Aislados de nuevo: ¿cómo sobrellevarlo?

Dolor, remordimiento, culpa son algunos de los sentimientos que surgen al encontrarnos nuevamente encerrados por dar positivo a la covid-19 o por ser un contacto estrecho. Especialistas explican cómo salir mejores de esta situación.

Y cuando pensábamos que todo se acababa y que poco a poco podríamos retornar a la vieja normalidad, la covid-19 nos sorprendió: colas larguísimas para hisopados, contactos estrechos, positivos... En fin, aislamiento. La aparición de la variante omicron nos llevó a una nueva ola que, según los expertos, terminará recién en marzo.

Otra vez encerrados. Vuelven los remordimientos, los miedos, la culpa, la soledad; reaparecen viejos sentimientos que, con cuidados y vacuna de por medio, habíamos empezado a dejar atrás. O eso creíamos. “Nos encontramos, de repente, con esa voz que nos dice ‘no vas a poder terminar ese trabajo que iniciaste’, o ‘no vas a poder cobrar el dinero que necesitás para vivir’; nos enfrentamos a los comentarios internos de ‘¿que será de mi?’. Estamos frente a un ‘yo’ interno que lejos de animarnos nos sabotea; aparece el miedo, digo ‘que mala suerte’ o ‘¿por qué a mi?’ y, sin darme cuenta, comienzo a victimizarme y entro en un circulo de manipulación interna que drena mi energía”, explica a LA GACETA Natalia Sleiman, coach ontológica.

Sentimientos y acciones

Con estos nuevos aislamientos -cada vez más frecuentes- aparecen un sinfín de sentires. La culpa por el contagio, el miedo a la muerte, el sentimiento de reclusión... Todo eso nos hace menos llevadero el encierro, y surge la pregunta: ¿cómo hago para convivir conmigo mismo?

“El aislamiento social es involuntario, porque nosotros no queremos, pero lo tenemos que hacer; es algo obligatorio que genera sentimientos irracionales muy frecuentes, pensamientos distorsionados de ‘¿qué voy a hacer? o ‘me voy a morir’ -explica la psicóloga Cecilia Belén Benito-; y las consecuencias son variables, y graves, porque se puede generar una baja de la autoestima; nuestra auto percepción es mala porque estamos aislados y empiezan a surgir emociones, registros, estados anímicos difusos, ansiedad, irritabilidad, entre otros”

El psicólogo Gabriel Artaza Saade considera que es esperable que aparezcan sentimientos como la culpa y el remordimiento. “Lo grave sería que no surjan; eso nos tiene que servir para reflexionar y volver a situar los pies sobre la tierra -subraya-; y entender que mi acción, aunque parezca mínima, contribuye a lograr un cambio en el comportamiento global de la gente”

Marcelo Massons, también coach ontológico, dice que el primer paso para transitar correctamente estos aislamientos, es la aceptación. “Lo primero es aceptar que es un hecho fáctico, que no puedo cambiar; resistirme no tiene sentido. El aislamiento es una oportunidad para poner toda mi energía en recobrar ese estado de salud o de equilibrio que no estoy teniendo -explica-; lo que ayuda en ese momento es tener pensamientos positivos, mejorar la alimentación y, ante nerviosismo o ansiedad, no consumir noticias negativas. Se trata de buscar todo lo que nos ayude a tener pensamientos positivos; es importante observarnos y poner el foco atencional en cosas que sean generadoras, positivas, que nos generen tranquilidad”.

Massons agrega que a partir de un evento como este (el aislamiento) se disparan emociones negativas. “El miedo nos invita a aumentar nuestros recursos -dice-; me está avisando que hay algo malo o amenazante para mí y me pide que me prepare aumentando esos recursos. Por ejemplo, si tengo mucha fiebre y no consulto al médico, no estoy atendiendo al miedo, y puede aumentar”. “La emoción es una gran mensajera”, advierte y aclara: “en caso de cualquier alteración, fobia o pánico, hay que tratar con un profesional de la salud mental”

El autoconocimiento, clave

Sleiman explica que el aislamiento nos pone en contacto con la realidad, con todo aquello que hemos estado evadiendo. “Lo que importa es cuántos recursos tiene esa persona para afrontar esa realidad que siempre estuvo ahí”.

Entonces, ¿cuál es la clave para superar estos nuevos aislamientos que nos enfrentan a pensamientos negativos? El autoconocimiento.

“Incluye una reflexión sobre la propia finitud de la vida, y no ver esto de manera paralizante, catastrófica y agresiva -dice Benito-, porque nos permite movilizarnos desde el amor y la responsabilidad para trabajar sobre y a favor de la vida y no en contra. Lo más importante es que el sujeto tenga la capacidad de amar, trabajar y aliviar el sufrimiento, y esto en el aislamiento es difícil de ver con los pensamientos negativos, distorsionados y recurrentes en nuestra mente; pero es menester que el sujeto sea responsable de lo que está sucediendo para poder enfrentar el miedo, la incertidumbre y el desconocimiento que genera la situación”.

“Se trata de nutrir tu autovalor: decirte palabras tranquilizantes, reconocer las causas y el origen de tus emociones, asumir la responsabilidad de modificarlas, de crear algo distinto; así es como subís de estado de conciencia, cuando dejas de victimizarte, asegura Sleiman y advierte: “ese es el quid de la cuestión: ¿cómo me trato a mí mismo? ¿me hundo o me elevo? Eso tiene que ver con cuánto yo he trabajado con conversaciones internas mías -recomienda preguntarnos ¿las conversaciones que tengo conmigo alimentan mi confianza o mi desconfianza?-, cuánto he trabajado el amor propio, las creencias limitantes –explica-; nuestro sistema inmunológico se nutre con buenos pensamientos, todo es producido por nuestra buena palabra hacia nosotros; en cambio, cuando alimento la mala palabra, la desconfianza, el enojo, lo que aumenta es nuestro estrés, y eso no colabora nada en que yo me sienta mejor”.

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