“El Loco” Vera, cada vez más cerca de estar “libre”

Hoy se cumplen 15 años del triple crimen de Los Pizarro y la causa en su contra prescribiría. Los detalles de la pesquisa del caso

LA ESCENA DEL CRIMEN. Los policías y los peritos trabajan en la casa de Los Pizarro donde Vera cometió el triple crimen.  LA ESCENA DEL CRIMEN. Los policías y los peritos trabajan en la casa de Los Pizarro donde Vera cometió el triple crimen.

Jorge “El Loco” Vera, el acusado de matar a su esposa y a sus dos hijos, en uno de los casos policiales más sangrientos de los últimos 20 años en la provincia, quedó a un mero trámite judicial de caminar libremente por las calles. Hoy se cumplen 15 años del triple homicidio de Los Pizarro y, mañana el hombre que nunca pudo ser encontrado, estará en condiciones de no ser enjuiciado por el hecho.

La noche ya se había apoderado de Los Pizarro, la localidad rural ubicada a seis kilómetros al oeste de La Cocha el 13 de junio de 2007. La casa de los Vera, como casi todas las viviendas del caserío, estaba semivacía. La mayoría de los ocupantes estaban en el bar del pueblo preparándose para disfrutar de la final de la Copa Libertadores. El Boca de Carlos Bianchi se preparaba para golear en el partido de ida (ganó 3 a 0) a Gremio, de Brasil.

Sin que nadie lo viera, Vera ingresó al domicilio con una pistola 11.25 y redujo a su esposa Olga Zamudio (48) y a sus hijos Gustavo Antonio (22) y Jorge Luis (18). Luego los amordazó y los maniató con cinta de embalar. Con un filoso cuchillo, los torturó provocándoles cortes en diferentes partes del cuerpo y por último les disparó con el arma de fuego. Luego se escapó silenciosamente. Gustavo fue el único que sobrevivió al ataque. Arrastrándose por las heridas, llegó a una casa vecina de un pariente para avisar lo que había ocurrido. Fue trasladado al hospital de la zona, pero llegó sin vida. Los parientes fueron hasta donde se registró el hecho y descubrieron los otros dos cuerpos. El autor del triple homicidio escapó esa misma noche y no fue visto nunca más.

Cruenta venganza

“El Loco” Vera fue considerado como una especie de monstruo social. En 2001 fue condenado a nueve años de prisión por abuso sexual calificado por haber atacado a sus hijas durante años. Una de ellas cruzó ese umbral de terror que le había marcado su padre y contó todo lo que vivió. Después lo hizo su hermana. Por último, varios de los integrantes de la familia confirmaron los ataques y relataron el infierno que vivieron durante muchísimos años. Vera recibió la condena y, después de escuchar el fallo en su contra, prometió vengarse de sus familiares. Nadie tomó en serio sus palabras.

INVESTIGADOR. El fiscal Edgardo Sánchez estuvo al frente de la causa.  INVESTIGADOR. El fiscal Edgardo Sánchez estuvo al frente de la causa.

En la cárcel mostró un comportamiento ejemplar. Tuvo sus problemas, como otros acusados o condenados por abuso sexual, delito que no es bien visto por ese salvaje “código tumbero” que se impone en los penales del país. Pese a que varios compañeros de encierro dijeron que sus parientes lo visitaban en el penal de Concepción, la familia de Vera solicitó medidas de protección. La Justicia dictó una prohibición de acercamiento a favor de los temerosos parientes. Pero en este caso se demostraría una vez más que un papel firmado por una autoridad judicial no es ningún freno para los violentos.

El condenado permaneció detenido desde 2000 y desde 2005 comenzó a hacer gestiones para que se le permitiera acceder a los beneficios que por ley le correspondía. Por los informes que elaboraron profesionales de la salud mental, el tribunal que lo condenó, integrado por Carlos Pellegri, Diego Vital Graneros y Carlos Meschwitz, le negó la libertad condicional. Sin embargo, por la carpeta de su conducta elaborada por los especialistas del Servicio Penitenciario, mantuvo el permiso de abandonar la prisión durante dos días para conseguir “la readaptación social”. Los magistrados habían autorizado a que Vera visitara a un familiar y que no se acercara a su familia.

