Crimen de Lucio: La madre de la acusada admitió que le pegaban al niño

Érica Frydlender afirmó que su hija cuidaba al chico, y que Magdalena Espósito Valenti la manipulaba y era quien maltrataba al niño porque “no lo quería”.

30 Nov 2021
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ACUSADAS. Magdalena Espósito Valiente (24) y su novia, Abigail Páez (27) fueron detenidas por el crimen de Lucio.

Lucio murió el viernes 26 por la noche tras ser golpeado y por el crimen fueron detenidas su madre, Magdalena Espósito Valenti (24) y a la pareja de ésta Abigail Páez (27), quienes están bajo prisión preventiva, la primera acusada por "homicidio calificado por el vínculo" y la segunda por "homicidio simple".

Hoy dio su testimonio Érica Frydlender, madre de Abigail.

La mujer dijo que no la está pasando bien: su propia casa se convirtió en objetivo de quienes quieren vengar el crimen del niño de 5 años. No puede salir a la calle a trabajar, su hija más chica no puede ir a la escuela. Ella sigue allí, con su hijo, cuidando la vivienda para la turba no la destroce.

La mujer también dijo en la entrevista que, con todo lo que pasó, siente que Abigail “ya no es más” su hija.

En una larga entrevista con LU100 Radio Capital, afirmó que sabía que a Lucio su madre, Magdalena Espósito Valenti, le pegaba. A tal punto que, según afirmó, una vez le advirtió que en su casa no le levantara la mano al nene.

Depositó en “Magui” el mayor peso de la culpa. Frydlender sostuvo que manipulaba a Abigail, que, según su visión, “no mataba ni una mosca”. E incluso confesó que hace un mes tuvo una fuerte discusión con su hija. Fue cuando Abigail le contó que Magdalena quería volver a dar a su hijo, que se lo llevara el padre, porque no lo quería. “Le pedí que me lo dejara a mí, para que estuviera cerca de la madre, y Abigail me dijo que no lo quería al nene”.

En casi 40 minutos de entrevista, Frydlender apenas lograba salir de su estupor. Muchas veces, la angustia la agobiaba. Incluso, en medio del reportaje debió parar porque desde la calle habían comenzado de nuevo los ataques con piedras que la noche anterior habían obligado a que le pusieran una consigna policial en la puerta.

También admitió que a pesar de haber sido testigo de varias situaciones de violencia sufridas por el nene, calló porque “nadie hace una denuncia”. Ahora siente el peso de su silencio: “Nosotros a Lucio lo amábamos… no hicimos lo que correspondía, y me siento muy arrepentida. A la gente le digo que vaya a la policía, aunque tenga que aguantarse la burocracia de la Justicia”.

Otras frases contundentes:

"Mi hija se peleaba con ella porque Lucio la amaba; ella a Lucio lo cuidaba. La abuela materna me dijo que estaba tranquila porque Abigail lo quería".

"Magdalena hizo un trabajo fino con la cabeza de Abi, que ella no mataba ni una mosca. Abi siempre fue dócil, re buena, y nosotros veíamos que Magui la pasaba mal".

"El viernes me llamó Abigail y me dijo que fuera al hospital que el nene estaba ahí. Estamos sufriendo horrores. Cuando sea el momento de hablar con ella me va a escuchar, y que se olvide de nosotros, porque esto que nos está pasando es la peor pesadilla".

"Nosotros no íbamos a la casa de Abigail hace casi un año, desde el verano. Veíamos que a Abigail Magui la manejaba como un títere. Le decía que tenía problemas y que ella la quería ayudar. Venía ella, porque sabía que nosotros a Magui no la soportábamos".

"Queremos justicia por Lucio. Si tienen que pagar, que se pudran las dos ahí. Quiero que Lucio descanse en paz. Tengo su ropita en el placar. Estoy pidiendo justicia por Lucio, porque era un angelito, la persona más dulce y más buena. Lo que le pasó no tiene perdón de Dios, y sé que Dios se va a encargar que pague. Nosotros no podemos hacer nada. Pido que la gente que no nos conoce se ponga en nuestros zapatos, nosotros no lo estábamos planeando".


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