El acuerdo alivia, pero posterga el ajuste fiscal

Aún restan definir las condicionalidades para el Plan de Facilidades Extendidas. Por ahora se afirma que no habrá reformas estructurales. Revisiones trimestrales del FMI El Gobierno toma aire y evita el default. Tendrá que focalizarse en la ratificación del convenio en el Congreso. Tendrá que hacer deberes para frenar al dólar, la emisión y la inflación.

La definición de Alberto Fernández es tan descriptiva como futurista. “Teníamos una soga al cuello y ahora, un camino por recorrer”, señaló el presidente de la Nación al hablar del acuerdo que su gestión ha llegado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El entendimiento ha logrado su objetivo primordial: calmar al mercado: el dólar “blue”, referencia obligada de ahorristas e inversores, se desplomó ayer $ 10, y cerró en $ 212,50 para la venta y $ 208,50 para la compra, tras el anuncio presidencial. El riesgo país, medido por la banca JP Morgan, bajó a 1.841 puntos básicos (caída del 3,4% respecto del jueves) y los bonos y las acciones argentinas en Wall Street treparon cerca de 10%. Pero, independientemente de eso, el Banco Central tuvo que salir a sacrificar U$S 80 millones de sus reservas para reducir las tensiones cambiarias.

Del entendimiento al acuerdo hay tres o cuatro semanas de distancia, señalan en la Casa Rosada. En ese plazo, la Argentina tiene que mostrarle al organismo que está dispuesto a cumplir las pautas. Y eso tendrá que traducirse en un plan económico. El Programa de Facilidades Extendidas permite financiar los pagos del planes anteriores dentro de un plazo de dos años y medio y sujeto a 10 revisiones trimestrales por parte del FMI. El monto del programa es equivalente a los U$S 44.400 millones desembolsados del ‘Stand By’ firmado en 2018, durante la gestión presidencial de Mauricio Macri. Además, la Argentina recuperará los DEGs que utilizó para pagar los vencimientos de capital sujeto a las revisiones trimestrales.

En cuanto al horizonte corto, la pregunta relevante es si con las pautas fiscales y monetarias trazadas, más el giro de aproximadamente U$S 4.500 millones en concepto de devolución de los pagos hechos hasta el momento y algún financiamiento extra que podría venir de otros organismos internacionales, es posible o no transitar los dos años hasta un posible cambio de gobierno evitando una disrupción cambiaria y una aceleración inflacionaria que nos lleve a otro ciclo recesivo, señala un reporte de Invecq Consulting.

En cuanto al horizonte más largo, la ausencia total de compromisos sobre reformas estructurales indica que con estos lineamientos no estaríamos en vías de llegar a un acuerdo que sea capaz de hacer los cambios necesarios para devolverle a la economía argentina la capacidad de recuperar el crecimiento económico en algún momento. Es decir, este acuerdo, no resuelve los problemas de largo plazo, expresa el informe al que accedió LA GACETA.

Esta sería la apuesta del gobierno y del FMI: no comprometer reformas de fondo e intentar blindar los próximos 24 meses sin exigirle un ajuste tan significativo al actual gobierno. Si esa fuera la apuesta, indica la consultora dirigida por el economista Esteban Domecq, el “puente” no es lo suficientemente sólido como para garantizarlo. El nivel de reservas en el Banco Central y las proyecciones de flujos de dólares en los próximos meses estarían indicando la necesidad de contar con mayores desembolsos por parte del Fondo como para evitar una nueva crisis cambiaria. Quizás con el avance de las negociaciones puedan aparecer nuevas fuentes de divisas frescas que fortalezcan el programa. De ser así, sería una confirmación de que este acuerdo está hecho más pensando en dilatar que en arreglar, advierte Invecq.

Con escasas reservas netas, un escenario de irregularidad financiera con el FMI -que tendría impacto en el resto de las relaciones financieras- elevaba fuertemente las chances de incurrir en saltos discretos del dólar oficial, con su correlato en la nominalidad de la economía y en la actividad real, señala, por su parte, Ecolatina. La mayor probabilidad de acuerdo que implica el anuncio no permite descartar estos eventos (ya que luego del anuncio vendrá la etapa de ejecución y cumplimiento de lo acordado), pero sí reduce su probabilidad de ocurrencia (al menos en el corto plazo).

