El PJ quiere seguir ocupando el centro de la escena

El PJ quiere seguir ocupando el centro de la escena

El PJ quiere seguir ocupando el centro de la escena ARCHIVO LA GACETA

En la Casa de Gobierno circuló ayer una frase irónica de una supuesta conversación. Más bien, de una expresión de deseo. ¿Qué le habrá regalado Juan Manzur a Osvaldo Jaldo en el día de cumpleaños del vicegobernador? La respuesta de los jaldistas fue casi unánime: la candidatura a gobernador para 2023. El jefe de Gabinete de la Nación viene asfaltándole el camino hacia las elecciones a su compañero de fórmula con mayor celeridad que las obras públicas prometidas por la Casa Rosada en los últimos meses.

El oficialismo provincial cree que no tendrá grandes sobresaltos para revalidar el poder en el próximo turno electoral. De todas maneras, con un mundo cambiante y con una Argentina volátil nada es seguro. En la cabeza de Manzur siempre estuvo la idea de formar parte de la próxima fórmula o en convertirse en el gran elector. Lo insinuó dos meses antes de que se desatara la pandemia de la Covid-19. La pelea con Jaldo aceleró algunos planes del entonces gobernador de Tucumán. Convertido en el hombre clave del gabinete de Alberto Fernández, Manzur maneja la gran billetera pública de un país que no puede dejar de pensar en la inflación. No hay ministro que no le hable durante el día ni gobernador que deje de visitarlo o consultarle sobre cómo va determinado financiamiento para obras o si hay oxígeno fiscal para atender algunas contingencias en cada uno de sus distritos. Mientras no haya presupuesto para 2022, el tucumano tendrá ese poder de fuego que, además, le ha causado varios dolores de cabeza y más de una crítica interna entre sus propios compañeros de ruta de la administración albertista. Sigue en el centro de la escena en la puja entre el Presidente y su vice, Cristina Fernández de Kirchner. Mantiene un diálogo permanente con el jefe de Estado...Y también con la presidenta del Senado. Al igual que Alberto, Manzur trata por todos los medios de sostener al ministro de Economía Martín Guzmán frente a las embestidas del kirchnerismo. Teje la relación con los gobernadores, pero -en los últimos días- varios de ellos han decidido levantar el perfil para la puja que se viene.

Si Manzur, definitivamente, decide mantenerse en la carrera nacional, seguramente se guardará el derecho de elegir al compañero de fórmula de Jaldo. Los nombres son los mismos de siempre. Desde el senador nacional Pablo Yedlin, pasando por la diputada nacional Rossana Chahla hasta el ministro del Interior, Miguel Acevedo. Todos ellos arriman agua hacia su molino. Ahora bien, ¿qué sucederá si es que surge algún tapado en esta discusión? Walter Fabián Soria asomó en el gabinete como un “outsider” de la política tradicional. El ministro de Obras y Servicios Públicos llegó al Poder Ejecutivo con la bendición del binomio gobernante de la provincia, de referentes del peronismo y también de la oposición. Sin embargo, aún le falta mostrar gestión o bien imprimirle a la nuestra estructura del Gobierno un ritmo que anteriormente no se ha visto en materia de ejecución de trabajos públicos. El informe elevado a Jaldo respecto la situación de las iniciativas en distintas reparticiones del área es lapidario. Mediante un relevamiento efectuado por el nuevo equipo de colaboradores, Soria ha corroborado que su tarea arranca prácticamente de cero, porque ni siquiera el 2% de los proyectos están ejecutados, tomando en cuenta los anuncios de inversión por unos $ 100.000 millones. Las reacciones de distintos sectores políticos sobre la nueva incorporación jaldista han despertado, incluso, celos en la Casa de Gobierno. Los saludos de viejos colegas ya no son con las mismas sonrisas de siempre.

En tiempos de fuertes internas, Jaldo había pensado en un gran frente electoral para el año que viene. Soria asoma como una pieza dentro de esa posible estructura, con algunas huestes de jóvenes radicales desencantados de tantas internas partidarias. Además, el peronismo necesita captar de otra franja social que, turno tras turno, le esquiva a la boleta del Frente de Todos. Para eso necesita mostrar resultados.

Otro peronismo está construyendo, desde la gestión de gobierno, la candidatura a gobernador. Germán Alfaro viene realizando una serie de reuniones y, asado de por medio, no deja de repetir que quiere ser la alternativa al PJ tradicional en el próximo turno electoral. La cumbre de este fin de semana ha tenido ese horizonte, más allá de los bloopers deportivos que mostró en las redes sociales. El intendente de la Capital intenta expandir su figura política hacia el Oeste de la provincia, un bastión netamente justicialista. Durante la elección pasada hizo pie en el Este tucumano. Alfaro ha sembrado una semilla que, hasta el momento, se ha convertido en una de la discordia entre los peronistas que venían siguiéndolo por su desencanto con la dupla Manzur-Jaldo. Varios de ellos se han cruzado de vereda y transitan la acera de 25 de Mayo y San Martín. En breve puede haber anuncios respecto de la apertura del libro de pases de aquellos que no resisten una eventual alianza con Fuerza Republicana, hoy conducido por el legislador Ricardo Bussi. El intendente capitalino, además, está sentado en la tribuna viendo cómo se dirime la interna radical y luego mover las piezas dentro de Juntos por el Cambio que, cada día que pasa, muestra muchas más disidencias que coincidencias para convertirse en una verdadera alternativa de poder, diferente al PJ. La diferencia es sustancial: el peronismo se pelea, pero luego tiende a unirse para mantenerse en la vidriera y seguir gobernando, más allá de las vicisitudes de una gestión nacional que no le encuentra la vuelta a los grandes problemas económicos que embargan a los argentinos. La filial local de Juntos por el Cambio es el fiel reflejo de lo que sucede con la conducción nacional. Por eso a nadie debe sorprender que el diputado liberal Javier Milei tenga un 55% de imagen positiva en Tucumán, de acuerdo con el relevamiento mensual de CB Consultora de Opinión Pública. El economista no ha golpeado en el corazón del electorado peronista, sino en el de Juntos por el Cambio. Eso se explica en la sustancial baja de la percepción de los tucumanos respecto de la imagen de Horacio Rodríguez Larreta (46%), Patricia Bullrich (42,8%) o Mauricio Macri (31,6%).

El peronismo en Tucumán quiere seguir ocupando la casilla del medio.

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