BUENOS AIRES.- Mientras el canciller Bielsa explicaba en Madrid comprensivamente la relación del gobierno nacional con las empresas de servicios privatizadas que tanto preocupan a los españoles, el Senado aprobaba sin discusión un proyecto que impide la interrupción de prestaciones a los usuarios en mora. Claro que la iniciativa del radical Mario Losada no es del oficialismo, pero el hecho de que este no la objetase y llevara en carpeta casi un año, ha llamado poderosamente la atención, poniendo los pelos de punta al ministro de Economía. La media sanción se agrega políticamente al proyecto de marco regulador de los contratos, resistido por el gobierno del socialista Rodríguez Zapatero, que la Casa Rosada está tratando ahora de aliviar en procura de mejorar sus relaciones con las empresas. Los fuegos cruzados inoportunamente siguen siendo una característica de la gestión pública argentina que es observada por los grandes inversores del exterior y sus gobiernos como datos de inseguridad jurídica. A las molestias causadas en la Casa Rosada y la cartera económica siguieron firmes versiones oficiosas sobre la posibilidad de que el Presidente vete la eventual ley que debe considerarse en Diputados.
Bajo presión
Clara satisfacción en la cartera del Interior, como en el gobierno bonaerense, produjo la firme declaración pública de Kirchner, asumiendo responsabilidades directas en la lucha contra la delincuencia que está conmoviendo al país. El Presidente se estaba manejando hasta ahora en silencio con el tema, si bien en permanente contacto con quienes lo atienden, pero su reunión con Juan Carlos Blumberg le hizo ver una ostensible molestia de éste por esa omisión en sus mensajes públicos. Blumberg había hecho saber por medio de relaciones comunes con Kirchner, y al propio ministro Aníbal Fernández el lunes último, que le estaba resultado muy difícil contener a sus seguidores, ansiosos por copar la Plaza de Mayo, lo cual lo obligó a referirse a esa posibilidad en declaraciones ulteriores. Esa posibilidad y el eco que está provocando el secuestro de Patricia Nine lo han obligado a Kirchner a asumir un rol protagónico máximo. El beneficio político inmediato ha sido la seguridad de que Blumberg podrá mantener su cercanía con la Casa Rosada, mediante un teléfono con acceso inmediato.
Cada vez se muestra más alejada la posibilidad de que haya acuerdos entre los líderes de centro derecha, con vistas a las próximas elecciones legislativas. No sólo sus ambiciones los llevan a competir en los mismos distritos, sino que están apelando ya entre ellos a una dialéctica confrontativa que los descapitaliza políticamente en el sector más incrédulo y selectivo de la política nacional. Los mensajes que se cruzan en ese sentido Ricardo López Murphy, Mauricio Macri y Patricia Bullrich, evidencian por otra parte que justicialistas y radicales no son los únicos deteriorados de la realidad política nacional. (De nuestra Sucursal)







