PURA QUÍMICA. Alejandra Budán y Gabriel Guanca Cossa tienen la receta justa que combina información, diversión y entretenimiento en internet. @soyceliaconoextraterrestre

Miles y miles de personas de todo el mundo visitan y se acoplan a la comunidad que construyeron en las redes sociales Alejandra Budán y Gabriel Guanca Cossa. Son una pareja tucumana y llevan más de 10 años juntos. Son creadores de la propuesta digital Soy celíaco, no extraterrestre. El proyecto busca que las personas con celiaquía puedan disfrutar una vida plena sin gluten, y romper con estereotipos y falacias en torno de la enfermedad. La química de esta pareja se siente y la conversación fluye de una manera divertida y amena. Se percibe que la vibra que generan juntos es un poco la “frutilla” del proyecto. “El plus es la pareja, es la interacción que mostramos en las redes, somos así”, cuentan. A través de su experiencia, transmiten de una forma divertida cómo es vivir con celiaquía, además de brindar consejos y preparar recetas caseras creadas por ella y “testeadas” por él.
Acompañar con amor
En 2015, Guanca Cossa fue diagnosticado con celiaquía. Budán por su parte decidió acompañar a su novio en ese camino difícil y anímicamente pesado -dice-. De un día para el otro creó una página de Facebook para demostrarle a Guanca Cossa que no estaba solo en el mundo atravesando esta enfermedad. El alcance fue explosivo, la marca tiene una fuerte presencia en internet, con más de 100.000 seguidores en Instagram (@soyceliaconoextraterrestre). La proyección es tan amplia, que se convirtieron en influencers, muy conocidos en otras provincias, y animan a miles de personas que están atravesando desde el momento inicial del diagnóstico hasta los seguidores que viven hace años con celiaquía. La pareja, cuenta a LA GACETA el detrás de escena y las experiencias compartidas en estos largos y productivos años.
-¿Cómo se enteraron del diagnóstico?
Guanca Cossa: Era una tarde gris, lluviosa en San Miguel de Tucumán… siempre empiezo así la historia porque de verdad estaba así el día. Yo había llegado a un gastroenterólogo por una gastritis. Tenía 25 años entonces y nunca me había sentido bien. Los médicos me decían que era gastritis nerviosa y me prohibían cosas. Un día decido ir a un gastro y me pide un par de estudios, entre ellos, una endoscopía. Con los resultados en la mano ve algo raro y decide hacerme un estudio extra. Al año me da el diagnóstico: sos celíaco. A la dieta la comienzo un tiempo después porque había mucha resistencia de mi parte.
Budán: Para que te des una idea de lo que sabíamos de la enfermedad, él me cuenta que le habían dado ese diagnóstico y yo le digo que vaya y compre unas facturas. De verdad teníamos cero conocimiento del tema.
-¿Por qué el diagnóstico es tan impactante?
Guanca Cossa: Es una pérdida; yo lo viví como un duelo, y en el momento que decidí cambiar también hice dejé de lado otros hábitos, como fumar y volví a hacer deportes. Es una modificación total de la vida. Hay mucha desinformación, pocos datos verificados. Te sentís excluido completamente.
Budán: Cuando recibís el diagnóstico, se suma que tenés que tener más paciencia y tiempo para conocer sobre los alimentos, tener más dinero, porque esa es una realidad. Un kilo de harina te cuesta $ 400 mientras que una común te sale $ 80. Gabriel es celíaco y yo no, mi función es hacer de apoyo logístico, moral y culinario. La empatía hacia la persona celíaca es tan importante como lo es desde la persona que tiene el diagnóstico de celiaquía para con el resto. Estábamos en cero los dos. Aprendimos juntos.
-¿Cómo y cuándo surge el proyecto?
Guanca Cossa: En 2015, un tiempo después de que me dan el diagnóstico de celiaquía. Fue una iniciativa de Alejandra, para acompañarme en ese momento difícil, no la estaba pasando bien. Hicimos un cambio radical los dos.
Budán: En ese momento éramos muy jóvenes, teníamos nuestro grupo de amigos con los que salíamos, pero eso de a poco comenzó a acortarse y limitarse. Primero por la parte de la comida y después por el lado social. Por ejemplo, teníamos un evento con amigos, pero Gabriel no quería ir. Y como estaba desanimado, yo le digo: “bueno, sos celíaco no extraterrestre”. Y justo al día siguiente, sale el proyecto nombrado así. Primero como página de Facebook. La idea era demostrarle de manera rudimentaria a Gabriel que no era el único con esas dudas e inquietudes y que era todo un proceso. Luego, se sumó y ahí él armó la expansión hacia todas las redes sociales.
- ¿Tienen dimensión de la cantidad de seguidores que acumulan en sus redes sociales?