El último permiso que le otorgaron fue el 9 de junio de 2007. Debía presentarse nuevamente el 11. Pero nunca lo hizo. Tampoco se encendieron las alarmas estatales para proteger a las víctimas. Durante dos días, “El Loco” estuvo dando vueltas hasta que concretó parte de su cruento plan.

La investigación

La fiscala Cecilia Tasquer, que fue la primera en investigar el caso, no tenía dudas del móvil y quién había sido el autor del triple crimen. Pero tenía otros datos para confirmar. El más importante, determinar si había actuado solo o con la complicidad de alguien. Versiones indicaban que había llegado hasta ese lugar en un auto blanco. Pero nunca logró probar esa teoría.

Otro fiscal, Edgardo Sánchez, también investigaba a Vera. Lo tenía entre los sospechosos de haber asaltado, junto a otra persona, a un hombre en Concepción el día antes de que se registrara el triple homicidio. Tenía dos indicios para sostener esa sospecha: el hombre que cometió el atraco era muy parecido a él y se movilizaba en un auto blanco. Pero todo quedó en la nada porque la víctima no estuvo en condiciones de reconocerlo.

Tasquer pasó a ser jueza y la causa quedó en manos de Sánchez. La prioridad siempre fue encontrarlo, pero hasta ahora ha sido una misión imposible. “Creo que no hubo una causa en el Centro Judicial de Concepción que haya motivado tantos allanamientos como esta”, aseguró el ahora juez de Impugnación de Concepción. “Respondíamos a todos los llamados que recibíamos porque habíamos logrado que la Nación pagara una recompensa que, según tengo entendido, sigue vigente”, añadió.

El fiscal Miguel Varela fue el último que tuvo la causa en sus manos. “Seguimos con la búsqueda todo el tiempo, pero sin resultados por el momento. Hay que analizar si es que realmente prescribe la causa”, señaló en un contacto con LA GACETA.

En 2019, en el Centro Judicial de Concepción, se puso en vigencia el nuevo código procesal penal. No hubo un régimen conclusional, sino que todos los expedientes debían adecuarse al nuevo digesto. En principio, con esta causa no se pudo realizar, puesto que nunca logró imputarse a Vera por el triple crimen porque se mantiene prófugo desde hace 15 años.

¿Dónde puede estar? Por ahora nadie tiene una respuesta. “Se dijeron muchas cosas sobre su paradero, pero ninguna fue concreta”, respondió Sánchez. Varela reconoció que una de las últimas que hicieron fue una comparación genética con unos restos óseos encontrados en las cercanías de Los Pizarro, pero los resultados fueron negativos.

Los habitantes de esa zona de esa provincia tienen decenas de versiones. Algunos dicen que Vera, un conocedor de los montes, vive de la caza y la pesca en algún lugar de los cerros. Otros, que se fue a vivir a Santiago del Estero donde se gana la vida como curandero. También están los que aseguran que trabaja en el campo y que, aprovechando los planes interzafra, va de provincia en provincia ganándose la vida. Pero lo único cierto es que, si está vivo, pronto podrá caminar libremente.

Normativa: el por qué de la prescripción de la causa

El Código Penal establece que la acción penal prescribirá a los quince años, cuando se tratare de delitos cuya pena fuere la de reclusión o prisión perpetua. Los tiempos procesales no se toman desde que se registró el hecho, sino desde el momento en el que el acusado es informado que será imputado por ese delito. En este caso en particular, por haberse escapado después de haber cometido el triple crimen en Los Pizarro, Jorge “El Loco” Vera, según informaron fuentes judiciales, nunca fue imputado del hecho. Tampoco se confirmó que algún familiar haya sido notificado sobre la apertura de una causa en su contra para, al menos, evitar que prescriba. El acusado, para poder caminar por la calle libremente, deberá contar con una resolución judicial que declare la prescripción, trámite que podrá realizar a partir de mañana.

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