En 1994, el hada menemista María Julia -actualmente procesada-, prometió limpiar El Riachuelo en 1.000 días y convertirlo en una piscina gigante, aunque no aclaró sobre su contenido. "Trajo unos expertos cubanos para que la asesoraran. Y ellos le dijeron: ?por qué no van a Tucumán, nosotros hemos estudiado en el Proimi cómo hacer esto?. En el año 80 ya se sabía aquí cómo manejar el tema de la vinaza, de la contaminación. En Brasil -cuyos expertos que han estudiado en Tucumán- hay cientos de plantas procesadoras y en Tucumán no se ha hecho una...", contaba recientemente el físico y doctor ingeniero Carlos Kirschbaum, fugaz ex secretario provincial de Innovación y Desarrollo Tecnológico del gobierno de Alperovich.
El entomólogo alemán Rodolfo Golbach, quien desde 1944 trabajó en la Fundación Lillo y fue "doctor honoris causa" de la UNT, propuso en varias ocasiones que se empleara la totora para solucionar el problema de los líquidos y efluentes cloacales. "Si hay una plantación de totora y se le arroja allí aguas contaminadas de cloacas o de desechos industriales, la planta absorbe todo este líquido contaminado. Inclusive si hay insecticidas, los transforma en sus raíces en forma tal que esas aguas infectadas a 60 metros de su entrada se vuelven potables", afirmaba en LA GACETA del 16/4/94. Y agregaba: "He tratado de llevar todas estas ideas a personas que dicen que tienen vinculaciones con el gobierno. Entregué cuatro copias de los trabajos, pero no me contestaron nada. No pude llegar hasta el gobernador".
En junio de 2001, un investigador del Siprosa, el licenciado Juan Carlos Luján, desarrolló un proyecto en la Universidad Tecnológica Nacional para combatir el hidroarsenicismo que pone en peligro de contraer cáncer a más de 120.000 personas del este tucumano. "Se trata de un producto de muy bajo costo que permite en dos horas eliminar el arsénico. Se lo podría fabricar en gran escala en Tucumán. Cada dosis no llega a costar un centavo, pero todavía no hay decisión oficial de hacerlo", afirmó.
En setiembre de 2002, alumnos de la Enet Nº 1 de la Villa de Leales y la Facultad de Bioquímica de la UNT obtuvieron una distinción en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sustentable, realizada en Johannesburgo, por un trabajo sobre el hidroarsenicismo, basado en la sustancia desarrollada y patentada por Luján. La titular de la cátedra de Química Inorgánica afirmaba que la sustancia podía ser producida en gran escala por el Centro de Elaboración de Medicamentos de esa Facultad.
En abril pasado, la Legislatura aprobó las leyes de Ciencia, Tecnología e Innovación, y la de Promoción y Fomento de la Innovación Tecnológica, impulsadas por Rodolfo Danesi, entre otros. El Ejecutivo las vetó; la Cámara insistió. Aprovechando tal vez el periplo cubano de Alperovich, el vicegobernador a cargo del PE las promulgó. Pero el plazo para reglamentarlas es de 180 días, de manera que corren el riesgo de quedar sólo en buenas intenciones.
En mayo pasado, Kirschbaum, reciente premio Balseiro, fue obligado a renunciar sin que le dieran ninguna explicación (la secretaría de Innovación y Desarrollo Tecnológico está actualmente a cargo del director provincial de Promoción).
Paralelamente, la XXVIII Feria Nacional de Ciencia y Tecnología que se está desarrollando en esta ciudad es un ejemplo de la avidez de nuestros jóvenes por investigar y refleja la necesidad de que se estimule la investigación desde la escuela primaria. Estos chicos son la contrapartida de la tragedia de Carmen de Patagones y sus secuelas.
Tucumán tiene tres universidades, la Estación Experimental, el INTA, el Conicet, investigadores de nivel internacional. Aquí se forman extranjeros que luego aplican las enseñanzas en sus países. Pero Tucumán sigue postrado, tal vez porque nuestros gobernantes siguen nadando en una piscina similar a la de El Riachuelo o a la del río Salí.
21 Octubre 2004 Seguir en 
Por Roberto Espinosa







