Nono Ocaranza Zavalía: "El Flaco Paz siempre abrió las puertas a la gente que gustaba del folclore"

El músico y especialista en folclore recuerda con cariño a Damián Paz, quien hoy falleció por coronavirus.

Nono Ocaranza Zavalía recuerda con cariño a Damián El Flaco Paz. Nono Ocaranza Zavalía recuerda con cariño a Damián El Flaco Paz. FACEBOOK, NONO OCARANZA.
19 Enero 2022

Hay un cliché que tiene algo de verdad: los artistas no se mueren del todo. Siguen, ahí, en sus creaciones.

El fallecimiento de Damián "El Flaco" Paz así lo muestra.

Nono Ocaranza Zavalía es estudioso del folclore, con una biblioteca de más de 500 volúmenes relacionados con el folclore. Se define como "eventualmente guitarrero y a veces cantor (cuando el cansancio adormece los sentidos de los oyentes), y profesor superior de Danzas nativas".
Es, además, cofundador del querido conjunto Los Arrieros (actualmente Los Viejos Arrieros). Fue él quien dialogó con LA GACETA para recordar, con cariño y admiración, a El Flaco.

"Quizá las canciones más conocidas de Damián son la Zamba de las Nueve ramas, dedicada a su padre y a sus hermanos y la Zamba de mi patria chica, con la cual él ganó varios concursos", dice.  Esta últma zamba, la hizo con su madre Carmen.

"Las canciones conocidas, las más trascendentes, son las que ha escrito para Teresita Villafañe, su esposa entre ellas Cuando el amor es a Dios y la otra que es La flor trasnochada, que para mí es uno de los mejores punteos, las mejores introducciones del folclore argentino", indicó el miembro correspondiente de la Academia Nacional de Folclore de la Argentina.

Nono recuerda que Damián era un hombre piadoso, muy católico, ferviente devoto de la Virgen de Lourdes  y de San José. Y esto se reflejó en sus letras. Zamba para mi acción de gracias y Zamba por Él. "Ambas se cantan en el nuevo cancionero católico, por lo menos en Yerba Buena y en el centro se canta muchísimo esas dos canciones", resalta

"El Flaco era como una especie de Oscar Valles o una especie de Atahualpa Yupanqui, como digo, yo le escribía a todos los espectros, a todos los paisajes ,a todas las idiosincrasias, era muy dúctil en eso", indicó. Así hace bajo el sol de la Puna, o canto de mi guitarra, donde va hacia otros horizontes.

"Escribía mucho. Era muy muy generoso, era un tipo que no tomaba alcohol... él siempre abría las puertas, era muy generoso, siempre abría las puertas a la gente que gustaba del folclore, así como en cada guitarreada él como era gran guitarrista, admirador de Ernesto Cabeza de Los Chalchaleros y sabía todos sus punteos toda sus música (era un gran investigador, es más estaba escribiendo un libro sobre Ernesto Cabeza) así que siempre dirigía las guitarreadas, él empezaba punteando y la gente se iba prendiendo", recordó.

Y acotó con esta anécdota. "Le ha abierto la puerta a un montón de changada que lo admiraba, entre ellos yo. Yo iba a la Córdoba 54, que era su casa a principios de los 80, yo ni siquiera había formado Los Arrieros, y nos parábamos en las rejas del balcón de su casa y él nos hacía pasar para que escuchemos y nos podamos acercar a nuestros ídolos".


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