“A veces la gente no entiende que hay leyes de tránsito que hay que cumplir”

Testimonio de inspectores. Afirman que se enfrentan, muchas veces, a la falta de respeto por parte de los conductores. Las coimas.

EL DÍA A DÍA. Uno de los controles que se realizan habitualmente. LA GACETA/FOTO DE FRANCO VERA EL DÍA A DÍA. Uno de los controles que se realizan habitualmente. LA GACETA/FOTO DE FRANCO VERA
19 Mayo 2022

Si caminás, seguro te los encontrás. Su presencia no molesta, pero llaman la atención: pueden estar en las veredas labrando actas a los vehículos, controlando el tráfico o ayudándote a cruzar. Los inspectores de tránsito tienen un rol importante, pero su figura es discutida. Que son coimeros, que buscan perjudicar a los conductores, que sólo les interesa recaudar... Todo eso se habla, pero ¿qué dicen ellos?

“Muchas hemos sido golpeadas, tiradas al piso, o nos han querido manotear el talonario. A veces la gente no entiende que hay leyes de tránsito que hay que cumplir; cuando se labra el acta y les das las razones, muchas veces no entienden”, dice a LA GACETA Luisa Pontoni, inspectora en la capital desde hace 26 años.

“La típica respuesta es ‘andá a controlar a los ladrones’”, afirma Sebastián Robledo, encargado operativo de la Subdirección de Transporte de Yerba Buena e inspector desde hace 14 años. “En nuestro caso sólo un 30% es el que responde mal; critican y nos dicen eso... pero después, hay un pequeño porcentaje que se pone agresivo. Somos humanos; siempre va a haber alguien que te quiera increpar, que te diga que conoce la ley... Pero los conductores tienen derechos y responsabilidades”, agrega.

Hay que decirlo: el rol de policia -en cualquiera de sus facetas- nunca es fácil.

¿El pan de cada día?

No importa cuando, ni dónde, los inspectores suelen son cuestionados. “La gente se resiste a todo lo que sea uniforme”, considera el subsecretario de Tránsito de la capital, Enrique Romero. Sí, es verdad, pero también es cierto que los inspectores se llevan la peor parte.

Resulta interesante, pero las situación pinta diferente según el municipio y es algo que hay que decir. Mientras en Capital los inspectores aseguran ser increpados con asiduidad, en Yerba Buena -afirman los protagonistas- es diferente. “La gente casi siempre te trata con respeto y comprenden la situación, pero a veces, para calmar las aguas, pedimos ayuda a la Guardia Urbana Municipal (GUM). Lo más complicado es informarle al conductor que su vehículo va a ser retenido”, asegura la inspectora Gilda Naranjo desde su experiencia de 5 años. Y de hecho, la experiencia fue así: en un control en Yerba Buena un taxista recibió una infracción por el uso de parasol en su vidrio trasero, y lo aceptó con calma. En Capital, mientras tanto, sólo el decirle a los conductores que estaban en infracción, era razón suficiente para reaccionar con enojo.

“A veces el problema no es el que está en infracción, sino la gente que está cerca. Puede ser el acompañante del auto o los transeúntes; se te viene toda la gente encima y empiezan a defenderlo”, asegura Rosa Brito, también inspectora, y hace una distinción: “a las mujeres nos respetan un poco más. Tiene que ver con que una mujer no se va a dejar coimear; no nos ofrecen nada, porque no recibimos ni una factura”, asegura.

Denunciar

Rosa tocó un tema muy importante. La figura de los inspectores es polémica, en parte, por esa “cuestión”. Y todos los trabajadores consultados coinciden en lo mismo: “siempre se habló de que somos coimeros. Es un término que viene de hace muchos años; pero para existir una coima tienen que haber dos personas, un coimero y un corrupto: el coimero es el que da la dádiva. y el corrupto es el inspector que la recibe, y que está en falta”, asegura Antonio Daniel Tarifa, jefe de la sección varistas de la subsecretaría de Tránsito de la capital, e inspector desde hace 32 años.

Nadie lo niega: Romero cuenta que, a partir de los rumores, empezaron a filmar a los infractores. “Así como el ciudadano escrachaba al inspector, ahora filmamos nosotros. Debemos tener más de 100 videos -asegura-. La corrupción tiene dos partes, y a los dos hay que denunciarlos”. Nicolás Juárez Dappe, subdirector de Tránsito de Yerba Buena, aseguró que hay rumores, pero no se hacen denuncias.

La solución es la misma: denunciar, coinciden los inspectores. “Lo que la gente tiene que entender es que nuestro trabajo es un beneficio para todos -dice Tarifa-; sólo buscamos ordenar el tránsito

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