Cuidado: ahora te secuestran hasta la cuenta de Whatsapp

Usan la excusa de la vacuna contra la COVID para engañar. Recomendaciones para no caer en este nuevo tipo de delito informático.

Pablo Hamada
Por Pablo Hamada 13 Junio 2022

La cuarta ola de coronavirus llega acompañada de un dolor de cabeza que no necesariamente está asociado a un síntoma de la enfermedad. Una nueva modalidad de estafa comenzó a circular entre usuarios que denunciaron que sus cuentas de Whatsapp fueron secuestradas y que, por lo tanto, perdieron momentáneamente acceso a ellas. Las redes sociales son el espacio de alerta de esta nueva modalidad delictiva y varios famosos fueron víctimas en los últimos días. Los secuestradores los obligan a pagar una suma de dinero para recuperar el acceso a su sistema de mensajería o bien comienzan a enviar mensajes a sus contactos para solicitarles una transferencia.

El segundo caso se trata de una suplantación de identidad, un tipo de delito informático que ha crecido en los últimos meses, que utiliza el email como plataforma de engaño o bien los mensajes de texto. El delincuente se apropia de algún canal de comunicación del usuario para comunicarse con la red de contactos de la víctima. Por lo general, el mensaje que envía el “secuestrador” está relacionado con algún pedido de dinero, en un corto plazo, antes de que la víctima alerte a su entorno que ha perdido el control de una de sus plataformas. El problema con las cuentas de Whatsapp es que una vez suplantada la identidad de un usuario es muy difícil recuperarla. Como las cuentas de esta plataforma están asociadas al número de teléfono, solamente se puede instalar en un solo dispositivo y dicha acción siempre está habilitada por un código de seguridad.

En las últimas semanas tres reconocidos periodistas de Buenos Aires contaron que fueron víctimas de este delito. Mariel Fitz Patrick, Santiago O`Donnell, Alejandro Rebossio compartieron su experiencia en distintos espacios, y si bien cada caso tuvo sus matices, a todos ellos los engañaron con la excusa de la aplicación de la vacuna contra el coronavirus. El accionar consiste en los siguientes pasos: 1) la víctima recibe la llamada de un número desconocido y del otro lado de la línea se identifican como agentes del ministerio de Salud, quienes llaman para otorgar un supuesto turno de vacunación, 2) cuando terminan de hablar, la víctima se da cuenta de que ya no tiene acceso a su cuenta de Whatsapp, 3) cuando quiere recuperarla, el programa le pide una nueva clave a la que no tiene acceso, 4) el secuestrador comienza a pedir dinero a sus contactos.

Todo ocurre en cuestión de segundos. Mientras la víctima habla por teléfono, los delincuentes comienzan a instalar su cuenta de Whatsapp en otro teléfono. La persona engañada recibe un código para confirmar dicha instalación pero nunca llega a verlo porque sigue hablando, mientras los secuestradores acceden al buzón de voz y allí toman nota del código que envió el programa. En otros casos, el delito es más simple, pues le piden a la víctima que les lean el código que les acaba de llegar con la excusa de confirmar el turno de vacunación. Inmediatamente, los delincuentes configuran la autenticación de dos pasos en Whatsapp, por lo que crean un nuevo código al que nunca tendrá acceso el propietario original. Según contó Rebosio en una crónica que publicó hace pocos días, donde resumió su experiencia, los delincuentes “le robaron” a sus contactos más de $200.000 y recién a las ocho horas pudo bloquear el sistema de mensajería.

¿Cómo se puede hacer para evitar este tipo de fraudes? Lo primero que hay que saber es que todos podemos ser víctimas de este accionar. O bien podemos ser a quienes secuestren la cuenta o bien podemos pecar de inocentes y creer que nuestro contacto efectivamente nos está pidiendo dinero por alguna urgencia. Dicho esto podemos tomar algunas precauciones como: no informar sobre códigos personales a cualquier persona que nos llame, dudar siempre de cualquier pedido de dinero y no utilizar el buzón de voz de los teléfonos. Pero el consejo más importante que nos dejan estos casos es activar la autenticación en dos pasos de Whatsapp, de esta manera, cada vez que el programa realice una acción no habitual, necesitará un código de seis dígitos que solo nosotros conoceremos. Puede ser un poco molesto, porque a veces es solicitado mientras estamos enviando un mensaje, pero es la única manera de protegernos de esta nueva oleada de engaños. Para activarlo solo hay que ir a la Configuración del programa, opción Cuenta y luego elegimos Verificación en dos pasos. Además podremos ingresar una cuenta de mail para habilitar otro sistema de recuperación de la cuenta.

Seamos más rápidos que los delincuentes y protejamos nuestros sistemas de comunicación. Hoy, como nunca, estos entornos son lugares muy sensibles en los que se juega no solo nuestra privacidad, sino también nuestro bolsillo y nuestra confianza con los que nos rodean. Como ya se dijo con el COVID, “si nos cuidamos nosotros, también cuidamos a los que queremos”.

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