Lanzan un test rápido para detectar una enfermedad silenciosa que afecta a miles de argentinos

No hay vacunas para la infección, pero se puede curar. Detectar temprano evita daños. El acceso al tratamiento está garantizado por ley.

CON UNA GOTA SOLA DE SANGRE. El test rápido puede hacerlo el médico en el consultorio y permite ganar tiempo que es clave para el tratamiento. CON UNA GOTA SOLA DE SANGRE. El test rápido puede hacerlo el médico en el consultorio y permite ganar tiempo que es clave para el tratamiento.

Podemos celebrar un nuevo avance en la mejora de la salud pública: la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) aprobó una prueba rápida que permite, en menos de 20 minutos, saber si una persona vive con el virus de la hepatitis C (VHC).

Es importante, porque saber salva vidas, y la hepatitis C está significativamente subdiagnosticada: se calcula que a nivel mundial unos 58 millones de personas viven con una infección crónica por VHC. “Y se estiman en más de 350.000 las personas que la padecen en la Argentina -informa a LA GACETA la hepatóloga tucumana Dolores Murga, jefa de la Unidad Centinela de Hepatitis Virales del hospital Padilla-; de ellas, sólo el 13 % lo sabe”. “En ese marco, contar con pruebas de detección rápidas y fiables es muy importante”, agrega. Y poder hacerlo en el consultorio permite obtener resultados en una sola visita.

Importancia de la prueba

El test recientemente aprobado detecta anticuerpos contra VHC a partir de una muestra de sangre tomada del dedo; tiene una sensibilidad del 99,3% y una especificidad del 100%.

Y es una muy buena noticia: sucede que, a diferencia de las hepatitis A y B, para prevenir la C no hay vacuna disponible. Pero la infección sí se puede curar; y se puede hacer incluso antes de que el virus cause daños: desde 2018 el tratamiento (bastante cotoso) está disponible para todos en nuestro país.

“Lo deben cubrir, por ley, las obras sociales, y para quienes no cuentan con una, funciona en el país el Programa Nacional de Control de las Hepatitis Virales”, informa. “Testear es muy importante, porque, contra lo que la mayoría de la gente cree, la infección puede permanecer sin síntomas (o con síntomas muy inespecíficos) mucho tiempo”, explica.

De qué hablamos

“El VHC causa una inflamación del hígado, que puede ser aguda o crónica. Las infecciones agudas suelen ser asintomáticas y, en su mayor parte no conllevan riesgo mortal”, informa el sitio de la Organización Mundial de la Salud.

Se transmite a través la sangre infectada. Hasta principios de la década de 1990, la ruta de transmisión más frecuente eran las transfusiones, porque no se implementaban aún los controles biosanitarios actuales; pero también es posible infectarse por otras vías (ver “Prevención”).

La HC no duele, no te pone amarillo, no te da síntomas de ningún tipo, y en aproximadamente el 30% de los casos el virus se elimina espontáneamente en unos seis meses, sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, en el 70% restante de las personas la infección se hace crónica. Y suele pasar inadvertida durante décadas hasta que se manifiesta; pero -mientras tanto- puede ir dañando lentamente y en forma irreversible el hígado, un órgano indispensable para vivir. Y las secuelas pueden ser muchas. “El riesgo de desarrollar cirrosis que tienen las personas con infección crónica por el VHC oscila entre el 15% y el 30% en un período de 20 años”, ejemplifica la OMS. Y, añade Murga, puede haber manifestaciones extrahepáticas (en piel, riñón, articulaciones, sangre o sistema nervioso).

El tratamiento

El VHC fue descubierto hace 30 años, y su abordaje tuvo su punto de inflexión gracias a antivirales que logran curar a casi todas las personas en -máximo- 12 semanas. “El tratamiento es sencillo; se administra por vía oral, tiene alta efectividad (una curación viral del 98%) y pocos efectos secundarios -describe Murga-. Por eso la clave es captar a las personas infectadas en las etapas tempranas de la infección”.

Sobre este pilar se asienta uno de los objetivos de la OMS: eliminar las hepatitis virales como problema de salud pública, reduciendo para 2030 nuevas infecciones en el 90%, y la mortalidad que causan, en el 65%.

Saber para poder curar

“El camino hacia la cura de la HC arranca con el diagnóstico. Saber que se tiene el virus es el primer paso -describe Rubén Cantelmi, que lo vivió en carne propia-. A partir de allí, hoy están dadas todas las condiciones para curarse rápidamente de una enfermedad grave, potencialmente mortal”. Es el coordinador de la asociación civil Buena Vida, cuyo principal objetivo es contribuir a la detección, diagnóstico, tratamiento y erradicación de las hepatitis virales. “También nos proponemos acompañar a las personas en todo el proceso, hasta su curación física y psíquica”, destaca el sitio de la asociación.

“Hoy hay más conciencia y mejores prácticas (N. de la R: uso de descartables, control de sangre de transfusiones, etcétera), y es más bajo el riesgo de contagio. Sin embargo, nos preocupan los que se infectaron entre los años 80 y 90 y convive con la infección hace algunas. Llevan consigo una bomba de tiempo y la enorme mayoría no sólo no lo sabe; tampoco sabe que hoy tiene la gran oportunidad de curarse”, resaltó Cantelmi.

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