Un secuestro con tinte narco que generó sorpresa y polémica

CONTRA LA PARED. Los acusados el día que fueron detenidos.  CONTRA LA PARED. Los acusados el día que fueron detenidos.

Esta es la segunda vez en menos de un año que efectivos de la policía fueron detenidos por delitos vinculados al tráfico y comercialización de drogas. En junio pasado, dos uniformados de la fuerza provincial, otros dos de la Policía Federal y un civil, fueron arrestados por haber secuestrado a un taxista. Fueron procesados al sospechar que eran integrantes de una organización que se dedicaba a raptar a narcos o a sus familiares a cambio de dinero o de droga.

Franco Lizárraga (31 años) circulaba junto a su pareja Tania Noelia Paredes y un bebé de nueve meses hacia su hogar, ubicado en el Barrio Oeste II. En Necochea al 800, fue abordado por personas que viajaban en una Ford EcoSport de la cual descendieron dos hombres armados. Lo amenazaron con pistolas y lo obligaron a subir a su vehículo.

La víctima declaró que sus captores, mientras le pegaban, le exigían que se comunicara con Carlos Ovejero para solicitarle una suma no revelada de dinero o dos kilos de droga. También le mostraron una foto de ese hombre que sería un transa del sur de la capital. Los miembros de la organización fueron detenidos en Santa Fe al 500, a metros de la sede de Drogas Peligrosas de la Policía Federal.

El federal Gonzalo Gabriel Lagoria (32), el oficial de la policía provincial Jonathan Gabriel Díaz (27), el agente Luciano Ramón Campos y el civil Ángel Luis Medina, que habría mostrado una placa identificatoria falsa. Todos fueron procesados por la justicia ordinaria primero y después por el fiscal federal Pablo Camuña. En octubre se arrestó a otro federal que trabajaba en la división especializada en la lucha contra el narcotráfico.

Más datos

La investigación reveló que los detenidos integraban una organización que podría haber cometido hechos similares que no fueron denunciados, ya que cuando fueron detenidos se encontraron una carpeta con documentación de varias personas que estaban siendo investigadas por causas vinculadas al tráfico y comercialización de drogas.

Para la Justicia, Lagoria, que en el momento de su detención estaba de licencia por covid, era el jefe de la organización. Díaz y Campos, que se encontraban de servicio en el momento del arresto, eran meros miembros, al igual que Medina. En tanto que el cuarto detenido, fue acusado de brindar la información para que concretaran los secuestros. Hasta el momento, la acusación sólo está basada en el secuestro del taxista. Nadie se animó a denunciarlos por otro hecho.

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