Falleció un poeta y folclorista con militancia política y alma católica

Paz fue defensor del Pueblo adjunto y, junto a sus hermanos, formó el conjunto que lleva su apellido.

EN LA FUNCIÓN PÚBLICA. Paz en la época de ombudsman adjunto.  EN LA FUNCIÓN PÚBLICA. Paz en la época de ombudsman adjunto.
20 Enero 2022

La voz de Damián José Paz se apagó ayer después de una agonía breve. Se fue un tucumano activo y muy valorado en distintos planos, que se destacó por su solidaridad y su espiritualidad. Abogado y ex defensor del Pueblo adjunto durante el Gobierno democrático de Antonio Domingo Bussi, Paz fue un militante activo de la derecha hasta el término de su vida, además de un católico convencido. Entre todas estas facetas, cultivó la música y la poesía. Escribió canciones reverenciadas del repertorio folclórico local, y contribuyó a la difusión de los paisajes, de las tradiciones y de la cultura tucumanos como animador del conjunto Los Paz.

El grupo folclórico nació en 1979 con una presentación en un concurso de la Sociedad Rural de Tucumán. Lo integraban los hermanos Daniel, Cristián, Gastón y Damián Paz. Este último aportó composiciones que trascendieron por su profundidad, simpleza y cercanía, entre ellas “Zamba por Él”, en la que participó su madre, Carmen Rougés de Paz. Esta canción ganó el Festival de la Canción Navideña en Tucumán en 1984 y obtuvo el segundo puesto en el certamen nacional. Los Paz editaron varios discos: su valioso cancionero está disponible en plataformas digitales como Spotify.

Entre las obras que Damián Paz concibió y cantó con la guitarra, quizá las más populares sean “La flor trasnochada”; “Bares y billares”, y “Zamba para mi acción de gracias”, canción que se escucha habitualmente en las misas de la provincia. “Con la tibieza del sol, me arde tu nombre / Siento lejana tu piel de mi horizonte / Busco tu boca en la flor que se abre primaveral / Como una estrella en tu mar, bebo la noche / Busco tu boca en la flor que se abre primaveral / Como una estrella en tu mar, bebo la noche”, empieza “la trasnochada”. La chacarera doble trunca “Bares y billares” por su parte rinde un homenaje a reductos entrañables de las tertulias nocturnas locales.

Al momento de su muerte Paz formaba parte de la junta promotora del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), partido al que se acercó luego de trabajar en la órbita del ex ministro y diputado Rogelio Frigerio como delegado de Migraciones de la Nación. Previamente, fue primer candidato a legislador de Recrear en 2003 y miembro fundador de Pro, fuerza a la que continuaba afiliado.

Aunque sufría deficiencias respiratorias que lo obligaban a valerse de una mochila de oxígeno, Paz se las ingeniaba para continuar presente en las actividades de Juntos por el Cambio. Tuvo una actividad permanente en las redes sociales: en su muro de Facebook exponía sus posiciones críticas así como mensajes de apoyo a enfermos y necesitados, e instaba a la oración. De vez en cuando, además, recordaba alguna canción o anécdota con “Los Paz”. En uno de esos últimos posteos subió una imagen de los valles junto a la letra de “En las alturas de un verde mar” (ver por aparte).

Como ombudsman adjunto le tocó a Paz trabajar en los albores de la Defensoría, con recursos escasos y expectativas grandes. En esa función, insistía en la necesidad de hacer hincapié en el acceso a los derechos. Al regreso de una reunión de defensores del Pueblo del Mercosur, en 1998, Paz decía que existían barreras para los reclamos de usuarios y consumidores.

El folclorista, letrado, ex funcionario y hombre de fe formó un hogar con Teresita Villafañe. Antes de morir, Damián Paz envió un audio en el que, con voz calma, anunciaba que no tenía temor de “comenzar la nueva vida”. Con rezos y cantos, familiares y amigos despidieron este miércoles a Paz en Vipos, y, luego, trasladaron sus restos a Choromoro.


En las alturas de un verde mar (1991)

Soy de los cerros, es mi lugar,
no sé lo que hay abajo,
si soy feliz, pa’ qué bajar,
nadie me da una razón.

Algunos dicen que allá es mejor,
que se puede progresar,
pero yo, aquí, lo que he ganado,
no me lo pueden robar.

Tengo un ranchito con su corral
a la orilla de un zanjón,
bajo la sombra de un alisar
donde ato mi caballo.
Estribillo

Muy pocos saben de este lugar,
un paraíso de sol,
en las alturas de un verde mar
sabe uno que existe Dios.

Tengo una huerta y un nogalar,
cosecharé en febrero,
sesenta ovejas que, de a poco,
solito yo he de esquilar.

Hago pellones para vender,
tambien soy buen trenzador,
con lo que ahorre me comprare
dos tamberas “Holando”.

Me sobra leña para cortar,
me sobran años también,
a veces siento que la vejez
en cada hachazo se va.

Estribillo

Muy pocos saben de este lugar,
un paraíso de sol,
en las alturas de un verde mar
sabe uno que existe Dios.

He de morirme en este lugar,
un paraíso de sol,
en las alturas de un verde mar
estoy más cerca de Dios... estoy más cerca de Dios...

Letra y Música: Damián José Paz

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