De eso no se habla

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 30 Enero 2022

Ser parte de la mesa chica del poder brinda ciertos privilegios, pero también demanda una elevada cuota de cuidado. El desembarco de Juan Manzur en la Casa Rosada ha hecho ruido desde el primer minuto. El gobernador tucumano llegó con agenda propia. Sus contactos visitan asiduamente el despacho y las cuentas que el gobernador en uso de licencia tiene en las redes sociales constituyen un virtual álbum de fotos y videos que denotan sus relaciones internas y con el sector privado. Alberto Fernández tomó nota de ello. Si bien la agenda de Manzur le abría puertas en lugares con escasa inclinación al trato con políticos, el tucumano no dejaba de ser un hombre de cuidado si realmente en la mente del presidente de la Nación está la reelección en el cargo.

Manzur construye para seguir siendo protagonista en 2023. Pero no en Tucumán, sino en Buenos Aires, en el corazón de las decisiones del país. Que sus colaboradores más cercanos hayan deslizado la posibilidad de una precandidatura a Presidente ha hecho mucho ruido en el “albertismo”. De allí las intenciones de ese espacio del Frente de Todos de sacarlo de la cancha antes de tiempo.

Manzur entendió el mensaje. La idea de una candidatura será guardada en el freezer. De eso no se habla, mientras Alberto siga con intenciones de volver a presentarse. En su entorno creen que, si definitivamente el acuerdo prospera en el directorio del FMI, habrá otro panorama para la Argentina que viene. Dos años sin ajustes ni reformas estructurales sería el mejor de los escenarios para comenzar a remontar tanto en su imagen como la de su gestión.

Manzur ha recuperado la sonrisa. Así se lo vio, públicamente, en las últimas 48 horas, tras el entendimiento alcanzado con el organismo multilateral de crédito. El Presidente le ha dado nuevamente un rol protagónico. Fue él, y no el canciller Santiago Cafiero -que había viajado a los Estados Unidos para pedir la venia de ese país-, el que se sentó a la derecha del ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, a dar las explicaciones del principio de acuerdo. Guzmán era la cara económica; Manzur era el rostro político de la gestión.

Más allá de estas observaciones, el presidente de la Nación y su jefe de Gabinete se deben una charla profunda para saber qué sucedió en los últimos días. Esa conversación, seguramente, también se dará en el plano electoral, al ser Manzur uno de los vicepresidentes del PJ nacional. En ese esquema también se inscribe el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, que estuvo muy activo en las negociaciones y que tendrá un rol protagónico de cara a la aprobación parlamentaria del acuerdo. La gran incógnita sigue siendo Cristina Fernández de Kirchner. Ella no habló aún acerca del entendimiento con el Fondo. Frente a esa situación, la Casa Rosada mandó a sus emisarios a pedirle a los gobernadores que manifiesten su apoyo público a la negociación. No quieren sorpresas. Manzur estuvo el viernes en Tucumán y también en Santiago del Estero. Mañana irá a Misiones, no sólo a llevarle obras al gobernador Oscar Herrera Ahuad, sino a recordarle que Alberto necesita los votos en el Congreso.

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