30 Marzo 2002 Seguir en 
La incertidumbre que gira en torno de la economía del país pone en peligro el uso de las tarjetas de crédito para hacer compras. Es que cada vez hay más comercios que dejaron de recibir el también llamado dinero plástico. El motivo es que el sube y baja del dólar generó la imposibilidad de contar con precios ciertos. En otras palabras, los empresarios temen vender un producto y cobrarlo tiempo después con el riesgo de que el peso se deprecie pronunciadamente.
Los problemas con el uso de la tarjeta comenzaron a notarse a fines del año pasado. Desde ese momento, salvo las regionales, las tarjetas decidieron suspender las compras financiadas, una de las alternativas más usadas por los consumidores tucumanos para poder realizar compras más importantes. La razón de este cambio es simple: los planes de pago siempre se hicieron en dólares.
Pero ahora el inconveniente tiende a agravarse, ya que hay muchos comerciantes que decidieron no aceptar o, al menos, desalentar el uso del plástico. Casas de repuestos, los supermercados más pequeños de la provincia, varias estaciones de servicios, negocios que venden productos importados, pinturerías, corralones y algunas ferreterías son algunos de los rubros que eligieron esta estrategia.
Un repuestero le explicó a LA GACETA que es imposible realizar una venta con tarjeta de crédito porque los precios aumentan diariamente. "Pierdo totalmente, porque después no la podré reponer. Hoy me conviene tener la pieza en stock esperando hacer una venta de contado", indicó.
Descapitalización
La primera piedra la tiró la Cámara de Actividades Mercantiles (CAME) al recomendar a sus asociados a dejar de recibir el dinero plástico. A su entender, los comerciantes sufren una fuerte descapitalización porque cobran los cupones de las tarjetas en 21 o 28 días, según la institución, lo que les impide reponer la mercadería vendida. Sin embargo, los gerentes de los bancos consultados por LA GACETA desmintieron la versión y aseguraron que están abonando a los 10 días como máximo.
Ricardo Fernández, presidente de la Rama Comercio de la Federación Económica de Tucumán (FET), reconoció que cada vez son más los establecimientos que dejaron de recibir este instrumento de pago, a pesar de que aún no se tomó ninguna decisión al respecto. "Es uno de los temas que debemos analizar en la próxima reunión", agregó.
El dirigente explicó que los comerciantes no pueden esperar mucho tiempo para poder cobrar el dinero de una venta por tarjeta. "En la provincia hay negocios que están vendiendo por debajo del costo porque necesitan de manera urgente efectivo para reponer la mercadería. Es imposible, en estos momentos, aguantar unos días para poder cobrar, sin contar las comisiones que se cobran y que llegan hasta el 10%", concluyó Fernández.
Cuidado con el sobreprecio
Los tucumanos tienen que tener mucho cuidado a la hora de hacer compras con tarjetas de crédito. Ocurre que cada vez son más los comercios que aplican un recargo de entre un 10 y un 20%, una práctica que está prohibida por ley, según explicaron las asociaciones que defienden los derechos de los consumidores. Los comerciantes, en cambio, aseguraron que estos no son recargos, sino la anulación de los descuentos que realizaban por pago de contado.
Los problemas con el uso de la tarjeta comenzaron a notarse a fines del año pasado. Desde ese momento, salvo las regionales, las tarjetas decidieron suspender las compras financiadas, una de las alternativas más usadas por los consumidores tucumanos para poder realizar compras más importantes. La razón de este cambio es simple: los planes de pago siempre se hicieron en dólares.
Pero ahora el inconveniente tiende a agravarse, ya que hay muchos comerciantes que decidieron no aceptar o, al menos, desalentar el uso del plástico. Casas de repuestos, los supermercados más pequeños de la provincia, varias estaciones de servicios, negocios que venden productos importados, pinturerías, corralones y algunas ferreterías son algunos de los rubros que eligieron esta estrategia.
Un repuestero le explicó a LA GACETA que es imposible realizar una venta con tarjeta de crédito porque los precios aumentan diariamente. "Pierdo totalmente, porque después no la podré reponer. Hoy me conviene tener la pieza en stock esperando hacer una venta de contado", indicó.
Descapitalización
La primera piedra la tiró la Cámara de Actividades Mercantiles (CAME) al recomendar a sus asociados a dejar de recibir el dinero plástico. A su entender, los comerciantes sufren una fuerte descapitalización porque cobran los cupones de las tarjetas en 21 o 28 días, según la institución, lo que les impide reponer la mercadería vendida. Sin embargo, los gerentes de los bancos consultados por LA GACETA desmintieron la versión y aseguraron que están abonando a los 10 días como máximo.
Ricardo Fernández, presidente de la Rama Comercio de la Federación Económica de Tucumán (FET), reconoció que cada vez son más los establecimientos que dejaron de recibir este instrumento de pago, a pesar de que aún no se tomó ninguna decisión al respecto. "Es uno de los temas que debemos analizar en la próxima reunión", agregó.
El dirigente explicó que los comerciantes no pueden esperar mucho tiempo para poder cobrar el dinero de una venta por tarjeta. "En la provincia hay negocios que están vendiendo por debajo del costo porque necesitan de manera urgente efectivo para reponer la mercadería. Es imposible, en estos momentos, aguantar unos días para poder cobrar, sin contar las comisiones que se cobran y que llegan hasta el 10%", concluyó Fernández.
Cuidado con el sobreprecio
Los tucumanos tienen que tener mucho cuidado a la hora de hacer compras con tarjetas de crédito. Ocurre que cada vez son más los comercios que aplican un recargo de entre un 10 y un 20%, una práctica que está prohibida por ley, según explicaron las asociaciones que defienden los derechos de los consumidores. Los comerciantes, en cambio, aseguraron que estos no son recargos, sino la anulación de los descuentos que realizaban por pago de contado.







