20 Junio 2002 Seguir en 
Es un claro síntoma de la desconfianza que hay en el sistema financiero. Conseguir una caja de seguridad en los bancos que operan en Tucumán es una tarea prácticamente imposible. Entre el 90 y el 95% de las 12.000 cajas que existirían en las entidades crediticias ya fueron ocupadas por los tucumanos que buscaron de esta manera un camino para proteger sus ahorros del corralito financiero.
Según comentaron las fuentes bancarias consultadas por LA GACETA, la fiebre se desató a los pocos días que el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, decidió inmovilizar los ahorros de los argentinos.
"La demanda es insólita y, en algunos casos superó el 300%. Esta es una reacción lógica, porque de alguna manera buscan preservar sus valores", argumentó un oficial de cuenta.Uno de los gerentes con mayor antigüedad de la City local reconoció que se sorprendió por la desesperación de los tucumanos en arrendar una caja de seguridad, pero aclaró que esta no es una situación inédita. "En enero de 1990, cuando el gobierno de Carlos Menem implementó el plan Bonex, se vivió el mismo clima. La situación actual es mucho más espectacular, puesto que el sistema financiero no era tan fuerte como lo es ahora", explicó.
En un recorrido realizado por LA GACETA por diez entidades financieras, tres ya no contaban con cajas -una de ellas tenía una lista de espera de 69 personas-; dos no brindaban este servicio y cinco contaban con cofres. Claro que una de estas sólo las arrienda a clientes con seis meses de antigüedad como mínimo.
Además, sólo en dos bancos tenían disponibilidad de las llamadas cajas grandes, y en las demás entidades, sólo había las tradicionales de 10 centímetros por 30, conocidas como pequeñas. Claro que los costos, a pesar de que las fuentes consultadas afirman que no han variado, son bastante elevados.
Más detalles
La gran pregunta que todos se hacen es qué se guarda en esas cajas de seguridad. La respuesta es sencilla: la gran mayoría deposita ahí los dólares que compró o que va adquiriendo con el correr de los días. "La mayoría de estos cofres fue ocupada por la gente que consiguió liberar los fondos del corralito y que compró la moneda norteamericana en la calle. Hay algunos, especialmente pequeños ahorristas, que sin entender nada, cometen la tontería de guardar pesos. Tardamos horas en explicarles que están cometiendo un error terrible", comentó un gerente.
Tampoco faltan, según reconocieron las fuentes, los que buscan proteger joyas u otros valores como títulos públicos, por citar sólo ejemplos.
Uno de los temores que tiene la gente es respecto de si estos cofres son realmente seguros, es decir, si pueden ser abiertos por cualquier persona. En los bancos reconocen que este es uno de los principales miedos de los clientes y que no hay razón para desconfiar.
"Nadie puede abrir porque sí un cofre. La única posibilidad es que se solicite a través de una orden judicial si se investiga a su titular por un ilícito. Pero sólo se abre esa y nada más", explicó el gerente de un banco.
Otro vocero reconoció que hubo un caso muy sonado hace no mucho tiempo en la City. Un juez federal ordenó al banco que abriera la caja de una persona que había sido detenida por tráfico de drogas. "Vino una escribana, labró un acta de lo que encontró y volvió a cerrarla. No sacó absolutamente nada; simplemente revisó su interior", agregó.
¿Y si el Gobierno nacional dispone la incautación del dinero que allí se encuentra? "Sería una medida totalmente impopular e ilegal. No se puede decretar o establecer una ley de estas características. En el caso de que lo llegaran a hacer, la persona tendría el suficiente tiempo para ingresar y vaciarla totalmente", concluyó un gerente.
Los costos varían según la entidad
El costo de las pocas cajas de seguridad que existen en la provincia varía según la entidad financiera. Actualmente, según constató LA GACETA, se está cobrando trimestralmente una cuota que oscila entre los $50 y $60 más IVA, mientras que llega a $90 el alquiler semestral. Es decir que por año el costo de los cofres oscila entre los $200 y los $300. A este gasto, hay que agregarle el sellado, que se cobra cuando se firma el contrato, y el costo de mantenimiento mensual de una caja de ahorro que se exige abrir y que varía entre los $3 y los $8.
