¿Cómo la obsesión por la imagen corporal puede terminar convirtiéndose en un problema de salud?

La pandemia ha recrudecido los casos de personas que no se sienten cómodas con su aspecto físico y buscan diferentes métodos para cambiar. ¿Qué se debe tener en cuenta?

DISMORFIA. La preocupación excesiva por la imagen puede terminar convirtiéndose en un problema.Foto tomada de: abc.es DISMORFIA. La preocupación excesiva por la imagen puede terminar convirtiéndose en un problema.Foto tomada de: abc.es
13 Mayo 2022

“Me miro y no estoy conforme con mi cuerpo” o “Me siento fea”. Cuántas veces hemos escuchado estas afirmaciones en nuestro entorno familiar o de amigos y la hemos pasado por alto. La preocupación por la imagen corporal es una cuestión que gana cada vez más terreno en nuestra sociedad. Esta tendencia se vio agravada, especialmente en los últimos dos años debido a la pandemia de coronavirus SARS-CoV-2, por el uso de las redes sociales y servicios de videollamadas para comunicarnos.

La obsesión por lograr cumplir ciertos estándares de belleza o querer modificar aspectos de nuestra apariencia que nos desagradan puede terminar convirtiéndose en un problema. Y, en muchos casos, desarrollar el trastorno dismórfico corporal (TDC).

Esta patología es una enfermedad mental en donde la persona tiene una percepción de su imagen corporal distorsionada. Quienes padecen esta situación tienen un pensamiento obsesivo frente al defecto físico, que puede ser mínimo y produce insatisfacción.

“Los contenidos asociados a los imperativos de la moda han recrudecido en el último tiempo. Esto ha provocado que muchas personas que tienen una percepción negativa respecto a su percepción corporal se hayan visto afectadas”, afirmó la psicóloga Mabel Alonso.

La especialista aclaró que no significa que todos los que estén expuestos a estos mensajes vayan a desarrollar el TDC. También señaló que afecta en gran medida a los adolescentes. “En la etapa de la pubertad y pre-pubertad se produce una transformación brusca de su cuerpo y, muchas veces, la mente no acompaña estos procesos. La maduración es una etapa más lenta que el cambio físico",puntualizó.

“Por esto es vital conocer los factores de riesgo y tenerlos en cuenta: representación distorsionada del cuerpo, preocupación excesiva por el peso, hayan adelgazado de forma brusca o hayan tenido que cambiar su alimentación”, explicó y añadió: “respecto a lo psicológico: dificultades en la autoestima, socialización deficiente o incapacidad para identificar o reconocer sus sentimientos”.

Foto tomada de: latercera.com Foto tomada de: latercera.com

Por último, Alonso recordó la importancia de aprender a discriminar entre la preocupación genuina por verse bien y la obsesión. “Una cuestión es tener ciertos códigos sociales incorporados y poder responder a ellos de manera positiva, porque nuestra imagen significa esa representación que nosotros tenemos de nosotros mismo hacia la sociedad. El límite es cuando se vuelve un pensamiento reiterativo, causa angustia y la vida de la persona se vuelve disfuncional”, dijo

“Cuando un rito obsesivo dificulta la vida de una persona hablamos de un cuadro de salud mental”, remarcó.

"Para evitar este problema es fundamental la prevención y brindar a la sociedad las herramientas necesarias para que puedan tener un manejo óptimo de la educación psico-alimentaria", concluyó la psicoanalista.

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