Picadas de autos

Los ciudadanos que transgreden las normas se valen de la ausencia de control de parte de las autoridades.

16 Octubre 2004
Las malas costumbres se instalan en una sociedad cuando no se corrigen las conductas a tiempo. Los ciudadanos que transgreden las normas se valen de la ausencia de control de parte de las autoridades. Ello sucede, por ejemplo, con las picadas que han resurgido en el microcentro con nuevas modalidades.
Los automóviles, conducidos por jóvenes, lucen alerones y luces especiales; y circulan a alta velocidad con la música a todo volumen. La pista preferida es la 25 de Mayo. El domingo pasado, alrededor de las 23, por lo menos 10 vehículos recorrieron el Barrio Norte, alterando la paz vecinal. Por cierto, nadie los detuvo. Otro tanto sucede con las picadas de motocicletas a altas horas de la madrugada, durante los fines de semana.
Desde hace mucho tiempo, se sabe que la planta del personal de la Municipalidad está sobredimensionada. Sin embargo, no se impulsan guardias nocturnas que controlen este tipo de contravenciones que alteran la paz ciudadana. Seguramente, ello se debe a que con frecuencia nuestros representantes hacen oídos sordos a los reclamos de la comunidad.

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