempre estuvo presente el título de la “sexta” más famosa, la Sinfonía Pastoral, de Beethoven. Solo que me resultó claro que en estos tiempos una sinfonía pastoral debía hablar necesariamente de la preservación de nuestro planeta.

- ¿Hay algún nexo con las sinfonías corales de Mahler? ¿La música tiene alguna particularidad? ¿Hay referencias o citas a la música latinoamericana o norteamericana?

- Las sinfonías de Mahler son un faro indiscutible para cualquier compositor. Su Octava Sinfonía, justamente coral y subtitulada “de los Mil” a causa de las fuerzas musicales que requiere, quedó como paradigma de esta forma. Otro antecedente con ciertas similitudes es la Sinfonía “A Sea Symphony”, del compositor británico Ralph Vaughan Williams, que es justamente coral y utiliza un largo poema de Walt Whitman en toda su extensión. Pero en mi caso, y salvando las distancias, el resultado es diferente geográfica y temporalmente. Justamente porque en mi obra la música hace uso amplio de los giros melódicos, armónicos y rítmicos con los que nos identificamos en nuestro continente y porque la temática nos habla de un tema actual y acuciante. De allí que, a pesar de que no hay citas textuales de música étnica americana, la sinfonía tiene rasgos muy pregnantes y se desarrolla dentro con vocabulario musical reconocible entre compositor y público, un código común.

- ¿La sinfonía es la forma musical donde mejor te sentís expresado?

- El pensamiento sinfónico es tal vez lo que más me atrae a la hora de componer. La posibilidad de lograr un discurso musical extenso basado en un número reducido de elementos musicales es muy estimulante; es lo más cercano a la esencia de “componer”, en mi opinión. Es enormemente gratificante lograr resultados emocionales y estéticos intensos a través de la invención y de la manipulación de recursos formales abstractos. Es un universo donde la música pura genera respuestas emocionales puras, si se puede decir así. Es para mí el mayor desafío y el que mayores satisfacciones produce, tanto en el creador como en el consumidor de música.

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