Responsabilidades

Supuesta especulación en la exportación de azúcar.

18 Octubre 2004
Por Fernando García Soto

La carta que días atrás le envió el propio presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), Jorge Zorreguieta, al titular del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (Cactu), Humberto Gordillo, contenía al menos un dato que debería ser objeto de análisis para echar algo de luz en el debate que se generó por estas horas sobre la responsabilidad que hay en el sector por el bajo precio del azúcar.
Decía la misiva del representante nacional de los propietarios de los ingenios: "las primeras informaciones sobre que Tucumán no llegaría a las 850.000 toneladas (de azúcar) demoraron decisiones sobre el volumen (de azúcar) a exportar". Tal vez ni el propio Zorreguieta se haya dado cuenta de que esta frase sólo sirvió para confirmar que los grandes industriales azucareros, al menos los que no pertenecen a nuestra provincia, se lanzaron a la presente zafra con preconceptos sobre lo que sería la producción de azúcar de 2004. Al parecer, este habría sido el motivo por el cual no se exportaron al comienzo de la zafra los excedentes de 160.000 toneladas de azúcar -algunos hablan de 180.000 e incluso de un saldo de la temporada 2003 de 200.000 toneladas-, lo que finalmente derivó en la baja de los precios del producto durante la etapa productiva.
De acuerdo con el desenlace de la campaña azucarera 2004, ni siquiera se tomó en cuenta el informe de la Estación Experimental que, desde un principio, anunciaba una producción en Tucumán superior a las 960.000 toneladas. Finalmente, el hecho de que se esté a punto de alcanzar el millón de toneladas de azúcar en nuestra provincia le da más la razón a la entidad investigativa que a las informaciones que los industriales del CAA consideraron para retrasar su decisión de exportar los excedentes apenas iniciada la zafra.
A pocas horas de que termine la zafra en Tucumán, los industriales siguen insistiendo en que los responsables del bajo precio del azúcar son los evasores del sector, los intermediarios que se manejan, en parte, en la ilegalidad.
Generalmente, estos operadores compran a cañeros de poca envergadura económica el azúcar con que el ingenio les paga por su caña. Estos pequeños productores -inscriptos o no en la AFIP-, venden a los intermediarios el producto, que suele estar registrado en el ingenio que lo elaboró, pero no liquidan el IVA. Se trata entonces no de azúcares en negro, sino que se los denomina "grises". Los compradores del producto luego lo venden por su cuenta y le ganan un 21% por el IVA. Según los industriales, estas maniobras son las que terminaron afectando el normal desenvolvimiento del mercado.

El compromiso
En la carta que le envió al presidente de Cactu, Zorreguieta les pone el pecho a las balas y rechaza las imputaciones de los cañeros, quienes responsabilizan a los industriales por no haber sacado al exterior los excedentes al inicio de la temporada, como se habían comprometido a hacer. Los agricultores, que fueron obligados a ceder para la exportación un 15% de su azúcar, consideran que la supuesta especulación de los industriales -de alguna manera corroborada por Zorreguieta- habría derivado en una sobreoferta en el mercado y en la consecuente caída de los precios internos del producto. Lo cierto es que, más allá de quién tenga razón sobre los tiempos en que se deben concretar las ventas de azúcar al exterior, la zafra se desarrolló en la Argentina con un exceso de oferta respecto de años anteriores, de unas 200.000 toneladas de azúcar. Los dueños de los ingenios aseguran que la campaña 2005 comenzará con no más de 90.000 toneladas de existencia, para lo cual se exportaría hasta junio próximo un total de 235.000 toneladas de azúcar, pero los cañeros creen que el daño al sector ya está hecho.

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