Según comentaron las fuentes bancarias consultadas por LA GACETA, la fiebre se desató a los pocos días que el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, decidió inmovilizar los ahorros de los argentinos.
"La demanda es insólita y, en algunos casos superó el 300%. Esta es una reacción lógica, porque de alguna manera buscan preservar sus valores", argumentó un oficial de cuenta.Uno de los gerentes con mayor antigüedad de la City local reconoció que se sorprendió por la desesperación de los tucumanos en arrendar una caja de seguridad, pero aclaró que esta no es una situación inédita. "En enero de 1990, cuando el gobierno de Carlos Menem implementó el plan Bonex, se vivió el mismo clima. La situación actual es mucho más espectacular, puesto que el sistema financiero no era tan fuerte como lo es ahora", explicó.
En un recorrido realizado por LA GACETA por diez entidades financieras, tres ya no contaban con cajas -una de ellas tenía una lista de espera de 69 personas-; dos no brindaban este servicio y cinco contaban con cofres. Claro que una de estas sólo las arrienda a clientes con seis meses de antigüedad como mínimo.
Además, sólo en dos bancos tenían disponibilidad de las llamadas cajas grandes, y en las demás entidades, sólo había las tradicionales de 10 centímetros por 30, conocidas como pequeñas. Claro que los costos, a pesar de que las fuentes consultadas afirman que no han variado, son bastante elevados.
Más detalles
La gran pregunta que todos se hacen es qué se guarda en esas cajas de seguridad. La respuesta es sencilla: la gran mayoría deposita ahí los dólares que compró o que va adquiriendo con el correr de los días. "La mayoría de estos cofres fue ocupada por la gente que consiguió liberar los fondos del corralito y que compró la moneda norteamericana en la calle. Hay algunos, especialmente pequeños ahorristas, que sin entender nada, cometen la tontería de guardar pesos. Tardamos horas en explicarles que están cometiendo un error terrible", comentó un gerente.
Tampoco faltan, según reconocieron las fuentes, los que buscan proteger joyas u otros valores como títulos públicos, por citar sólo ejemplos.
Uno de los temores que tiene la gente es respecto de si estos cofres son realmente seguros, es decir, si pueden ser abiertos por cualquier persona. En los bancos reconocen que este es uno de los principales miedos de los clientes y que no hay razón para desconfiar.
"Nadie puede abrir porque sí un cofre. La única posibilidad es que se solicite a través de una orden judicial si se investiga a su titular por un ilícito. Pero sólo se abre esa y nada más", explicó el gerente de un banco.
Otro vocero reconoció que hubo un caso muy sonado hace no mucho tiempo en la City. Un juez federal ordenó al banco que abriera la caja de una persona que había sido detenida por tráfico de drogas. "Vino una escribana, labró un acta de lo que encontró y volvió a cerrarla. No sacó absolutamente nada; simplemente revisó su interior", agregó.
¿Y si el Gobierno nacional dispone la incautación del dinero que allí se encuentra? "Sería una medida totalmente impopular e ilegal. No se puede decretar o establecer una ley de estas características. En el caso de que lo llegaran a hacer, la persona tendría el suficiente tiempo para ingresar y vaciarla totalmente", concluyó un gerente.
Los costos varían según la entidad
El costo de las pocas cajas de seguridad que existen en la provincia varía según la entidad financiera. Actualmente, según constató LA GACETA, se está cobrando trimestralmente una cuota que oscila entre los $50 y $60 más IVA, mientras que llega a $90 el alquiler semestral. Es decir que por año el costo de los cofres oscila entre los $200 y los $300. A este gasto, hay que agregarle el sellado, que se cobra cuando se firma el contrato, y el costo de mantenimiento mensual de una caja de ahorro que se exige abrir y que varía entre los $3 y los $8.