En suma, el anuncio del acuerdo es una buena noticia, en el sentido que reduce la probabilidad de un escenario de irregularidad financiera con el organismo y una corrección desordenada en el corto plazo. Lógicamente, no es el punto de llegada: aún restan tanto los pasos burocráticos del organismo (Carta de Intención, Memorándum de Entendimiento, Aprobación del Directorio) y, más importante aún, la ratificación interna en el Congreso.

1- Baja del déficit  

Se reducen los tiempos para lograr la meta de equilibrio

Con el entendimiento alcanzado ayer entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional, se estableció una meta de déficit fiscal del 2,5% del Producto Bruto Interno (PBI) para este año, del 1,9% para 2023 (que además es electoral), del 0,9% para 2024% y llegar a un equilibrio (déficit cero) en 2025. La brecha entre lo que el Gobierno pedía y lo que el FMI exigía se achicó considerablemente. Inicialmente, el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, había planteado que el equilibrio recién se alcanzaría en 2027.

2- Menos emisión

No se prevé un salto cambario, pero sí microdevaluaciones

Las partes acordaron que el financiamiento monetario sea del 1% del Producto Bruto Interno (PBI) de este año (el año pasado había sido equivalente al 4,5% del Producto), para bajar al 0,6% en 2023 y reducir a cero en 2024, con el fin de converger en una situación en la cual no haya más financiamiento sistemático del Banco Central al Tesoro nacional. Además, no habrá un salto cambiario, y en consecuencia la política cambiaria se mantendrá con el actual esquema. No obstante, habrá devaluación del peso de forma paulatina y controlada.


3- Reservas

Tasas positivas para enfriar la demanda de dólares

El programa de Facilidades Extendidas pondrá foco en las tasas de interés (que tanto el ministro de Economía Martín Guzmán como el FMI mencionaron que deben ser reales positivas). La idea es que se encuentren por encima de la inflación y que esas tasas positivas desalienten la demanda de dólares en el mercado. También se apuntará a las reservas del Banco Central. El objetivo para este año es acumular U$S 5.000 millones para “favorecer la resiliencia en el frente externo y contribuir a una mayor estabilidad de las expectativas”.


4- Las tarifas

Una corrección controlada de los precios energéticos

El Gobierno nacional tratará de sostener su esquema de actualización de las tarifas de los servicios públicos privatizados. La idea es que en marzo se permita una corrección integral de los precios en torno de un 20%, pero no permitir incrementos exponenciales. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional ha señalado que hubo un acuerdo para disminuir el impacto de los subsidios energéticos de forma progresiva. Según el comunicado oficial, se trata de un punto clave para mejorar la composición del gasto público argentino.

5- Reformas

No se tocarán los esquemas previsionales ni laborales

La gestión del presidente Alberto Fernández ha descartado cualquier acuerdo sobre reformas estructurales de corto plazo. No se prevé ni modificaciones en el esquema laboral,  ni impositivo, ni previsional. Tampoco está previsto un programa de privatización alguna de empresas públicas. Sin embargo, el Ministerio de Economía de la Nación ha señalado que se fortalecerá la administración tributaria buscando atacar los problemas de evasión y de lavado de dinero, como una manera de apuntalar la recaudación fiscal.

6- La inflación

No se establecieron metas para reducirla y tampoco plazos

El Ejecutivo y el FMI acordaron se acordó un enfoque integral para contener una inflación alta y persistente que parte de la premisa que la inflación es multicausal. Ninguna de las partes del entendimiento fueron específicos respecto del cumplimiento de metas y de plazos para la reducción gradual de la inflación. Para este año se ha previsto una tasa similar a la de 2021, que rondará el 50% anual. En el Gobierno creen que las expectativas inflacionarias comenzarán a reducirse en el segundo semestre, cuando ya estén listas las condicionalidades.

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