IMAGEN ILUSTRATIVA
¿Quién puede declararse totalmente libre en el plano sexual? Es innegable que las actitudes han mejorado y mucho en este sentido respecto de otros tiempos… pero también lo es que la culpa, los temores, las preocupaciones y la vergüenza siguen formando parte de la experiencia sexual de muchísimas personas, de cualquier edad.
En las mujeres, gran parte de esta negatividad tiene que ver con la percepción del propio cuerpo. ¡Qué acostumbradas estamos a criticarlo, a pensar que debiéramos estar más flacas o cambiar nuestras formas! En suma, a sentirnos inseguras o menos deseables por ser como somos, sobre todo, en comparación con “otras”.
¿Son normales?
Una preocupación frecuente en las mujeres –y personas con vulva- está relacionada con la apariencia de sus órganos genitales (equivalente a la que tienen los hombres –y personas con pene- por el “tamaño”). La idea de que la propia vagina es infantil o pequeña, que los labios menores son muy grandes o que, sencillamente, los genitales son “feos”, es muy común. La verdad es que, como ocurre con otros rasgos físicos, la apariencia de esta parte del cuerpo varía de una mujer a otra: no existen dos exactamente iguales. El tamaño y la forma de los labios menores, por ejemplo, es de una variedad infinita: en algunas mujeres son casi inexistentes, en otras son grandes y prominentes (llegando a no estar cubiertos por los labios mayores) y hay quienes tienen sólo uno.
En el último tiempo, se han hecho muestras fotográficas y obras de arte con distintos materiales para evidenciar esta diversidad. Porque los genitales con forma de corazón, perfectamente simétricos y uniformes… existen sólo en las ilustraciones de los libros.
¿Y estos ruidos?
A muchas mujeres les inquieta y sobre todo les avergüenza el hecho de que, cuando tienen relaciones sexuales con penetración, la vagina hace “ruidos raros”, como si expulsara gases. Algo bastante usual en las que han tenido hijos. ¿De qué se trata? Durante el acto sexual, específicamente en el momento de la penetración, suele escaparse el aire aprisionado en el fondo vaginal. Ocurre que las paredes vaginales son sumamente elásticas y, al contraerse, se pegan con los líquidos mucosos, impidiendo la salida del aire acumulado, que entonces aprovecha para hacerlo en el momento menos oportuno. La verdad es que este asunto no tiene solución y… ¿por qué debería tenerla? Lo importante es saber que algo así puede suceder, que es normal y que no hay nada de qué preocuparse.








