
EXPRESIONES DE FE. El sábado se vivió una jornada espiritual llena de emociones. la gaceta / foto s de diego aráoz

El fervor mariano se renovó este año en San Pedro de Colalao. Ni las condiciones climáticas ni el contexto de pandemia impidieron que miles de fieles y devotos participaran de la novena. La celebración se desarrolló sin ningún percance en la villa turística, que llamó a más de 20.000 personas.
La fiesta de la Virgen de Lourdes está signada por las lluvias. Como una especie de bendición -según cuentan los peregrinos y lugareños- que se produzca una tormenta, no acobarda a la fe. Vivir la festividad de la Virgen sin que caiga una gota es la “rareza”. El sábado, el cielo se despejó y dejó la luna expuesta en su máximo esplendor. La noche se predispuso acorde con la festividad y acompañó a los miles de fieles que se acercaron nuevamente este año, y a los primerizos que vivieron su experiencia rodeados del fervor católico.
Hace 24 años que celebra “El Mensaje de Lourdes” en San Pedro, y este año La Gruta cumple su aniversario número 40.
Jornada de emociones
En el predio ubicado a la entrada a San Pedro se dispusieron más de 5.000 sillas para los asistentes. Y se observaba a lo lejos un escenario de gran magnitud, levantado para oficiar la santa misa de la noche. De a poco, los fieles se aceraban. Familias enteras, con bebés recién nacidos y hasta adultos mayores fueron ocupando paulatinamente el lugar.
Una de las primeras familias en llegar fue la de Mabel Wilts. “Nosotros venimos hace tres años. Empecé a pedir favores a la Virgen. Luego hice promesas. Siempre pedía por la salud de mis hijos y de mis nietos”, cuenta. Antes de nacer, a su nieta, le habían dado un diagnóstico desolador: nacería con un problema de salud. “Cuando supe, le pedí a la Virgen que interceda por ella, y cuando nació no tuvo ningún problema. Hoy es una niña saludable. Y como agradecimiento, mi nieta se llama Lourdes en honor a la Virgen. La fe es muy fuerte”, relata emocionada Mabel.
A pocos metros, está Liliana Ortiz junto a su familia, que hace más de 14 años viene a la celebración. “Mi hija se llama Lourdes, así que la conexión con la Virgen es muy especial”, enfatiza. Cuando comenzó la pandemia su nieta estuvo en terapia intensiva, fue un momento difícil de pasar porque no se permitían visitas, “Pedí por su salud y gracias a Ella salió muy bien. Hoy está acá conmigo. Es muy emocionante esta experiencia”, habla y se le entrecortan las palabras y se le llenan los ojos de lágrimas.
La presencia de jóvenes es muy notoria y participan de manera activa. Es el caso de Lourdes Von Büren, que participa de la celebración desde hace más de 10 años y forma parte del movimiento “Apóstoles de Lourdes”. “Este es el primer año que vamos a participar de la escenificación. Siempre ayudábamos en distintas etapas de la organización. Para mí significa mucho; yo me llamo Lourdes, así que en mi nombre tengo la presencia de la Virgen”, dice. Además cuenta a LA GACETA que es psicóloga y que siente una conexión aún más profunda con la Virgen, patrona de los enfermos. “María me acompaña a lo largo de toda mi vida. Siempre me sentí muy cercana a Ella, me llama de alguna manera a cuidar a los enfermos de la salud mental”, cierra.
“El aire es especial”
Antes de que se ponga el sol comienzan las actividades en la zona del escenario. Hacen participar a todos los fieles y se rezan los misterios del rosario mientras el predio comienza a llenarse de público. El plato fuerte del día es la escenificación del “Mensaje de Lourdes”. Los escenarios se encuentran listos. Se cuenta la historia de Bernardita, la jovencita que presenció una serie de 18 apariciones marianas en 1858 en Lourdes, Francia, y los milagros que le sucedieron terminaron por conferirle fama mundial ya al momento de su muerte.
“Esto es una catequesis vivencial, uno revive lo que es el Evangelio. Es la historia de una chiquita de 14 años, Bernardita que tiene 18 encuentros con la Madre y en cada uno de los encuentros le va dando mensajes. Es una historia hermosa que la hacemos hace 24 años”, detalla Patricia Hutmann presidenta de la Fundación Gruta de Lourdes.
El asombro está siempre puesto en una cuestión: la gran afluencia de personas que convoca la fiesta religiosa. ¿Con tantos años de vivir esta experiencia sigue sorprendiendo la convocatoria? “Es algo a lo que estamos acostumbrados, nos preparamos para esto, pero sí, este año nos sorprende que pese a la situación de pandemia que vivimos, los devotos igual participaron. Siempre vienen más de 20.000 personas. Llega esta época y todo San Pedro vive un clima que es totalmente diferente al resto del año. El aire es especial”, describe Hutmann.
Pañuelos, banderas y aplausos
Cuando anoche, el predio ya está colmado. El flujo de devotos no cesa mientras cae la noche. Todos están atentos a la llegada de la Virgen. La imagen de la Santísima es bajada desde la gruta (una réplica de la original francesa). Este año un grupo de seminaristas cargó la imagen hasta el altar levantado en el escenario.
Los fieles recibieron la imagen mariana agitando pañuelos, banderas, y con una fuerte ovación y aplausos. El clima superó todo tipo de emoción. El fervor se expandió por todo el predio llegando hasta las casas aledañas. Los fieles saludaron a la Virgen desde balcones, veredas y hasta techos. Miles de cirios encendidos encuadraron la secuencia de la procesión mariana, que atravesó la multitud fervorosa.
“En este tiempo es cuando más necesitamos alimentar y renovar la fe. De la mano de la Virgen eso se logra porque nos ayuda. Ella siempre está para interceder por nosotros. En este tiempo de pandemia, de dolor, la gente necesita expresar su fe, descubrir que no está sola, sino acompañada por esta comunidad. Nos une el lazo de la fe, y no estamos solos”, sostiene el padre Manuel Fernando Ruiz, más conocido como Manolo. Y sí, de pronto se puede asegurar que hay más de 25.000 personas unidas en una misma intención espiritual. (Producción periodística: Gianna Camarda)








