30 Marzo 2002 Seguir en 
Las órdenes que tiene la Policía para evitar los saqueos son claras y precisas. Dispersar y evitar que se agrupe gente cerca de locales comerciales y que, de ocurrir, no lleguen hasta las puertas de ingreso. En tal caso, se reprimirá con balas de goma y gases, al tiempo que se detendrá a los más revoltosos o a los cabecillas. así lo confirmaron distintas fuentes vinculadas a la seguridad pública. Las personas que sean detenidas, además, serán imputadas de robo, robo en banda o robo agravado si se les encuentran armas, como ocurrió ayer a la madrugada en avenida Juan B. Justo al 2.500. El fiscal Gustavo Estofán, quien está de turno y deberá atender los posibles saqueos (casualmente en diciembre estuvo también él al frente de las investigaciones) comentó que la experiencia del 19 de diciembre sirvió de mucho para tratar estos casos y a los acusados que podrían surgir de producirse nuevos saqueos.
En aquella oportunidad fueron detenidas casi 400 personas, a las que se las acusó de "hurto famélico", una figura muy poco usada en la que se considera que la persona robó por hambre o necesidad. Por ello todos recuperaron la libertad a los pocos días, luego de declarar, y esas causas fueron archivadas.
"Al no poder separar a los que robaron por hambre de los que lo hicieron aprovechando la situación de caos generalizada, el tema se resolvió políticamente, porque no podía acusarse a gente que lo hizo realmente por necesidad", explicó el fiscal Estofán. "A esta altura no se puede hablar de saqueos, sino de delitos comunes", graficó el fiscal dando a entender que el modo de tratar a los posibles sospechosos cambiará radicalmente.
El magistrado afirmó, además, que en estos días la presencia disuasiva de la Policía, y la rápida reacción ante el agrupamiento de personas, logró evitar que se produjeran saqueos a gran escala. También se obtuvieron buenos resultados en cuanto a la represión, puesto que la gente no logró desvalijar el galpón lleno de azúcar y se detuvo a gente armada.
En aquella oportunidad fueron detenidas casi 400 personas, a las que se las acusó de "hurto famélico", una figura muy poco usada en la que se considera que la persona robó por hambre o necesidad. Por ello todos recuperaron la libertad a los pocos días, luego de declarar, y esas causas fueron archivadas.
"Al no poder separar a los que robaron por hambre de los que lo hicieron aprovechando la situación de caos generalizada, el tema se resolvió políticamente, porque no podía acusarse a gente que lo hizo realmente por necesidad", explicó el fiscal Estofán. "A esta altura no se puede hablar de saqueos, sino de delitos comunes", graficó el fiscal dando a entender que el modo de tratar a los posibles sospechosos cambiará radicalmente.
El magistrado afirmó, además, que en estos días la presencia disuasiva de la Policía, y la rápida reacción ante el agrupamiento de personas, logró evitar que se produjeran saqueos a gran escala. También se obtuvieron buenos resultados en cuanto a la represión, puesto que la gente no logró desvalijar el galpón lleno de azúcar y se detuvo a gente armada.







