Respetar los semáforos

Los accidente se pueden evitar si cumplimos las pautas prevista para un buen tránsito.

23 Octubre 2004
La reciente tragedia ocurrida en la intersección Santiago del Estero y Marco Avellaneda costó dos vidas, y se produjo porque un conductor ignoró la señal roja del semáforo. No es la primera vez que un sangriento accidente muestra, con toda crudeza, las consecuencias que puede suscitar la desatención de las luces indicadoras de aquellos aparatos.
Se trata de una de las infracciones más serias que puede cometer un automovilista, como que está castigada con las más fuertes sanciones, de diverso tipo, en todas las ciudades del mundo. Es lógico que así sea. Implica interponerse temerariamente en el camino del conductor que pensó que la luz verde le permitía avanzar sin riesgo alguno.
Estos últimos años, lamentablemente, el desdén hacia la luz roja es una conducta bastante frecuente, en las calles y avenidas, especialmente por la noche. Nos parece que un acontecimiento tan penoso como el referido podría siquiera servir para que no se repita una situación similar. Es de esperar que la autoridad municipal acentúe al máximo su control en este rubro, y que sancione con toda severidad a los infractores.

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