¿Qué cosas positivas puedo sacar del encierro compartido?

Es preferible evitar el ensimismamiento y las acusaciones. Solidaridad y construcción compartida.

ARMONÍA. Reflexionar sobre nuestras emociones equilibra el peso del hastío. ARMONÍA. Reflexionar sobre nuestras emociones equilibra el peso del hastío.

Frente a un contacto estrecho o un positivo para covid-19 pueden pasar dos situaciones: o me toca aislarme sólo, o me toca aislarme con un otro. Si soy “el responsable” del contagio, el hecho puede volverse un poco hostil. Por eso es importante estar preparados.

La psicóloga Cecilia Belén Benito, en dialogo con LA GACETA, dice: “no hay que hacer hincapié en quién contagió a quién, porque es algo inevitable que nos puede pasar a todos, pero sí debemos pensar qué nos está pasando con nuestras emociones, plantearnos qué es esto que estoy sientiendo, qué quiero para mí, qué me hace bien. Reflexionar, siempre, es la clave. También en un aislamiento compartido”.

“La idea es que al aislarse con otro, sea pareja o familiar, podamos construir algo en conjunto, porque si no, se potencia el ensimismamiento propio de cada persona y eso lleva a sacar lo peor de cada uno”, afirma el psicólogo Gabriel Artaza Saade.

“Es bueno aprovechar este momento para hablar de los miedos y no esconderlos bajo la alfombra: hablar de la muerte, de cuidados, planear proyectos... Al comienzo de la pandemia se habló mucho de la solidaridad, pero hay que entender que esta nace en casa y no haciendo acciones altruistas con desconocidos -comenta-; hay que ser solidario con el prójimo que tengo al lado y eso implica poder escuchar y soportar sus miedos, sus temores... Quizá es el momento de redescubrirnos; hay que vivirlo como una oportunidad para alojar lo distinto, aquello que en el normal desenvolvimiento de la vida no le prestamos atención pero que es importante”.

Se despiertan heridas

En el aislamiento con otro también aparecen sentimientos negativos. Las culpas, los remordimientos, los miedos... Todo se potencia. La coach ontológica Natalia Sleiman lo resume: “se activan heridas”.

La especialista explica: “a lo largo de nuestros primeros años de vida surgen las heridas del alma que te impiden ser vos mismo: el rechazo, el abandono, la traición, la humillación, injusticia.... Entonces cuando estás en una relación con un otro, sus palabras pueden activar esas heridas, porque lo que hace la situación es ponerme en contacto con todo eso que duele y no me estuve haciendo cargo. Esto pasa porque no estamos en una sociedad que promueva el descanso, el parar.... No hay tiempo para mirar que tenemos adentro -asegura-; y un evento así te pone en contacto con todo lo que no has trabajado internamente”.

Hacerse cargo

Pongamos un ejemplo: me contagio de covid-19 y me veo obligado a aislarme con mi familia, porque son contacto estrecho. Y me siento culpable. “La culpa es un enojo dirigido hacia uno mismo; se siente cuando cree que ha hecho algo que no debía y eso ha ocasionado algún tipo de daño. Es muy importante pedir disculpas -dice el coach ontológico Marcelo Massons-; es muy importante la comunicación, y si no puede ser verbal, que sea escrito, en una carta, por ejemplo. Es fundamental que me haga cargo de lo que me está pasando, de lo que indirectamente ocasioné a los demás. Hay cosas que no puedo reparar, como la muerte de un familiar, pero sí puedo restablecer el vínculo”.

Massons dice que el hacerse cargo de la situación es la clave. “Muchas veces en forma involuntaria se contagia, y en ese caso no debería haber culpas porque es algo que me excede y que viene pasando en el mundo; es algo sobre lo que no tengo control. Sería muy efectivo (para disipar enojos), hablarlo y decir ‘bueno, diculpame; hice todo lo que estaba a mi alcance pero no alcanzó”.

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