CARTA

16 Octubre 2004
EL CESPED
Cada vez que atravieso la plaza Independencia me pregunto si los carteles que dicen "Prohibido pisar el césped", erguidos sobre una tierra reseca y despojada, son una ironía o tal vez una invitación a la reflexión y a la conciencia. En nuestro querido Tucumán, donde la vegetación crece en las grietas de una pared, el estado de nuestra plaza principal quizás es un signo elocuente de lo que viene aconteciendo desde hace bastante tiempo. Los miles de personas que vieron conculcados algunos de sus derechos fundamentales y manifestaron o acamparon en la plaza para expresar sus reclamos, no siempre escuchados, han ido matando no sólo el césped, sino también nuestras esperanzas. ¿Será tal vez que nuestra plaza se ha convertido en un clamor de lo que se fue abandonando y postergando en la ciudad y en la provincia? Quiero unirme con esta carta al "Grito de los excluidos" e invitar a nuestra sociedad a reconocer en estos carteles el llamado a recordar lo que jamás deberíamos permitir: que se pisotee la vida y la esperanza de un pueblo.
Valeria Nougués
valenou@hotmail.com

MADRE (I)
La mayoría de nosotros recordamos a nuestra madre y le regalamos alguna tontería una vez al año, mientras que ella piensa en nosotros en cada momento de su existencia. Y bien sabes que gustosa daría su vida por evitarte un segundo de pena. Quiero reproducir las palabras del poeta argentino Olegario Víctor Andrade, vertidas en dos maravillosas estrofas que, a modo de consejo, plasma desde su corazón, la pureza y entrega del amor maternal: "Llama siempre a tu madre cuando sufras, que vendrá muerta o viva... si está en el mundo, a compartir tus penas; y si no, a consolarte desde arriba. Lo hago así cuando la suerte ruda perturba de mi hogar la calma; invoco el nombre de mi madre amada, y entonces siento se me ensancha el alma!". Amigo mío, corre, en su día, a cubrirla de besos y caricias para que después pueda devolvértelas una por una, cuando su corazón le indique que te hacen falta.
Jesús Manuel Alves
Juan Luis Nougués 281
S. M. de Tucumán

MADRE (II)
La iniciativa de instituir el Día de la Madre fue de la estadounidense Anne Jarvis, quien dedicó su vida al cuidado de su madre. Al morir esta, inició una intensa campaña enviando cartas a todos los funcionarios del país para que se conmemorara dicha fecha. Finalmente, el presidente Woodrow Wilson se hizo eco de la petición. Claro que proponía un festejo en el sentido de veneración y exaltación de la figura maternal, y sugería que ese día se regalara una flor blanca a las madres. Pero con el tiempo la fecha fue adquiriendo características consumistas, aunque no por ello está despojada de una profunda afectividad. C. Prezioso sintetiza que "decir madre", es decir beso, ternura, abrazo. Es nombrar el ángel, el cielo, al santo. Es nombrar a la flor, a la estrella, al canto. Es decir paciencia, perdón, holocausto. Es nombrar de rodillas a Dios... hecho regazo. Es de destacar que en toda madre existe una "fidelidad" y, de esta manera lo expresa una autora paulina (h.s.p.): "Muy veloces se pasan los tiempos y tus hijos crecen, y se hacen hombres y mujeres, pero tus desvelos no disminuyen, ni un momento los abandona tu pensamiento. Podrá sobrevenir la ausencia, la lejanía. Los hijos alzarán el vuelo para vivir su propia vida, ellos seguirán, cada uno por camino distinto. Pero tú, madre, permaneces allí, velando y orando, día tras día, siguiendo sus pasos con tu recuerdo a tu cariño, pensando en cada uno de tus hijos como en aquellos tiempos en que fueron niños. Nada deteriora, nada disminuye tu amor de madre".
Ana María Ferrari
Santiago 1.517
S. M. de Tucumán

LAS MANOS VACIAS
Los jubilados teníamos la posibilidad de recibir un adelanto de nuestros haberes que iban de $ 100 a $ 300 de acuerdo con las ganancias, reintegrables en tres cuotas iguales y consecutivas, para, con ese dinero, poder festejar el Día de la Madre. Los que concurrimos al Banco del Tucumán, luego de las colas acostumbradas y que por designios de la Anses fuimos cambiando de institución bancaria para el cobro de los haberes a partir de noviembre, nos sorprendimos por la disposición de separarnos del sistema y no hacernos acreedores al beneficio. Se creó un sector denominado "Bloqueo Día de la Madre", donde nos explicaban que debíamos dirigirnos a la Anses para solicitar continuar cobrando en ese banco el beneficio jubilatorio. ¿Cómo no se informó a los jubilados al momento del pago de los haberes correspondientes a setiembre de esta disposición? Me asiste el derecho de pensar que todo esto no fue más que un negocio de la institución para retener a los jubilados, los que, presionados, debían expresar en la Anses el deseo de continuar percibiendo su jubilación en ese banco, sin interesar los inconvenientes que se les producía al tener que realizar colas, perder horas para que, en definitiva, se niegue el beneficio. Resulta inadmisible esta disposición, que incluso roza involuntariamente al Gobierno provincial, más aún cuando se trata de un día muy caro a los sentimientos de los argentinos.
Hugo César Navarro
Av. F. de Aguirre 1.582
S. M. de Tucumán

SIN DOCENTE
Los padres de alumnos de 7º grado de la escuela municipal y cooperativa "Gabriela Mistral" vemos con preocupación que finaliza el año lectivo 2004 y nuestros hijos, desde mediados del primer trimestre, no tienen docente que les dicte con continuidad la materia Físico-Química. Esta situación se debe a que la titular de la materia fue trasladada a otra dependencia municipal sin que se nombrara una reemplazante. Ello produjo un grave daño a los alumnos que en casi todo el ciclo lectivo no pudieron adquirir conocimientos de esa materia. Solicitamos dar una pronta solución a esta situación, que no se condice con el excelente nivel educativo del que gozó siempre esta escuela.
Juan José Leiva
Inca Garcilaso 130
S. M. de Tucumán

SIN TRABAJO
Tengo 57 años. Como tantos argentinos sumidos en una situación injusta, estoy sin trabajo; soy diabético y hace un mes me amputaron dos dedos del pie derecho. He trabajado 36 años. No he faltado nunca, llueva o truene, o en situaciones de enfermedad; están hechos todos los aportes y obran en mi legajo todos los comprobantes legales. La empresa donde me desempeñé los últimos años cerró sus puertas y se fue de la provincia. Sé que casos como el mío son contemplados, pero la Anses de Tucumán no puede recibir mis trámites, pues no tienen instrucciones. Está en el Congreso nacional una ley que aún no está reglamentada y me desespera más aún la injusticia. No puedo acceder a ningún plan, no puedo jubilarme. Ruego a Dios que algún legislador nacional se interiorice de mi situación y pueda plantear casos como el mío, y se allane el camino a cientos de tucumanos que están en esta situación.
Rafael Estanislao González
Santa Cruz 951
S. M. de Tucumán

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