Serían de otra familia las tierras de los Brandán

Pese a que se hicieron allanamientos en casas de sospechosos, no hay pruebas firmes aún. La Justicia mantiene reservas sobre el tema.

PREDIO EN CONFLICTO. La esposa y madre de las víctimas asegura que tiene los papeles de la casa.
PREDIO EN CONFLICTO. La esposa y madre de las víctimas asegura que tiene los papeles de la casa.
21 Junio 2002
El conflicto por la propiedad de las tierras -casi 400 hectáreas en las que vive la familia Brandán- es mucho más viejo de lo que se pensaba y tiene más vericuetos de los estimados hasta ahora.
Las ventas múltiples, las ocupaciones durante décadas de predios y las usurpaciones parecen ser una constante en varios sectores rurales, y Agua Azul es como una muestra de este tipo de situaciones. Celina Cruz de Brandán, esposa y madre de las víctimas del triple crimen, y una de sus cuñadas, afirmaron que tienen la documentación que acredita que son los propietarios de las tierras. Hace dos semanas le ganaron a su vecino José Santucho un juicio por usurpación iniciado en 1990.

Casi medio siglo
Sin embargo, en el registro Inmobiliario figura como titular de la propiedad la "sucesión Albina Lizárraga de Saleme", según explicó el abogado Fernando Poviña, representante de la familia en el litigio iniciado en 1958. Antes de los Brandán, según pudo saberse, vivió allí una rama de la misma familia de apellido Vallejo, que vive en Santa Rosa de Leales y una de cuyas viviendas fue allanada el miércoles por el homicidio. En la década de 1920 o 1930, los Brandán habrían quedado solos, como caseros de la propiedad de los Saleme.
Estos, a su vez, no explotan esas tierras desde antes de esa época. Hace unos 15 años los Brandán iniciaron un juicio de reivindicación y otro de prescripción adquisitiva que no avanzaron.

Juicios inconclusos
El juicio de sucesión iniciado por los herederos de Saleme no terminó todavía, pero el abogado Poviña explicó que en 1998 el Juzgado de Familia y Sucesiones V autorizó a esta familia a vender la propiedad que ocupan los Brandán, y hasta hubo un preacuerdo con un ingenio azucarero. Los Brandán dicen ser dueños de la tierra y la Justicia ya falló a su favor en uno de los juicios por usurpación. Lo extraño es que en el libro 22, folio 222 del Registro Inmobiliario las tierras figuran a nombre de un tercero.
Los conflictos que en los últimos años tuvieron los Brandán, de todos modos, fueron con otras familias, especialmente con los Santucho.

Hallaron ropas manchadas con sangre
La investigación por el triple crimen de Agua Azul, Leales, está estancada, aunque la Policía y la Justicia evalúan de diferente manera el resultado de los tres allanamientos realizados el miércoles.
Ayer la Policía continuó tratando de encontrar alguna pista certera sobre la identidad de quienes degollaron a Juan Carlos Brandán (49), y a sus hijos Alberto (19) y Juan Carlos (17). Según los pesquisas de la Regional Este, allí está la posible resolución del caso.
Para ello, esperan también saber dónde ocurrieron los homicidios, ya que los cuerpos fueron trasladados hasta el sitio donde fueron hallados el lunes pasado a la mañana. En los allanamientos -en casas de Melitón "Tyson" Toscano, Francisco "Kelo" Vallejo y José Santucho- se secuestraron dos revólveres calibre 22, cuchillos y ropa. Estos últimos elementos tienen manchas que serían de sangre, y por ello serán meticulosamente peritadas. Los policías que están en el caso esperan con optimismo el resultado de los análisis porque creen que están sobre pistas firmes.
La Justicia, sin embargo, mantiene reservas sobre el tema, según se supo. Una muestra de ello es que desde la Fiscalía I no saldrán todavía órdenes de detención. Lo único que está claro es que los asesinos serían de la zona y no habrían improvisado nada. Desde el momento en que las víctimas fueron levantadas de la ruta, hasta que arrojaron los cuerpos y sembraron pistas engañosas, demostraron ser verdaderos profesionales. Tampoco parece haber dudas sobre el móvil del ataque. La disputa por las tierras originaron serios incidentes en los últimos 15 años, y esa familia no resignaba su espacio.

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