Guanca Cossa: Sí y no. Primero empezó la página de Facebook. Yo me sumo cuando ya tenía 500 seguidores. Nosotros nos asumimos comunicadores, entonces en ese momento le dije está bueno el nombre, y más allá de compartir imágenes de autoayuda, pienso que podemos empezar a compartir lo que nosotros hacemos para nosotros. Le dije que lo volcáramos todo en un vlog y después le propuse que aquellas recetas que a ella le salían bien, las compartiéramos. Nos adaptamos al lenguaje que tiene cada red social. Luego de Face, hicimos un Instagram, Twitter, Youtube para mostrar las recetas. Porque había gente que no creía que las recetas eran ciertas. La verdad que todo es un trabajo en conjunto. Ese es mi punto de vista. En cambio Alejandra es la famosa…
Budán: (risas) No deja de sorprenderme el alcance que tiene el producto que hacemos. Yo no soy cocinera, ahora me doy cuenta de que me gusta la cocina. La idea era mostrar que si yo, que no tenía idea de cómo se cocinaba, puedo hacer un pan sin gluten, de seguro que a otra gente le sale también.
-¿Cómo surgen las recetas?
Guanca Cossa: Nos dimos cuenta de que era todo muy caro. Yo trabajaba en relación de dependencia. Pero tuve que buscarme otro trabajo para poder costearme los productos. Como no acertábamos nunca los sabores, Alejandra empezó a experimentar en la cocina.
Budán: Nunca se compara la comida casera con el resto. Y ahí empecé a inventar, practicar y sobrevivir en la cocina sin gluten. Estamos en Tucumán, cuna del sánguche de milanesa, mínimo todos los viernes nos sentábamos a comer uno. De repente eso cambia en un 100 por ciento. Entonces fue un “vamos a ponerle voluntad al tema de la comida” y ahí empecé a probar, a prueba y error- más error que prueba- y fui agarrándole la mano.
-¿Cuál es el top de cinco recetas más pedidas?
Budán: Empiezo por el quinto puesto, donde estarían las masas para tacos. En el cuarto puesto, las galletas dulces. En el tercer lugar, las tortas, en el segundo puesto, las pizzas y en primer lugar, el pan. Después entra la pastaflora, empanadas, torta frita, pastas. Para todo lo que tenga harina se busca la versión sin gluten. Llegué a hacer cucurucho, porque no había opción. Hay de todo y todo tiene su versión de gluten, nada más que hay que saber darle la vuelta.
-¿Cuáles fueron sus sorpresas después de conocer el diagnóstico?
Guanca Cossa: En Argentina a la gran mayoría de las cosas le ponen harina. Y decís “che, que macana”, porque de verdad hay cosas que vos no pensás que tienen gluten. Por ejemplo, los medicamentos. Hay algunos que tienen gluten. Hay personas que además de celiaquía tienen reacciones alérgicas al gluten que se manifiesta en dermatitis. No es para todos los celíacos. Hay productos de belleza que tienen avena, útiles escolares, como la plasticola, que tienen el logo de sin tacc porque puede suceder que un niño celíaco lo lleve a la boca. Pero, advierto que lo que digo no es para caer en paranoia, hay que informarse y asesorarse.
Budán: La yerba nos sorprendió. Jamás hubiésemos pensado. Muchas marcas, para acelerar el secado, usan harina. Ahora estoy obsesionada por descubrir si la achilata tiene gluten. Porque Gabriel no come achilata hace ocho años.
-¿Cómo vas con la investigación?
Budán: Y hasta ahora no doy pie con bola. Si algún productor de achilata está leyendo esto, que me ayude. No logro hacerla en casa. Pero si llego a descubrir lo de la achilata nos convertimos en tucumanos “capos” de la comida sin gluten.
-¿Cómo son las experiencias con los seguidores?
Budán: En 2019 fuimos a la Expo Celíaca, una especie de Disney de los celíacos, en Buenos Aires. Y se me acerca una chica y me dice que su hija quería sacarse una foto conmigo, porque me conocía de las redes. Yo de verdad me sentía Piñón Fijo. Y la nena, con toda la sinceridad, me abraza y me dice: “gracias a vos mi mamá ve los videos y me hace tortas ricas que puedo comer”, y fue realmente emocionante. También están los seguidores que nos dicen que cuando se enteran del diagnóstico, sienten que se les acaba la vida, pero después nos conocen, nos escuchan, nos leen y nos cuentan cómo cambiaron sus vidas.
-¿Qué les dirían a las personas que están pasando por el proceso del diagnóstico?
Guanca Cossa: En mi caso, si sospechás de algo, tenés que ir a un especialista. Si el diagnóstico es positivo, tenés que apoyarte en nutricionistas y gastroenterólogos. Buscar información confiable, y seguir al pie de la letra la alimentación sin gluten. Y si vas a cambiar un aspecto tan grande como es la alimentación, aprovechá para hacer otros cambios. Yo no me siento una persona enferma, es más, creo que el diagnóstico fue lo mejor que me pasó y ahora llevo una vida mucho más sana.
Budán: Yo sumaría paciencia. Cuando te dicen: sos celíaco y no podés comer pan ni harina es la mentira más grande. Te puedo mencionar ocho harinas que no tienen gluten. Son cuatro cosas lo que no podés comer cuando sos celíaco: trigo, centeno, cebada y avena contra -mínimo- 250 que sí podes comer. La alimentación sin gluten no es una dieta restrictiva es todo lo contrario. Es saber comer bien, variado y saludable. Es un mundo nuevo de sabores y texturas. No hay que idealizar la cocina sin gluten. Hay que practicar mucho.
(Producción periodística: Gianna Camarda)






